Juventud sin futuro

Juventud sin futuro

Los sueños de la mayor parte de los jóvenes cubanos se estrellan contra la falta de oportunidades

LA HABANA, Cuba, julio (173.203.82.38) – Los sueños de la mayor parte de  los jóvenes cubanos se estrellan contra el burocratismo, las restricciones, los absurdos y la falta de oportunidades.

La madre de Juan Miguel, que estudiaba gastronomía, relata que el joven era brillante en los estudios, y  sus profesores del instituto tecnológico Andrés Luján estaban muy contentos con él.

Un  día, Juan Miguel cambió. Sus notas dejaron de ser tan buenas y comenzó a faltar a clases. Refiere la madre que el cambio vino cuando su hijo supo que después de finalizar los estudios, iría a trabajar en una fonda de mala muerte con un salario miserable, en vez de en La Flor de Loto, un buen restaurant de la capital, donde soñaba trabajar.

Nancy, de 16 años, al terminar secundaria básica, optó por el pre-universitario para tratar de entrar después a la universidad, pero no pudo soportar los trabajos que pasaba estando becada en el campo –algo vigente hasta hace muy poco-  y lo dejó para buscar algo que estudiar en la ciudad, sin estar interna. No encontró donde estudiar; trató de conseguir trabajo y tampoco pudo.

Yadira aspiraba a ser chef en algún hotel y quiso matricular en la escuela de turismo El Chela, en la playa Guanabo. La muchacha aprobó los exámenes de ingreso y días después fue entrevistada por sicólogos y profesores del centro. No tuvo suerte. No la aceptaron porque no había cumplido los dos años de servicio social en su antiguo trabajo como ingeniera agroindustrial. Se deprimió y salió de allí preguntándose de qué le había servido estudiar y sacrificarse.

Hoy, Juan Miguel está preso por dedicarse a negocios ilícitos. Nancy es ama de casa, madre de un hermoso bebé, y Yadira, se dedica a la prostitución para clientes extranjeros. Los tres sueñan con emigrar.

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