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Los orígenes del Servicio Militar en Cuba

Cuba, Ejército, servicio militar guerra

MIAMI, Estados Unidos. — El 26 de Noviembre de 1963 se aprobó en Cuba el Servicio Militar Obligatorio (SMO), uno de los mecanismos instrumentados por el régimen de la Isla que más rechazo ha generado históricamente entre las familias cubanas.

En la fecha señalada fue promulgada la Ley que instauraba el Servicio Militar luego de haber sido discutida y aprobada por todo el pueblo en momentos en que el naciente régimen castrista advertía una y otra vez sobre la posibilidad de una invasión extranjera que convertiría a los cubanos en poco menos que esclavos.

Para la dictadura, el Servicio Militar Obligatorio, que con los años ha ido tomando otros nombres —actualmente es el Servicio Militar Activo (SMA)— era un paso decisivo en el desarrollo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el fortalecimiento de la capacidad defensiva del país.

El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) asegura en su página oficial que, “para nuestros jóvenes”, el Servicio Militar “constituye un honoroso deber, mediante el cual, adquieren la preparación militar y política, habilidades, formación y disciplina que les permite, una vez que se licencien, pasar a ocupar cargos en las unidades como reservistas y estar listos para enfrentar y derrotar cualquier agresión armada a nuestra Patria”.

La Ley actual establece que el tiempo total que se cumple al ser llamado al SMA, más el que se realiza al movilizarse para la preparación, no podrá exceder de tres años, pues ambos se complementan y conforman el plazo total de prestación del Servicio Militar en tiempo de paz.

Aunque el régimen de la Isla concibe el Servicio Militar como un paso necesario e imprescindible en la vida de los jóvenes, decenas de familias en los últimos años han perdido a hijos y seres queridos en el cumplimiento del mismo.

Accidentes, misiones para las cuáles no estaban preparados, traumas psicológicos, entre otros, son algunos de los motivos que han llevado a la muerte a no pocos jóvenes reclutas.

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“En el Servicio Militar nuestros hijos son amenazados y tratados como si fueran perros”

Servicio Militar

MIAMI, Estados Unidos. – La cubana Yulennys Martínez Pérez, madre del joven camagüeyano Alexey Sosas Morales, denunció este viernes que los reclutas del Servicio Militar Activo (SMA) en Cuba eran “tratados como si fueran perros”.

En un post que ha sido compartido cientos de veces, la mujer lamentó los intentos de suicidio de su hijo durante el cumplimiento del SMA y el trato que ha recibido de la jefatura militar. 

“Estando en la casa él atentó contra su vida, se vació encima una bala de gas en el cuerpo y yo le quité la fosforera, al día siguiente de lo sucedido llamé para la unidad e informé lo ocurrido y nadie me hizo caso (…). Fui para la RM [Región Militar] y me entrevisté con el coronel Columbié, el cual me dijo que él [el joven] no iba preso porque solo le faltaban 12 días para darle la baja”, contó Martínez Pérez.

La mujer también precisó que al abandonar la unidad militar, se llevaron a su hijo y, “al otro día, lo metieron preso en los calabozos de Prevención, y allí volvió a atentar contra su vida (…). Allí los guardias lo sacaron y lo amenazaron que le iban a dar una paliza si lo volvía hacer”. 

Martínez Pérez también contó que al día siguiente el joven fue trasladado a la Sala de Psiquiatría del Hospital Militar de Camagüey, donde lo pudo visitar esta semana.

“Dice que está siendo amenazado por los mismos militares y [que] es explotado como si fuera un perro hasta el punto de quererse suicidar. Aun así, a todas estas manifestaciones el coronel Columbié llama al fiscal y le manifiesta que el soldado no tenía nada, como si nada estuviese pasando y que eso eran una pendejadas del soldado”.

“¿Ustedes creen que unos intentos de suicido son pendejadas de una persona?”, se preguntó la mujer. 

(Captura de pantalla)

Además, denunció que Prevención trasladara a su hijo al Hospital Militar “esposado y custodiado como si fuera un asesino o un criminal” y que la jefatura militar haya amenazado con acusarlo por haber atentado contra su vida. 

