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Cuba, vacaciones y temporada ciclónica

Cubanos en una playa de La Habana (Foto EFE)

LA HABANA, Cuba. – En el mes de junio hay dos acontecimientos dignos de analizar por la repercusión que tendrán en la economía y la sociedad cubana: la terminación del curso escolar 2018-2019, que dará paso a las vacaciones de verano de niños y adolescentes, y el comienzo de la llamada “temporada ciclónica”.

Se estima que en la actual temporada estival pasaran a actividades de descanso y ocio 1,7 millones de niños y más de 150 mil maestros. Si a ello añadimos el personal auxiliar de las escuelas, y los alumnos y profesores de las universidades que también recesan, la cifra de personal fuera de servicio alcanzaría los 2 millones, o lo que es lo mismo: un 20% de la población en la calle.

Podríamos sumar también a algunos padres que toman vacaciones en estos meses porque no tienen quién les cuide los niños, algo que ocurre año tras año.

La preocupación es tan grande que el pasado 22 de mayo Miguel Díaz-Canel creó un Grupo de Trabajo para la atención a la recreación. “Será un verano en el que tendremos que continuar defendiendo el ahorro y el uso óptimo de los recursos”, dijo el gobernante. En la retórica de la dictadura, sus palabras deslizan el hecho de que no habrá mucho que disfrutar en julio y agosto.

Lo más relevante de toda esta situación es la cantidad de personas que desde fin de mes estarán sin ninguna obligación y con la posibilidad de salir a la calle a recrearse, hecho que contrasta con la actual falta de recursos para poder elevar la calidad de vida de la población.

Conviene recordar la diatriba contra el pueblo de Cuba que utilizó hace no mucho Roberto Morales Ojeda, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cuando dijo: “…un verano alegre (…) poseedor de una gran carga cultural, ideológica y también formativa”.

El otro factor a tener en cuenta es el inicio de la temporada ciclónica, que se extiende hasta el 30 de noviembre. Para este año la Administración de Océanos y Atmósferas de los Estados Unidos de América (NOAA, por sus siglas en inglés) ha estimado una actividad de entre 9 y 15 huracanes; de ellos, entre 4 y 8 podrían alcanzar las máximas categorías. Cabe recordar que en el mes de mayo se formó Andrea, una tormenta sub tropical fuera de la temporada.

Sin embargo, en una intervención en el programa televisivo Mesa Redonda, la doctora Miriam Teresita Llanes, jefa en funciones del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, dijo que se pronosticaban para esta temporada ciclónica 11 tormentas tropicales o huracanes, y que 6 de ellos pudieran llegar a huracán. Como puede constatarse hay diferencias entre un pronóstico y otro; pero lo que sí está claro para todos los que vivimos en la isla, es que, una sola tormenta puede desbastar cualquier provincia, más de lo que ya están.

Junio es el segundo mes del período lluvioso en Cuba y, generalmente, el más lluvioso del año en la isla. Una parte considerable de las precipitaciones está asociada a eventos lluviosos de varios días de duración, que suelen ocurrir en las primeras dos semanas del mes.

No hay que ser astrólogo, ni cartomántico, ni manejar alguna otra actividad de predicción, para saber que con la crisis habitacional que hay en el país y la falta total de mantenimiento a las viviendas, las lluvias vendrán acompañadas derrumbes parciales y totales, y lo más triste, la posibilidad de que algunos habitantes de las derruidas instalaciones fallezcan.

Si entramos en el 40% de probabilidades del que habla la Dra. Llanes y nos azota un huracán, tendríamos tiempos más difíciles que los actuales, porque se afectarían las pocas plantaciones de las que estamos sobreviviendo y, además, se paralizarían actividades de servicios como la electricidad, el agua, el gas y la telefonía, de vital importancia para el quehacer diario.

He oído a personas decir: “Ojalá que venga un huracán para que se acabe esto”. ¡No, por favor, eso es un gran error! Los que dirigen el país y están en las altas esferas no tendrán problemas porque lo que deje a su paso el huracán lo solucionarán de forma inmediata con los recursos del pueblo. Sin embargo, los que nada tienen tendrán menos y se irá incrementando el grado de pobreza en la sociedad.

Aquellos que creen en Dios, deben rogar para que ningún evento meteorológico de ese tipo pase por nuestro archipiélago, sería agravar más la vida de los cubanos de a pie.




Así pasó unas vacaciones Cilia Flores en los cayos cubanos

Cilia Flores, Maduro, Venezuela, Drogas

Cilia Flores. Foto tomada de Internet

SANTA CLARA, Cuba.- En días recientes partió de vuelta a casa, a Miraflores, Cilia Flores, la esposa del dictador venezolano Nicolás Maduros Moros, acompañada de un séquito numeroso, que incluía familiares y guardespaldas, quienes habrían llegado la pasada semana a los cayos villaclareños con el objetivo de desestresarse del caos nacional en el que viven.

