Pandillas en La Habana

Pandillas en La Habana

Aumentan pandillas juveniles en La Habana. Policía las utiliza para agredir a personas que preocupan al régimen

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -Andar por las más céntricas calles de La Habana es considerado un peligro por los habaneros, quienes observan preocupados el incremento de la violencia y el surgimiento de pandillas al estilo de las Maras latinoamericanas.

En el área de Centro Habana, y en su confluencia con el casco histórico de la ciudad, es posible observar la cooperación entre uniformados y ex-efectivos de los cuerpos represivos del régimen, quienes se metamorfosean, mientras pujan por el control de las áreas de mayor movimiento económico: la piquera de taxis ruteros, de la calle Neptuno, el negocio de la prostitución en torno al Boulevard de San Rafael, el Paseo del Prado y el Malecón. Similar proceso ocurre en otros enclaves metropolitanos. “A nuevas formas económicas, nuevas formas de control social”, me comentó un anciano, y podría tener razón.

Un porcentaje elevado de estos pandilleros, procede de las provincias orientales, por lo que, tras el paso devastador del Huracán Sandy por esa parte del país, se han engrosado sus filas y han ampliado sus horarios de extorsión pública.

Dato curioso es que muchos de estos personajes tienen como inspiración el serial televisivo “Pablo Escobar, el patrón del mal”, popular versión novelada de la vida del narcotraficante colombiano que circula clandestinamente por el país y se ha convertido en un verdadero éxito.

El serial se ha transformado en patrón de comportamiento para muchos jóvenes capitalinos. Al punto que grupos de jóvenes y adolescentes iniciaron la moda de salir a “pasear” correctamente vestidos, pero con afilados cuchillos, palos y otras armas blancas bajo la ropa. Lo unico positivo es  que aunque “ladren” el español, al menos algunos han retomado el hábito de tratar al prójimo de usted, al estilo colombiano, como hacía Escobar.

En el Vedado, un grupo de adolescentes destruyó un aula de la capitalina escuela secundaria Fructuoso Rodríguez, y tras robar medios básicos y expedientes, dejaron las paredes embarradas de excremento, con la presunta intención de intimidar a los profesores.

No son bandas para subestimar. Hace un mes y a solo unas cuadras de distancia de esa escuela, un grupo similar intentó asaltar el vigilado mercadito nocturno, frente al Hotel Cohiba. Los dependientes desestimaron llamar a las autoridades para evitar atraer a otros maleantes y para ahorrarse la pérdida de tiempo.

En otro orden, es bien conocido el uso de estos grupos de delincuentes juveniles, por parte de las autoridades policiales, para desalojar a los muchachos que se reunían en el paseo de la calle G, convocados por sus afinidades por la música rock y por diversas modas.

En cualquier caso, todas estas pandillas, de relativamente reciente aparición, son en realidad fruto de la desesperada situación económica en que nos mantiene hundidos el regimen y de la continuada pérdida de valores que ha generado.

[fbcomments]