La gracia del César y la opinión de los plebeyos

La gracia del César y la opinión de los plebeyos

Indultar algunos presos comunes y combatir la corrupción son los dos regalos del César a sus desesperanzados súbditos

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -Indultar tres mil presos comunes y declarar la guerra a cuatreros y corruptos; ha sido el aguinaldo navideño que otorgó el General Raúl Castro a un pueblo desesperanzado.

La lentitud en la aplicación de las medidas económicas, un magro levantamiento de prohibiciones, el deterioro de valores morales en nuestra sociedad, la corrupción, la doble moneda y los prohibitivos precios de los artículos de primera necesidad; son las principales razones que alega el 90% de los consultados en una improvisada encuesta callejera, para desaprobar el desempeño de Raúl  durante el año 2011.

“Una gran pérdida de tiempo”, fue -en opinión de muchos habaneros- el tercer Pleno del Comité Central del Partido y la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en cuyo cenáculo, se aprobó el plan de la economía y la ley de presupuesto del Estado para el año 2012, además de analizarse, según medios oficiales, “la marcha e implementación de los lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución”,

La abrumadora mayoría de los encuestados, considera que la única esperanza de mejorar sería un cambio radical de sistema político, que suplante la vieja maquinaria de corte marxista cuyos vicios de corrupción, quebranto de valores morales y errores  económicos, vienen arrastrándose desde hace 53 años.

“Vender carne de res en las carnicerías al alcance de todos los bolsillos, es la fórmula para acabar con el cuatrerismo”; expresó Pedro Pablo Sánchez, de 75 años.  Contradictoriamente, para un oficial retirado de las FAR que solicitó el anonimato, la solución consiste en rearmar la guardia rural, un ejército que imponga el orden en los campos: “Volver al plan de machete y el jarabe de componte”—apuntó.

Sobre la temática de las bataholas corruptas, los opinantes se quejan de la desinformación en torno a  los escándalos  “Etecsagate”, “Cablegate”, Tri-Star, Tokmakjian, y otros vinculados a firmas extranjeras;  argumentando que dichos rumores, se filtraron a través de la prensa internacional. “El cubano es el último en enterarse de lo que sucede en casa”—sentenciaron—, pero consideran que  a pesar de las filtraciones, estos procesos serán tapados y archivados, puesto que muchos de los implicados son “hijos de papá”  o allegados a los más elevados círculos del poder, que comparten el mismo techo con altos dirigentes del estado.

En su discurso, Raúl Castro tildó de “contrarrevolucionarios” a los corruptos, que parecen ocupar ahora el máximo nivel de demonización en la escala castrista. Pero como siempre “la soga romperá por la parte más débil”—estima la mayoría—porque la corrupción es un fenómeno extendido a todos los niveles de la sociedad, que comienza en las básculas de las bodegas y los agro mercados, donde los empleados estafan a la población, y entre las principales víctimas están los ancianos y las capas más desvalidas de la población.

“¡Estos hijos de p… no tienen madre!”, exclamó Rosa Pérez, una anciana de 72 años que regresó furiosa al “Ten cent de Vedado”, después de caminar 6 cuadras, para reclamar el robo de una libra de arroz en el pesaje de la mercancía que había comprado antes.

Jorge Álvarez, un economista de 40 años, dice que, “La privatización de la economía en general es el procedimiento para resolver el problema; pero va en contra de las políticas del régimen”.

Sobre el indulto otorgado por el presidente Raúl Castro; muchos opinan que no es más que una movida de relaciones públicas para mejorar la imagen internacional del régimen.  La gente en la calle anticipan que, durante la anunciada visita del Papa Benedicto XVI, el gobierno se asegurará de atar todos los cabos para que no se produzcan “sorpresas desagradables” y que muchos opositores serán sometidos a medidas cautelares, para evitar posibles protestas callejeras. Habría que ver si la iglesia se hace de la vista gorda para no aguar la fiesta, o se pronuncia al respecto.

Acerca del Autor

Pablo Pascual Méndez Piña

Pablo Pascual Méndez Piña

Pablo Pascual Méndez Piña. La Habana, 14 de mayo de 1956. En el año 1976 se graduó de técnico medio en sistemas eléctricos industriales. Comenzó a trabajar en el Ministerio de Minería, y matriculó en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría donde estudió un año. Fue llamado a filas para cumplir con el Servicio Militar General, transferido de inmediato al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, donde trabajó como electricista. En 2005 comenzó a escribir y participó en un concurso de las bibliotecas independientes, donde obtuvo una mención.

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