Más adelante especificó que lleva dos años tratando de que trasladen a su hijo a una unidad de trabajo desde donde pueda ayudar a su hijo y su pareja.

“Pido ayuda porfaaa [sic] a todas las madres que están pasando por esto, no se queden callas [sic], nuestros hijos son amenazados y tratados como si fueran perros”, concluyó.

Este jueves, a raíz de la muerte de varios reclutas enviados a extinguir las llamas del incendio de la Base de Supertanqueros en Matanzas el pasado 5 de agosto, cientos de usuarios cubanos comenzaron a exigir en redes sociales el fin del Servicio Militar Activo (de carácter obligatorio para los varones mayores de 18 años) mediante las etiquetas #NoAlServicioMilitarObligatorio y #NoAlServicioMilitarObligatorioEnCuba.

“No solamente porque la vida de un joven peligra en mano de militares… También en ese tiempo se pierden las energías más valiosas y se posponen sueños y deseos que corren igual riesgo de perderse para siempre. #NoAlServicioMilitarObligatorio en  Cuba”, tuiteó el artista plástico Julio Llópiz Casal.

Aunque el Estado cubano no transparenta información al respecto, son sistemáticas las denuncias de muertes durante el Servicio Militar Activo (SMA). A finales de julio CubaNet publicó una incipiente base de datos donde se registran los decesos de jóvenes mientras cumplían el SMA.

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“No son mártires, sino víctimas”: Cubanos piden el fin del Servicio Militar Obligatorio

Servicio Militar, Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Cientos de usuarios cubanos han comenzado a exigir en redes sociales el fin de Servicio Militar Activo (de carácter obligatorio para los varones mayores de 18 años), a raíz de la muerte de varios reclutas enviados a extinguir las llamas del incendio de la Base de Supertanqueros en Matanzas el pasado 5 de agosto.

De esta forma, en las últimas horas se han viralizado las etiquetas #NoAlServicioMilitarObligatorio y #NoAlServicioMilitarObligatorioEnCuba.

“No solamente porque la vida de un joven peligra en mano de militares… También en ese tiempo se pierden las energías más valiosas y se posponen sueños y deseos que corren igual riesgo de perderse para siempre. #NoAlServicioMilitarObligatorio en  Cuba”, tuiteó el artista plástico Julio Llópiz Casal.

Cartel publicado en redes sociales (@qbolasere_/Twitter)

“Basta ya de niños convertidos en mártires”, escribió el activista Magdiel Jorge Castro. 

“Ni una sonrisa más truncada. Ni una familia cubana más fracturada. Ni un proyecto vital más incinerado”, pidió Leo Fernández Otaño. 

Por su parte, el usuario identificado como “un poeta ahí” escribió: “No quiero ni puedo imaginar el dolor de los familiares de las víctimas. Sobre todo de esas que solo pasaban el Servicio Militar obligatorio, y que fueron allí por la orden de otros, a morir. Ellos ni eran bomberos ni son mártires ahora: son víctimas”, aseveró. 

El profesor Roberto Garcés Marrero opinó que “la idea de la necesidad del SMO es la misma que inspiró a las UMAP: (de)formar jóvenes en función de una ideología militarista sometiéndolos a condiciones inhumanas. #NoAlServicioMilitarObligatorioEnCuba. ¿Cuántos han muerto en el Servicio? ¿Quién asume esa responsabilidad?”, se preguntó.

(Captura de pantalla)

También el activista LGBTIQ+ Adiel González Maimo se unió al debate cuando tuiteó: “El SMO es un error. Una vez más queda demostrado. No quiero ni recordar los horrores que se viven en esas unidades porque historias sobran (ni hablar de la flagrante homo/transfobia que se sufre en las FAR/MININT)”.

“No estoy en contra de la existencia del ‘Servicio’, pero que sea voluntario para todas las personas, y no solo para las mujeres cisgénero”, agregó en otro tuit.

Las exigencias al régimen de la Isla para que ponga fin al Servicio Militar Activo (SMA) han cobrado auge después que se supiera que varias de las personas fallecidas en el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas eran reclutas de 18 a 21 años que cumplían el SMA y que fueron enviados a extinguir las llamas.