Se hospedaron por espacio de una semana en una veintena de suites del Hotel La Estrella 2, entidad perteneciente a la Corporación Gaviota S.A. del MINFAR y a la firma Blue Diamonds Resorts & Spa, subsidiarias de la turoperadora canadiense SunWin. Los trabajadores que les atendieron fueron instruidos “de guardar extrema discreción”, como suelen exigir cuando “se trata de una visita de primer nivel”.

Algunos de estos empleados, quienes pidieron declarar anónimamente por razones de seguridad individual, aseguraron que, si bien “no ganamos propinas con estas visitas tacañas”, el Hotel, que ha estado medio vacío “por culpa de una temporada alta más bien baja”, a consecuencia del infeliz desabastecimiento material, “esta vez fue reforzado con todos los hierros”.

El colmo consistió en hectolitros de aceite comestible que llegaron convoyados con galones de pinturas para acicalar los bungalós donde se estableció la comitiva palaciega.

Aterrados, en caso de verse delatados y perder el empleo que les costó bastante conseguir —no importa lo poco que devengan por nómina—, cuentan que “aquello fue tremendo descaro. En medio del problema internacional en el que está metido Maduro, y su gobierno, en el país más rico del mundo en reservas de petróleo, su familia viene a disfrutar con el dinero del pueblo. Vienen a vivir la buena vida a mil millas de su casa”.

A diferencia de Liz Cuesta, primera dama cubana y que en la última estancia presidencial en el mismo hotel “regaló sobrecamas y edredones a todas las empleadas de la Casa de Protocolo” —adquiridos con cheque oficial en una tienda de la zona—, esta legión venezolana poca gratitud demuestra, dando nada a quienes les sirven callados, compensados acaso con saludos y reverencias que en concreto nada aportan a la mesa del explotado.

— “¡Abajo Trump!”— se les escuchó proferir entre comida y bebida, cuando recordaban el peligro del norte que desde estas orillas presentían cercanamente, y lo aseguraron quienes no pudieron tomarles fotos porque estaba prohibido portar celulares o hacer indagaciones.

“Bolivarianamente en la primera fila” de arena, rifle humeante en una mano —y langosta en la otra—, “estará presente la avanzada” más devota del “camarado” que quedó atrás, dando la cara al enemigo imperialista, mientras la primera combatiente doña Cilia Adela Gavidia Flores de Maduro, apoyada en la retaguardia por el soleado núcleo de herederos con nombres yanquis: Yoswal, Yosser y Walter, nueras, cuñadas, nietos, yernos, tíos, primos, y demás seres sobresalientes que en apretada escuadra aniquilarán, luciendo ejemplo de humildad, “la maldad del sistema más inicuo de la tierra que quieren imponer los capitalistas”, convencidos de su propia falta de unidad intestina, pero subidos a una duna “común, solidaria y proletaria”.

Con semejante discurso, los dependientes, acostumbrados a robar, se quejaron de “que ni un bisté pudieron echarse en una teta, o llevarse lasca de queso adherida al muslo con precinta, ni siquiera unos tecitos cuando terminaba el banquete”, despavoridos porque la guardia pretoriana, travestida de SEPSA y avispas negras, los cacheaban a la salida.




Conocer Cuba primero… por cuenta propia

SANTA CLARA.- Cuba es un eterno verano, ya se sabe. Pero los cubanos lo viven de forma más intensa en julio y agosto, los meses destinados para las vacaciones. Pero las opciones para vacacionar son cada vez más limitadas. 

El Campismo Popular, las instalaciones para vacacionar gestionadas por el régimen, no tiene la capacidad suficiente para la temporada. Las 16,000 preparadas para Villa Clara no tienen las mejores condiciones, sobre todo tras los daños que ha causado el paso del huracán Irma en 2017. 

Una visita a las paradisíacas playas en los resorts de lujo en Varadero y los Cayos, propiedad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), son una posibilidad real solo para quienes cuentan con familiares en el extranjero o para los cubanos que no viven de un salario estatal. Una sola noche vale el salario mensual de un trabajador común. 

En el triste panorama vacacional solo quedan disponibles las playas menos agraciadas, las que no clasifican para el turismo internacional, y algunos ríos, aún sin contaminar, que los cubanos “asaltan” como peces sedientos de distracción. 

Estas circunstancias han propiciado la aparición de varias iniciativas por cuenta propia que han arrojado un poco de luz sobre el oscuro panorama vacacional del país. Con precios más asequibles y destinos de alta popularidad, estos viajes colectivos se erigen como las ofertas que salvan el verano a muchas familias cubanas.

Turoperadores’ particulares

Estos viajes vienen a ser una “versión mejorada” de las excursiones de ida y regreso en un solo día a playas y otros destinos, que verano tras verano se realizaban en Cuba y que aún se mantienen. Actualmente las ofertas han crecido en días y beneficios, a tono con los tiempos que se viven. Solamente en Santa Clara hay más de cuatro “agencias” dedicadas a organizar estos recorridos por la geografía nacional.

Armando Jiménez (nombre ficticio a petición del entrevistado) es uno de estos organizadores de viajes por cuenta propia, pero sin licencia. “Nosotros realizamos excursiones todos los meses del año. Lo hacemos a los principales lugares que las personas quieran conocer. Por ejemplo, vamos a las provincias orientales y también hacia el Occidente, a Viñales, que es muy demandado”. 

