La tortura como política de Estado

La tortura como política de Estado

La infamante tortura contra opositores, en Cuba, es parte de una política que se ejecuta a diario

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -El gobierno cubano jamás ha pedido perdón por las torturas y los maltratos que ha cometido y comete contra ciudadanos pacíficos.La propaganda gubernamental le ha hecho creer a muchos que la tortura es sólo sinónimo de las uñas que le sacaron los esbirros del dictador Fulgencio Batista a los saboteadores del Movimiento 26 de julio, y no, como la define la Asamblea General de la ONU: “Todo acto por el cual un funcionario público, u otra persona a instigación suya, inflija intencionalmente a una persona penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de castigarla por un acto que haya cometido o sea sospechoso de haber cometido”.

La férrea censura gubernamental oculta las denuncias de la oposición sobre torturas cometidas por funcionarios del Ministerio del Interior, en las estaciones de policía y centros penitenciarios, sobre todo en estos últimos tiempos, por lo que muchos cubanos no conocen que esos lugares son verdaderos centros de tortura, donde los tratos crueles y degradantes a los reos constituyen la regla y no la excepción.

Los actos de repudio, ordenados por el gobierno contra las decenas de miles de compatriotas que decidieron emigrar por el Mariel, en 1980, y en los que se instigó a una parte del pueblo a maltratar y humillar a la otra parte, son la muestra más tangible de los tratos crueles y degradantes que el gobierno revolucionario le ha infligido al pueblo de Cuba.

Esos maltratos y humillaciones colectivos contra ciudadanos indefensos han respondido a una política del Estado cubano, a lo largo de decenios, y aún hoy son utilizados de forma sistemática contra opositores al régimen.

Desde Moisés a nuestros días, exceptuando la Inquisición, quizás no haya otra habido institución que se haya dedicado a la tortura durante tanto tiempo, y con tanta meticulosidad, en su desafortunada persecución contra los herejes, homosexuales y blasfemos.

Pero incluso la Iglesia Católica, gestora de la Inquisición, mediante la figura del Papa Juan Pablo II, pidió perdón por los errores que hubieran cometido sus torturadores a lo largo de la Historia. En una carta enviada a sus cardenales, el Papa exhortó a la Iglesia Católica a reconocer los errores cometidos “por sus hombres, en su nombre”.

La soberbia de los gobernantes cubanos no le permite admitir sus errores, y le ha llevado a declarar que en la Cuba comunista jamás se ha maltratado a un prisionero. Han querido ocultar la lamentable imagen de las prisiones cubanas con la propaganda de que la revolución “ha convertido las prisiones en escuelas”, pero sin insinuar siquiera un reconocimiento público de los maltratos cometidos por sus funcionarios, por no hablar ya de pedir perdón a quienes los sufrieron.

Los infamantes actos de repudio contra los opositores en la isla, son parte de una política que se ejecuta diariamente y a la que el gobierno no parece dispuesto a renunciar, por lo que parece poco probable que alguna vez se produzca una petición de perdón a las víctimas. Todo indica que los torturadores seguirán maltratando en nombre de la “revolución” , a cuanto cubano se oponga a sus designios.

Julio Cesar Álvarez

Julio César Álvarez López (1968)

Graduado en 1990 de la Escuela Superior de Contrainteligencia Hermanos Martínez Tamayo. Detenido en 1992 por colaborar con los Grupos de Derechos Humanos y sancionado por un Tribunal Militar a 19 años, de los que cumplió 16, siete de ellos en la Prisión de Máxima Severidad de Camagüey.

Salió en libertad condicional en abril de 2008 y cursó estudios de computación y fotografía digital en la iglesia San Juan Bosco. Sabe Inglés y en la actualidad estudia Alemán. Reside en La Habana.

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