Varias fuentes allegadas a las víctimas han reportado como desaparecidos a los jóvenes Leo Alejandro Doval, Adriano Rodríguez y Fabián Naranjo.

Aunque no hay información pública oficial sobre el estado de estos jóvenes, ni del resto de los desaparecidos, allegados y amigos de los muchachos han publicado mensajes de condolencias en redes sociales.

(Captura de pantalla)

Justo este jueves, el régimen de la Isla confirmó la segunda víctima mortal del incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas. Se trata del joven bombero Elier Correa, que se encontraba en estado crítico “con quemaduras incompatibles con la vida”.

El joven de 24 años, que cumplía el SMA, murió en la madrugada de este jueves, según dio a conocer el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, durante la “reunión de chequeo a las acciones de enfrentamiento al incendio”.

Aunque el Estado cubano no transparenta información al respecto, son sistemáticas las denuncias de muertes durante el Servicio Militar Activo (SMA). A finales de julio CubaNet publicó una incipiente base de datos donde se registran los decesos de jóvenes mientras cumplían el SMA.

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Fallece joven de 18 años mientras cumplía el Servicio Militar Activo en Camagüey

Servicio Militar Activo

MIAMI, Estados Unidos. – Un joven de 18 años residente en Nuevitas, provincia Camagüey, falleció el pasado domingo mientras cumplía el Servicio Militar Activo (SMA) en una unidad de tanques del municipio Minas, según informó este martes el medio independiente CiberCuba.

De acuerdo con “una fuente conocedora del caso” citada por ese portal informativo, los hechos se encuentran bajo investigación. No obstante, la versión oficial apunta a que el joven, identificado como Elvis, se habría suicidado disparándose a sí mismo con un fusil automático AKM.

En redes sociales y en declaraciones a CiberCuba, amigos y fuentes allegadas al joven fallecido han cuestionado esa versión de los hechos.

“Cuando lo trajeron, estaba vestido de militar y la mamá no quería que lo enterraran con esa ropa. Cuando le quitó la ropa estaba lleno de moretones y quemaduras por fricción”, dijo al medio independiente una fuente que solicitó condiciones de anonimato.

“Puede que tu paso por el mundo fuera fugaz, pero la llama que dejaste encendida es inapagable. Gracias por tanto, amigo. Descansa en paz”, publicó en Facebook un allegado del joven.

Mientras, otro de sus amigos escribió: “Hoy ha sido un día duro para muchos de nosotros, la herida está en nuestros corazones porque a muchos de nosotros nos pasó lo mismo por la cabeza, incluyéndome. Hoy por mucho que quise ir a la funeraria no pude porque no sabía cómo iba a reaccionar al encontrarme con tales personas tan crueles y sin corazón como lo son los jefes de esa unidad. Preferí llorar solo en mi casa. Pero tendrán su castigo, con lágrimas en los ojos he escrito esto”.

Las noticias sobre jóvenes fallecidos durante el cumplimiento del SMA, de carácter obligatorio en Cuba, a menudo trascienden a los medios de prensa independientes.

https://www.cubanet.org/destacados/el-peor-ano-de-mi-vida-seis-testimonios-del-servicio-militar-en-cuba/

En diciembre de 2021 se conoció que el joven Carel Gutiérrez Durán, de 18 años de edad y residente en el barrio Calle Ancha, del municipio Guanajay (Artemisa), había fallecido a causa de una negligencia en la unidad militar “Los Jejenes”, donde cumplía el SMA, según informó el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP). 

De acuerdo con una nota publicada en El Majadero de Artemisa, el joven falleció por aplastamiento, después que le cayeran encima siete tubos de acero. “Los tubos colocados negligentemente en el techo rodaron bajo el influjo de una brisa cuando el joven chapeaba”, indica la fuente citada.

Blanca Rosa Durán, madre del joven fallecido, dijo a El Majadero de Artemisa que “lo que más dolía” era que su hijo había hecho “hasta lo imposible para no ir” al Servicio Militar Obligatorio. “No quería y a seis días de estar forzado por esta dictadura en ese lugar sucede esto”, lamentó.