Por poner un ejemplo, entre el seis y el 12 de agosto ya están agotadas las 50 capacidades para un tour por Santiago de Cuba-Holguín-Las Tunas-Bayamo-Camagüey. Entre los lugares a visitar, Jiménez resaltó el boulevard de la ciudad de Los Tinajones, la Casa Insólita en Las Tunas, un día para recorrer la Ciudad cubana de los Parques, así como el Museo de Cera y los carnavales de Bayamo.

“En Santiago de Cuba llegaremos hasta el santuario El Cobre, la calle Enramada, el cementerio Santa Ifigenia, la Gran Piedra y el parque Baconao”, destaca. El monto de este viaje de siete días asciende a 1020 pesos en moneda nacional por persona, que incluye el pago por la trasportación y el alojamiento. 

La alimentación no va incluida, “por lo que los turistas deben llevar más efectivo para estos fines”, recomienda Jiménez. Así funcionan la mayoría de estos recorridos, que utilizan bases de campismo u hoteles de los territorios a los que viajan para el hospedaje.  

“Para trasladarnos utilizamos generalmente las guaguas Yutong, que alquila la corporación Transmetro, que son muy cómodas. Recomendamos a los clientes llevar entre 20 y 35 pesos para cada comida o el monto que estimen, de acuerdo a sus posibilidades”.

Jorge Muñoz se presenta como guía de turismo nacional y lleva cerca de ocho años recorriendo Cuba en viajes de este tipo. “Ya para julio y agosto tengo varios viajes planificados para Viñales, Santiago de Cuba y Varadero. Yo no paro. A veces fuera de vacaciones es cuando más viajes realizo”, refiere.

Muñoz ha rodado todo el país, incluso, por la Isla de la Juventud, y conoce en detalle cada ciudad y sus mejores opciones, de ahí que sus “paquetes” figuren entre los más económicos. “Si estos viajes los realizas por tu cuenta te va a salir mucho más caro”, advierte.  

Además de organizar viajes por varios días, este “gestor” coordina pasadías por la capital cubana con visitas a la Habana Vieja, el Acuario y parques de diversiones, así como al Nicho, un destino natural ubicado en Cienfuegos, que incluye almuerzo por 150 pesos en moneda nacional. 

“El viaje del Nicho está muy bueno porque llegamos hasta allí en barco, a través del lago Hanabanilla. Es un destino precioso, con unas cascadas muy ricas para estos calores”, promociona sonriente, tratando de venderme el lugar.  

Estos “paquetes” suelen ser muy variados en cuanto a destinos y precios, para que las diversas economías que conviven en la Isla tengan idénticas posibilidades de disfrutar de su verano. 

Estos “turoperadores particulares” promocionan sus ofertas con carteles en viviendas, repartiendo volantes en las zonas WiFi o la divulgación de boca en boca, que, según Jiménez, es la más efectiva. “Por eso tratamos de hacer estas experiencias lo más placenteras posibles, para que el cliente siempre regrese”.

Conozca a Cuba primero…

Por la imposibilidad de hacer turismo internacional, los cubanos le hacen justicia al viejo refrán de “conozca a Cuba primero y al extranjero después”. Así piensa Mariana Fuentes, una abuela de 72 años, cuyo pasatiempo es viajar. “Con estos recorridos ya he conocido toda la Isla, he hecho nuevas amistades y la verdad es que la paso muy bien”.

Caridad tiene amplia experiencia en este tipo de excursiones: en 2016 realizó 22, en 2017, 18 viajes y en lo que va de año ya se ha enrumbado en 5 excursiones. No tiene quejas de los hospedajes ni de la alimentación, “quizás porque me adapto bien a las situaciones, pero he ido a excursiones en las que el transporte no ha sido el mejor y hemos pasado calor”. 

Sin embargo, a Caridad le preocupa que algunos guías inflen demasiado los precios, en busca de ganancias excesivas a costa de los turistas. “Ya lo hemos comprobado. Hay coordinadores que no te dejan acercarte a la recepción del campismo, por ejemplo, para que no sepas cuánto cuesta una noche y no comiences a sacar cuentas de sus ganancias. Al final ellos no hacen las gestiones gratis. Eso es también un modo de vida”.    

Hasta Baracoa, la ciudad primada de Cuba, se dirigió Yudiley García en febrero de este año. Eran tantas sus ansias por vivirla en carne propia que no lo pensó dos veces cuando una amiga la invitó a este viaje de tres días, que además incluía una parada en el Cobre y recorridos por la ciudad de Guantánamo.

“El viaje es en ómnibus Yutong y te vienen a buscar a tu casa y todo. Pero el viaje se me hizo muy largo, cerca de 24 horas, porque paraban en muchos lugares para hacer compras”. Conocer Baracoa y otros sitios del oriente cubano le restó 800 pesos en moneda nacional de su bolsillo, monto que solo cubría el traslado y alojamiento en el campismo Duaba.

