El amor está como la carne de res

El amor está como la carne de res

En materia de amor desinteresado, el Código de Familia y La Biblia comparten sitio en los inodoros cubanos

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -En una ocasión estuve de paso por la Casa de la Música, en Miramar. Ese día tocaba una agrupación llamada Los Gens. Me llamó la atención la presencia, en mayoría, del público femenino. En un intermedio me aproximé a un grupo de amigos que departían, sentados alrededor de una mesa llena de latas de cerveza. En confianza, supe que toda aquella bonanza cervecera era pura farsa. Ellos me explicaron que habían ido acumulando las latas para aparentar abundancia delante de las féminas. Si no lo hacían así, éstas ni siquiera los miraban.

Para nadie es un secreto que alrededor de este y otros sitios de la capital se mueve una vasta red de prostitución y proxenetismo, bien organizada. Probablemente ese patético intento de aparentar lo que no es, le daría a los amigos poco o ningún éxito.

Resulta ser que en ciertos estratos femeninos dentro de la Isla está funcionando a plenitud el darwinismo social en clave C.U.C. Según este sistema, las personas se dividen en dos niveles. Por una parte, los denominados indistintamente, “en talla”, “papis-ricos”, “el tipo”, etc. En la parte opuesta, los “fuera de vista”, “pasmaos”, “pamplinosos”… El primer segmento califica a los triunfadores y el segundo a los losers o perdedores. Los primeros se anuncian por sí solos, a través de la ropa y los zapatos caros o de marca, y por la manera en que consumen determinados productos como la cerveza u otras bebidas. Los segundos andan generalmente en grupo, intentando unir sus exiguos recursos para financiar una botella de ron. Se prestan la indumentaria entre ellos, para no repetir la misma ropa todos los fines de semana. Pero las chicas tienen un olfato especializado para diferenciar ambos niveles.

El potencial aspirante a “chico de la noche” comenzará por  invitar a la chica a unas primeras cervezas “de presentación”. El diálogo debe ser lo más tonto posible. Es importante hacerla reír,  además de demostrarle que tienes recursos para avanzar a otro nivel, el cual queda definido por las segundas cervezas, calificadas como las del dialogo. En este punto la ingenuidad puede jugarle una mala pasada al novato. Si se supera este punto de giro, las demás rondas de birra serán las de los juegos pre-sexuales. No es recomendable meterse en este tipo de eventos sino se cuenta con más de 15 C.U.C. en el bolsillo. Ella va a notar ese detalle imperdonable y buscara la forma de escaparse.

Aprovecho para aclarar que esos 15 CUC equivalen al salario de un mes de cualquier trabajador. O sea que la mayoría de la población masculina cubana va quedando fuera de esta puesta en escena. Quien es asiduo al ambiente nocturno donde se mueve el dinero, puede observar como las parejas se cambian entre ellas. Si alguien llega de afuera a ese círculo, tiene que entrar con los recursos monetarios bien definidos, pues, de no ser así, no clasifica.

Si las cosas entre él chico y la chica se ponen de veras serias, y ambos se imponen la meta de formar familia, es importante tener un largo aliento en materia de dinero. Cuando los hijos van creciendo, ella no permitirá que los  del vecino tengan más que los suyos, y exigirá la correspondiente inversión. Si la fuente de ganancias se agota, o los negocios se caen, automáticamente dará inicio la crisis de la pareja. No parecen abundar en Cuba las chicas dispuestas a echar rodilla en tierra con su hombre en situaciones difíciles. Hace ya tiempo que el Código de Familia y La Biblia comparten sitio en el baño, al lado del inodoro.

Quien lo dude, que observe el constante declive de los nacimientos y el aumento de los divorcios en la Isla, y luego saque sus conclusiones. Como diría el elocuente rapero cubano Anderson, “El amor está como la carne de res, caro y perdido del mapa”.

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