La guerra de Angola según el general Padura

La guerra de Angola según el general Padura

A propósito de las respuestas a Pablo Iglesias en el programa “Otra vuelta de tuerca”

(rtve.es)

LA HABANA, Cuba.- Hace varias semanas, cuando leí los comentarios de muchos lectores de CubaNet sobre Leonardo Padura, a propósito de mi artículo “Padura, los goles y la sordina”, confieso que sentí cierta pena por el autor de “El hombre que amaba a los perros”: me pareció que había sido demasiado duro con él. Pero luego de escuchar las respuestas que Padura dio a Pablo Iglesias en el programa “Otra vuelta de tuerca”, especialmente sobre la guerra de Angola, llego a la conclusión de que me quedé corto, lo llevé suave: se merecía todo lo que dije y todavía más.

Cuando Pablo Iglesias, el moñudo líder de Podemos devenido entrevistador, le preguntó a Padura sobre la guerra de Angola, no pude creer la respuesta que escuché, que pareció la de un general de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias): el escritor, que se proclama pacifista, afirmó que la cifra de muertos cubanos en Angola fue “ridículamente baja”, y que la mayoría de los muertos fue debido a accidentes o a enfermedades, tal y como afirma la versión oficial cubana.

Padura no dijo cuántos fueron los muertos, pero por supuesto que tenía en mente y daba por buena la cifra oficial del gobierno cubano: 2 077 bajas mortales. Pero todos sabemos que tienen que haber sido mucho más. Algunos calculan que fueron alrededor de 10 000. Y ese cálculo probablemente no sea exagerado. Fueron más de catorce años de guerra —la contienda más larga librada por cubanos— y se sabe que pelearon duro los sudafricanos y los guerrilleros de la UNITA que tuvieron todo el tiempo en jaque a los mejores generales cubanos.

¿Habrán exagerado respecto a aquella guerra los realizadores de películas como Caravana o Kangamba? ¿Habrá que dudar de lo que cuentan de las batallas de Cabinda y Cuito Cuanavale?

Todo cubano que estuvo en Angola —y Padura fue corresponsal de guerra allí— sabe de las emboscadas, las mortíferas minas en las carreteras, los combatientes que de día eran de las FAPLA y de noche eran de la UNITA. Y eran muchos los muertos y los heridos en esos ataques. De esos horrores sí hablan, aunque sean pocos los veteranos que gusten recordar los civiles angolanos muertos por error, los quimbos ametrallados solo porque se sospechaba que sus habitantes apoyaban a los rebeldes…

Cualquiera que viva en Cuba, si no perdió en aquella guerra a algún familiar, un vecino o un amigo, conoce a alguien que regresó mutilado, loco o traumatizado de por vida, uno de tantos que se tiró al alcohol para olvidar aquella pesadilla.

Aquello fue un horror. Pero a Padura le parece que la cifra de cubanos muertos fue ridículamente baja. Y se dio prisa en negar que Angola haya sido nuestro Vietnam, porque según él, no se puede comparar una derrota con una victoria.

¿Y fue Angola una victoria para los cubanos? Si acaso, fue una victoria bien rara.

Cuba y la Unión Soviética lograron hacer que prevaleciera el MPLA marxista sobre las otras dos guerrillas que combatían por la independencia contra Portugal, pero para apuntalar aquel régimen tuvieron que mantener un cuantioso esfuerzo bélico continuado desde 1975 hasta 1990, que fue solo posible gracias a los soviéticos, que pusieron el armamento y el resto de la logística, pero no los muertos: para eso estaban los cubanos, para servir de carne de cañón.

Las tropas cubanas se retiraron de Angola sin haber podido liquidar a la UNITA. El país siguió sumido en la guerra civil. El ejército gubernamental angolano demoró más de una década en aniquilar a Jonas Savimbi, el líder de la UNITA, y fue por pura casualidad.

Desde hace años, el gobierno angolano, que es cada vez más corrupto, se apartó del marxismo-leninismo. Y la mayoría de los angolanos, pese a las riquezas del país, que se las reparten entre la familia Dos Santos y sus compinches, siguen sumidos en la miseria, la insalubridad y el analfabetismo.

Pero Leonardo Padura considera que fue una victoria. Y de bajo costo humano. Igualito que los generalotes de las FAR. Y el difunto Comandante, que dirigía la guerra desde La Habana.

luicino2012@gmail.com

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