“El campismo todavía no se había recuperado de los embates del último ciclón y lo estaban reparando. Yo no me quedé porque estaba a más de 15 kilómetros de la ciudad y yo quería conocer Baracoa. Además, estaba un poco aburrido, sin televisores ni sala de juegos. No tenía piscina tampoco, solo un río.” 

“Gasté más de 1,000 pesos porque tuve que pagar un hostal en la ciudad y la alimentación es carísima. Todo es muy turístico. Me quedé sin dinero en medio del viaje y tuve que pedirle a mi hermana que me trasfiriera”, explica Yudiley.

Pese a que este, su primer viaje no fue el mejor, pues la desorganización de las personas a cargo no permitió visitar todos los destinos planificados, Yudiley asegura que siempre vale la pena porque “conoces nuevos lugares y sumas experiencias de vida”. Sueña con ser una viajera a tiempo completo y vivir como los mochileros, conociendo el mundo. “Ahora tengo planeado ir a Santiago o a Viñales. Ya estoy ahorrando”. 




Parque de diversiones ‘Isla del Coco’ contará con nuevas atracciones para el verano

LA HABANA, Cuba.- La implementación de seis nuevos equipos en el parque de diversiones “Isla del Coco” pudiera ser una nueva atracción que encontrarán sus visitantes para el disfrute este verano. El visible deterioro de la totalidad de sus aparatos habría alejado a las familias, preocupadas por la seguridad de las instalaciones.

Ubicado entre la 5ta Avenida y calle 112, en el antiguo emplazamiento del “Coney Island”, el parque planea abrir sus puertas este martes con nuevos aparatos importados desde China: una pequeña estrella, tazas giratorias, simuladores de retroexcavadoras y un pequeño carrusel, todos destinados solo al disfrute de infantes que no sobrepasen los 10 años de edad.

Bajo condición de anonimato por miedo a represalias, uno de los directivos de la instalación explicó que ya para la segunda quincena de julio estarían listos el trencito y la bicicleta aérea, que serían los dos equipos que completarían la cifra de los seis nuevos artefactos.

“Ya en el montaje de estos dos últimos interviene el MICONS (Ministerio de Construcción), que no dispone de arena en estos momentos, por eso se demoran un poquito más”, indicó.

El funcionario añadió que, de los 18 equipos con que abrió el parque en el 2008, solo quedan 13, sometidos recientemente a un estricto mantenimiento que implicó la sustitución de piezas para poder rescatarlos.

Pero “de estos 13 equipos viejos solo funcionarán 12, porque la montaña rusa no va a funcionar este verano; y no porque nosotros no queramos, sino porque hay que importar una pieza que es fundamental para su funcionamiento y para la seguridad de los niños”, advirtió.

En el caso del elefante y los dinosaurios voladores, se les cambiaron los brazos de subir y bajar, los carritos locos se sustituyeron casi todos los viejos por nuevos y los carritos de ruta fija se cambiaron por nuevos también.

Otro de los funcionarios a cargo de la instalación que tampoco quiso se revelara su identidad por miedo a ser despedido, dijo a CubaNet que 16 equipos serán los que estarán disponibles este martes y que mantendrán los mismos precios que fueron fijados desde la apertura del parque.

‘’Los precios se mantienen entre 3 y 6 pesos por aparatos, en dependencia de si es menor o adulto, eso no va a cambiar’’, apuntó.

Desde su inauguración, esta es la primera vez en nueve años que el parque goza de una reparación a fondo, gracias a la cual podrá ser más visitado los meses de julio y agosto, cuando aumentan las visitas a los centros recreativos debido a las vacaciones escolares.

Sobre este tema, Maikel Daniel Heredia Sierra comentó que el deterioro de los aparatos era demasiado grande y argumentó que la modificación de los precios sería un aspecto importante a tener en cuenta, ya que los mismos están muy elevados.

“Que le bajen el precio a los aparatos, que están un poquito caros”, desea, insistiendo en que ”también deberían haber más variedades en las ofertas gastronómicas y que sean para los niños y para los mayores, pero además, debieron haber empezado el mantenimiento antes de que comenzaran las vacaciones, eso está mal hecho’’.

Otra visitante, Maidelis Bacallao Rodríguez, por su parte subrayó que era bueno que implementaran otros aparatos nuevos para aumentar la entrada de personal a la instalación.

“La verdad es que ya esos aparatos no daban para más, tenían una falta de mantenimiento grande”, opinó.

Juana Sagarra opina que sería muy bueno contar con nuevas atracciones, basada en que los niños se divierten muchísimo en el parque, y señaló que el deterioro de los equipos más antiguos es horrible.

“La verdad es que nosotros mismos somos los que los destruimos porque no lo cuidamos y por la falta de mantenimiento; si no se da mantenimiento, se van deteriorando las cosas”, refiere.




Las vacaciones en Cuba: sacando cuentas

LA HABANA, Cuba.- “¿Qué piensas hacer en las vacaciones?”, pregunté a un amigo. La respuesta que me dio fue un mazazo: “¿A dónde tú crees que se pueda ir con el dinero que me pagan? En vez de vacaciones, para mí son una pesadilla”.

Las vacaciones, lejos de ser un tiempo de descanso y esparcimiento, suelen ser un problema para el cubano de a pie, la mayor parte de la población. El salario promedio mensual de un trabajador cubano oscila entre 480 y 550 pesos cubanos (CUP), equivalentes a entre 20 y 23 pesos convertibles (CUC).

En la capital, por ejemplo, en el Centro Juvenil Recreativo “José A. Echevarría”, otrora Vedado Tennis Club, la entrada a la piscina vale 25 pesos cubanos (CUP) o su equivalente de 1 CUC por persona. Los menores de 12 años pagan 10 pesos.

Las ofertas gastronómicas son pocas y caras: bocaditos de 10 pesos, refrescos enlatados de 12 pesos y las cervezas nacionales ―algunas― de 20 CUP, excepto las de marca Cristal o Bucanero, de 1,25 CUC y de mejor calidad. Fuera del “Echevarría” ―como popularmente se le conoce―, en cualquier cafetería estatal el precio de estas cervezas, cuando se encuentran, es de 1 CUC.

En “El Castillito”, un centro de la Empresa Provincial de Recreación y Turismo de La Habana, la entrada para los mayores de 12 años cuesta 25 pesos y para los menores de 12 años, 10 pesos. Las ofertas de su cafetería son las mismas que las del “Echevarría”, aunque tienen una parrillada en la que venden arroz salteado a 15 pesos y un cuarto de pollo a 1,25 CUC.

Allí, a la entrada de la piscina hay un cartel con una foto de Fidel Castro y lo que dijo cuando visitó este lugar el 14 de febrero de 1997: “En este Castillito de Maravillas encuentro todo lo que había deseado en mis años de estudiante”.

En el parque de diversiones “La Isla de los Cocos” (el otrora Coney Island), en el municipio capitalino Playa, las boletas de entrada al parque tienen un valor de dos pesos por persona. Las de los aparatos recreativos valen dos o tres pesos cada cupón, pero el precio total depende del aparato que se vaya a montar. A las personas mayores les cobran tres boletas de tres pesos y al niño dos de dos pesos, o sea, hay que pagar trece pesos por cada función, por tan solo dos o tres minutos. Al acabarse el tiempo, el niño se pone a llorar porque se quedó con las ganas de seguir en el aparato, y los padres sienten impotencia por cómo se han dejado estafar su dinero.

En “La Isla de los Cocos”, para merendar, hay que hacer largas colas. No hay diversidad de ofertas y las más baratas cuestan el equivalente de 1 CUC (25 CUP).

A la hora de la partida, para utilizar el transporte urbano, hay que estar preparado física y mentalmente como para un maratón olímpico: con una mano cargar al niño, con la otra aguantar a la esposa para no quedar separados en la multitud, y al mismo tiempo cuidar de la billetera para, por último, ver si es posible alcanzar una guagua o un camión.

Asimismo sucede para coger un taxi, solo que por una carrera para tres personas el cobro es de hasta 60 pesos por una parte del recorrido, y otros 60 pesos para realizar el recorrido completo.

Las piscinas de los hoteles, por otro lado, son una opción solo para los que tienen una buena entrada de CUC. Estas son algunas de las ofertas de servicio y de los precios en  la piscina del Habana Libre. El costo de la estadía es de 15 CUC y el consumo mínimo es 13 CUC por cada persona. Una cerveza nacional vale 2,70 CUC, un jugo de frutas naturales 3,30 CUC y un sándwich  oscila entre 7,50 y 8,50 CUC.

Los precios de los platos principales del almuerzo: pollo (entre 10 y 11 CUC), pescados y mariscos (entre 12 y 16 CUC) y el filete carne de res a 19 CUC.

En las vacaciones de verano, los padres tienen que tener presente otra preocupación: los gastos que acarrea lo que necesitan sus hijos para el curso escolar que se inicia en el próximo mes de septiembre. Porque no puede faltar una mochila para las libretas y los libros, que vale entre 12 y 15 CUC, un par de tenis de 12 a 15 CUC, un recipiente para llevar la merienda, 5 CUC, más libretas, bolígrafos, portaminas, meriendas, almuerzo y transporte.

Por eso, como bien dijo mi amigo, para el cubano de a pie las vacaciones son una verdadera pesadilla.




¿Una temporada de playa sin bañistas?

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(foto del autor)

PUERTO PADRE, Cuba – Sin embarcaciones para dar el viaje de unos tres minutos que, en un ir y venir continuo entre el amanecer y el atardecer y desde el primer día de julio hasta el último de agosto suelen hacer miles de excursionistas, comenzó hoy oficialmente la temporada de playa este verano en el pequeño pueblo de Puerto Padre, provincia Las Tunas.

Un profundo canal de alrededor de cuatrocientos metros de ancho, por donde arriban los buques a este puerto, se interpone entre el poblado de El Socucho ‒punto de llegada más cercano por vía terrestre‒ y la playa La Llanita, la más concurrida de la provincia Las Tunas. El accidente geográfico hace imprescindible el uso de embarcaciones de pasajeros para llevar a los bañistas que vienen hasta aquí.

La Empresa Provincial de Transporte cuenta con dos lanchas, con capacidad de noventa pasajeros cada una, para el traslado de los vacacionistas durante los meses de verano. Pero al día de hoy todavía esas embarcaciones se encuentran en el puerto de Nuevitas, en la provincia de Camagüey, donde fueron enviadas para repararse.

Según dijo a la radio local Eddy Medina Vallejo, director provincial de Transporte en Las Tunas, las lanchas ya reparadas tendrían órdenes de zarpar rumbo a Puerto Padre “cuando hubiese buen tiempo”; pero el Director Nacional de Navegación Caribe, “el señor Roselló, [a quien] no se le puede llamar compañero” ‒como dijera visiblemente molesto el propio Medina‒, lo impidió y no hubo forma de “hacerlo razonar”, precisándose la intervención del propio Ministro de Transporte.

Ahora hay oleaje, y las embarcaciones de fondo plano no pueden hacerse a la mar. “Para que estén aquí, ahora depende de la Naturaleza”, informó el Director provincial de Transportes. Informaciones no corroboradas difieren de las del director Medina Vallejo: “Todavía estaban [las embarcaciones] sin pintar”, dijo un ex marino de esas lanchas a este corresponsal.

3)El bote de pasajeros con el que inició el verano Puerto Padre
El bote de pasajeros con el que inició el verano Puerto Padre (foto del autor)

Lo cierto es que las lanchas no están atracadas en el muelle de pasajeros y la población coincide en un comentario: “Siempre es lo mismo”. Según las personas entrevistadas, esas embarcaciones sólo se emplean durante los meses de julio y agosto, por lo que Transportes contó con diez meses para gestionar su mantenimiento o reparación, “pero como todos [en la administración del Estado], son finalistas [morosos].”

Cientos de personas ahora deberán hacer cola para abordar un rústico bote de madera que los lleve hasta la playa, pero dicha embarcación tiene capacidad para dieciséis pasajeros solamente. Para evitar este cuello de botella, la dirección provincial de Transporte, según dijo su Director a la radio local este sábado, ha “coordinado” con la policía de Tránsito para “reducir a cero” la transportación de vacacionistas hasta el poblado de El Socucho.

Hasta que las lanchas de pasajeros no atraquen en el muelle de El Socucho, quienes vengan a Puerto Padre para ir a sus playas, en lugar de cruzar el canal del puerto en tres minutos ahora deberán dar un rodeo de cincuenta y dos kilómetros. Pero con la llegada de las lanchas no se habrá resuelto totalmente el problema. El Ministerio del Interior sólo autoriza la navegación de estas embarcaciones si están fuertemente custodiadas por sus efectivos. Algo similar a la lancha de Regla, en La Habana. La vigilancia es estricta durante todo el día.

Los vacacionistas que no se apresuren se quedarán del otro lado del canal, donde no hay suficiente capacidad de alojamiento, obligados a dormir en la arena. O pueden intentar cruzar a nado el canal, donde ya han muerto bañistas ahogados.

Esos trágicos sucesos podrían haberse evitado si, abiertos los balnearios en julio y agosto, las lanchas de pasajeros trabajasen veinticuatro horas al día. Y no sólo las dos que operan bajo el monopolio del Estado y que aún no han sido devueltas de su reparación, sino cuantas demande el cliente y deje utilidades a sus propietarios. Por lo pronto, quienes deseen hacerle los honores a la llamada “temporada de playa” deberán esperar para disfrutar del verano.




Mataperrear, la única opción del verano

BARRIO
Niños jugando futbol en el barrio. Foto internet

LA HABANA, Cuba -Terminó el curso escolar. Las aulas cerraron hasta el lunes 1º de septiembre. Comenzó la etapa veraniega para nuestros niños y jóvenes, y con ella un período difícil para los padres, pues ya no existe el plan vacacional, y muchas veces tienen que dejar a los hijos solos en casa para ir a trabajar.

Ana Rosa Ramírez es una de esas madres trabajadoras. Tiene dos hijos. El mayor estudia en un politécnico de la construcción. El menor, terminó el 9º grado. Se refiere a las ofertas para las vacaciones y considera que, aunque son variadas, y aparentemente gratuitas, el mecanismo de recaudación está dado por la venta de comestibles y algún que otro souvenir, que son caros para el salario de un trabajador. Ella nos siempre puede darles dinero a los hijos, y va a trabajar preocupada, porque sabe que el más joven probablemente pasará el día jugando en la calle.

Unos golpean un balón, otros juegan de manos, y algunos solo se mueren de aburrimiento. Foto GL

Y es que para la familia cubana es complicado encontrar opciones en qué ocupar el tiempo de las vacaciones. Es por eso que en estos días vemos por las calles del barrio a tantos niños y adolescentes vagando en grupos, jugando a la pelota, o bañándose en el aguacero, sin medir el peligro que corren, o improvisando en la calle un campo de fútbol, con los consiguientes gritos y pelotas escapadas hacia las casas o los transeúntes. Y aunque nos molestan, tratamos de sobrellevarlos, porque todos sabemos que apenas existen áreas apropiadas para su recreación.

En nuestro municipio Diez de Octubre tenemos, por solo citar un ejemplo, el parque Buttary, en Lawton. La situación de abandono en que este se encuentra es deplorable. Los aparatos están destruidos y semiocultos por la maleza, y en una de sus esquinas hay un gran microvertedero a donde desemboca un salidero de aguas verde-negruzcas.

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El mundial de fútbol los lanzó a las calles. Foto GL

Muchas veces escuchamos decir “Después de los años 90…” para justificar la gravedad de la situación actual con el período especial, cuando lo cierto es que el deterioro de las instalaciones deportivas, los cines de barrio, los parques (algunos incluso con aparatos para jugar), data de mucho antes, y al envejecimiento hay que añadir la despreocupación del gobierno, que tampoco destina los recursos necesarios para mantenerlos. Aunque es cierto que como parte de las indisciplinas sociales se ha perdido la cultura de cuidar, también la falta de guardaparques durante muchos años ha incidido en este problema.

Por otra parte, a pesar de que los meses más calurosos están por llegar, ya muchas familias van hacia las playas del este, como lo hace el matrimonio formado por Áurea y Jorge Hevia. Como tienen poco dinero, preparan el “jolongo” con la comida, agua y refresco, y emprenden el viaje en ómnibus hacia Guanabo.

Entretanto, los medios de comunicación han divulgado una variada gama de actividades organizadas por instituciones políticas para que los jóvenes y la población en general se sumen a las vacaciones. Pero si bien es cierto que las propuestas son tentadoras, el cubano prefiere disfrutar de su tiempo libre lejos de la supervisión gubernamental. En este verano 2014, por ejemplo, las actividades dirigidas tienen como lema “Por la sonrisa de mi gente”, y aparecen publicadas en el Granma del 21 de junio. También las fechas priorizadas en que se desarrollarán a lo largo del país. Una de ellas es nada más y nada menos que el 13 de agosto, y la celebración, el 88 cumpleaños de Fidel Castro.




El fin del igualitarismo

LA HABANA, Cuba, septiembre (173.203.82.38) – El proyecto de una sociedad igualitaria que tanto sirvió a los dictadores cubanos para  engañar al pueblo, a todas luces llega a su fin. Entre muchas otras cosas, el acceso a opciones de entretenimiento prueba el enunciado anterior.

En el verano recién concluido, una de las pocas opciones vacacionales de los cubanos fue bañarse en las aguas costeras, o en ríos y embalses con poco volumen debido a la sequía.

Los que reservaron en el campismo popular se arrepintieron de esa decisión, porque todo fue incomodidad: habitaciones calurosas, mala comida, venta de alimentos en dólares, enjambres de mosquitos. Solamente para los poquísimos que tienen dinero suficiente, o familiares en el extranjero que los invitaran, el verano fue mejor; pudieron vacacionar en los hoteles de Varadero y otros centros turísticos.

Con los círculos sociales obreros -los antiguos clubs sociales privados intervenidos por el gobierno en la década de los 60 y transferidos a los sindicatos “para disfrute de los trabajadores”- apenas se puede contar.  En la actualidad son lugares ruinosos, con playas y piscinas abandonadas, sucias, y donde apenas se encuentra que comer. Además, debido a la  agresividad de muchos de los que allí acuden y las frecuentes riñas y explosiones de violencia, las familias que no quieren  buscarse problemas, prefieren no frecuentarlos.

El Círculo Social Obrero Marcelo Salado, perteneciente al sindicato de la Industria  Ligera,  estuvo cerrado 11 meses. El Jorge Sánchez Villar, del sindicato agropecuario, lleva varios años sin funcionar. Muchos de estos círculos obreros fueron cerrados porque sus directivos incurrieron en malos manejos de los recursos, pero los sindicatos y la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) organizaciones sindicales, no hacen nada por re abrirlos.

Como insultante contraste, muy cerca de estas instalaciones de estos dilapidados Círculos Sociales Obreros, se levanta el Club Habana, enclave de riqueza y buen gusto al que sólo tienen acceso empresarios y diplomáticos extranjeros, que abonan una cuota de inscripción de 1.500 dólares, equivalentes a más de cuatro años de salario de un profesional cubano.

Los cubanos que tienen con qué, sean ministros, ejecutivos de empresas, cuentapropistas, intermediarios y no pocos con fortunas de origen dudoso, depositan en el bolsillo del portero un sobre con 60 dólares, para acceder al lugar.

Es evidente que los cubanos cada día somos menos iguales y ya ni se cuidan las apariencias.

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De igual a igual

LA HABANA, Cuba, septiembre (173.203.82.38) – Un cubano de vacaciones es de armas tomar. Nada lo puede disuadir. Ni los días de cola en una terminal para una reservación, ni la promiscuidad en la cabaña de un campismo popular. Tampoco las peripecias y las divisas necesarias para hospedarse en un hotel.

Ante la imposibilidad legal de ir de vacaciones al exterior, se prepara como un marchista olímpico para no morir subiendo lomas en El Narigón, o adquirir una tendinitis por sacar y entregar el carné de identidad a los policías en La Habana.

La intención es divertirse. Tomar el dinero de las vacaciones acumulado en un año de trabajo, y sumándole algo que se consiga por la izquierda, salir a conocer. Si recibe remesas, mejor.

Y eso fue lo que hicieron Idelisa Remón y Juan Antonio Abat este verano. Luego de cinco días en la lista de espera  en la terminal de ómnibus de Bayamo, lograron adquirir los respectivos boletos hacia la capital a 144 pesos (alrededor de 6 dólares) cada uno.

El viaje fue normal. Sólo el baño estaba roto, y viajaron 12 horas comprimidos porque cuando los asientos de los que van delante se reclinan, les ponían el espaldar en la nariz y no los dejaba mover.

Pero al llegar a la terminal de ómnibus nacionales el idilio viajero concluyó. La caja en la que traían alimentos para sus días de estancias comenzó a gotear. Un policía que los vio les pidió las identificaciones y les exigió abrir el equipaje.

El contenido de la caja constituía un delito mayor. Apretado entre una pierna de puerco, diez libras de arroz y unos paquetes de café, había un nailon con cinco libras de camarones. En esta isla sin peces ni mariscos eso no se puede justificar.

Los llevaron a la estación de policía, los multaron, y ¡adiós camarones! Poseídos por la indignación, a los tres días regresaron a Bayamo, poniendo fin al intento de vacacionar.

Este caso no es un hecho aislado. Cientos de personas pasan por situaciones parecidas. En julio se denunció el maltrato a otros vacacionistas. Según Roberto González, vecino del Vedado, la excursión de un día a Varadero con su familia, a través de la Agencia Cubanacán, más que un día de disfrute fue un despliegue de mala atención.

El ómnibus fue a recogerlos dos horas más tarde de lo previsto y con el aire acondicionado roto. El desayuno incluido en el costo de la excursión se perdió. Llegaron a la hora del almuerzo a la playa azul. Como si fuera poco, del menú de pollo, comida italiana y carne de res que aparecía en la reservación, sólo encontraron masitas de puerco y arroz frito de diversos colores, con un gusto rancio a comida vieja. Ni café pudieron tomar, porque la máquina estaba rota.

Si en Cuba vacacionar es un sueño, disfrutar de instalaciones turísticas de igual a igual con los extranjeros es una ilusión. Los cambios anunciados en la isla son para que todo siga como está. O peor.

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Verano en La Habana

LA HABANA, Cuba, julio (173.203.82.38) – El malecón habanero es el lugar privilegiado por  niños, adolescentes y jóvenes para escapar del aburrimiento del domingo y de las altas temperaturas del mediodía.

“Vengo los domingos a bañarme  en el malecón porque no tengo otro lugar adonde ir. Como vivo por aquí no me cuesta nada. Ayer no vine porque llovió mucho, pero hoy el día está bueno y hay que aprovecharlo -dice Yusleany Vega, un chico de 14 años-, y así voy pasando mis vacaciones”.

“Vine con unos amigos que me embullaron. Estaba en la casa viendo la televisión, pero me aburría porque las películas que ponen hoy no me gustan”, apunta Rudy Menéndez, de veinte años.

“A la heladería Coppelia vamos algunas veces, pero preferimos esto del Malecón o esperar para ir a las playas del este con mis padres, pero ir allá cuesta dinero y no tenemos para eso”, expresa David Ríos, para quien bañarse en el malecón es  una aventura.

Hay jóvenes que prefieren visitar el Pabellón Cuba, en La Rampa, donde en julio y agosto se instala la feria Arte en la Rampa.

“Es un sitio agradable porque en las tardes siempre hay música grabada o en vivo, para gente joven y pasamos el rato. Además, allí se pueden comprar algunas cosas, aunque los precios son altos, pero es un buen lugar para ir con mi novia” -dice Dayron Cabrera, estudiante de arquitectura.

Existe una nueva opción que se está imponiendo este verano entre los habaneros, y es la de ir a las playas del este en los ómnibus de algunas empresas. Por 30 pesos (poco más de un dólar), recogen a los bañistas temprano en la mañana en un punto del barrio donde viven, y al caer la tarde los devuelven al punto de partida.

También se organizan excursiones a la playa de Varadero, a un costo de 100 pesos (alrededor de 4 dólares). Se sale a las 6 de la mañana y se regresa a las 5 de la tarde. Los excursionistas llevan la comida de la casa, o la compran en la playa. La mayoría prefiere prepararla en la casa y llevarla; porque sale más barato.

A las piscinas de los hoteles es prácticamente imposible ir a bañarse, porque, aunque ya los cubanos pueden entrar en los hoteles, hay que pagar en divisas, y aquí los dólares no abundan.

Los lugares de esparcimiento escasean, sobre todo para los más jóvenes, no obstante, los chicos en busca de diversión buscan alternativas para no aburrirse.

Vacaciones escolares, mucho calor, poco dinero y poco que hacer para entretenerse; es verano en La Habana.