En la Isla a menudo trascienden noticias de jóvenes objetores de conciencia que se niegan a ingresar al SMA. En mayo de 2021 se supo que Raidel Antonio Martínez Guzmán, militante del Frente Juvenil del Foro Antitotalitario (FANTU), había sido amenazado por funcionarios del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) con ser enviado a prisión por continuar negándose a entrar al Servicio Militar.

En un video compartido en redes sociales, Martínez Guzmán aseguró que prefería la cárcel y ser preso político y objetor de conciencia que utilizar las armas contra su pueblo. “Soy un objetor de conciencia, yo no quiero la vida militar, prefiero ir preso”, se le escucha decir en la grabación que se difundió en redes sociales.

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Muere un joven de 18 años seis días después de ingresar al Servicio Militar Obligatorio

Carel Gutiérrez Durán, joven fallecido en el cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio

MIAMI, Estados Unidos. – El joven Carel Gutiérrez Durán, de 18 años de edad y residente en el barrio Calle Ancha, del municipio Guanajay (Artemisa), falleció víctima de una negligencia el pasado jueves 25 de noviembre en la unidad militar “Los Jejenes”, donde cumplía el Servicio Militar Obligatorio, informó esta semana el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP). 

De acuerdo con una nota publicada en El Majadero de Artemisa, el joven falleció por aplastamiento, después que le cayeran encima encima siete tubos de acero. “Los tubos colocados negligentemente en el techo rodaron bajo el influjo de una brisa cuando el joven chapeaba”, indica la fuente citada.

Blanca Rosa Durán, madre del joven fallecido, dijo a El Majadero de Artemisa que “lo que más dolía” era que su hijo había hecho “hasta lo imposible para no ir” al Servicio Militar Obligatorio. “No quería y a seis días de estar forzado por esta dictadura en ese lugar sucede esto”, lamentó.

“Aún me parece estarlo viendo. Estaba muy triste y lloroso cuando lo montaron en el camión. Es solo un niño”, agregó.

La publicación artemiseña también refiere que Durán expulsó de su casa a una “comitiva de altos militares” que acudieron a dar el pésame por la muerte de su hijo.

Pese a su impopularidad, el Servicio Militar en Cuba es obligatorio para los jóvenes varones. La Isla es uno de los pocos países —una treintena— que lo implementa desde hace más de 60 años.

Sin embargo, hace apenas un mes la idea del Servicio Militar en la Isla se extendió más allá. En el pasado 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro mencionó la posibilidad de que las mujeres también se incorporaran fueran sometidas a esta obligación si querían estudiar una carrera universitaria.

En la Isla, a menudo trascienden noticias de jóvenes cubanos objetores de conciencia que se niegan a ingresar al Servicio Militar. En mayo de este año se supo que Raidel Antonio Martínez Guzmán, militante del Frente Juvenil del Foro Antitotalitario (FANTU), denunció que fue amenazado por funcionarios del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) con ser enviado a prisión por continuar negándose a entrar al Servicio Militar.

En un video compartido en redes sociales, Martínez Guzmán aseguró que prefería la cárcel y ser preso político y objetor de conciencia que utilizar las armas contra su pueblo. “Soy un objetor de conciencia, yo no quiero la vida militar, prefiero ir preso”, se le escucha decir en la grabación que se difundió en redes sociales.

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Homosexualidad y servicio militar en Cuba protagonizan nueva obra en Miami

Fotograma del trailer de la obra ‘Soldadito de plomo’ (14ymedio)

MIAMI, Estados Unidos.- La obra Soldadito de plomo, un “desgarrador drama” sobre las vicisitudes del servicio militar en Cuba, se presentará durante todo el mes de junio en la sesión Golfa del Microteatro de Miami, reporta 14ymedio.

La trama de la obra se desarrolla en una unidad militar cubana, donde un sargento y un recluta que comparten litera tienen un encuentro sexual. Su historia refleja los tabúes de una sociedad machista, militarizada y homofóbica, añade el texto.

Carlos Montiel, uno de los protagonistas, dijo al medio independiente que “seducción, intriga, suicidios, el hambre que sufrían los reclutas en las unidades militares, las historias de amor entre hombres ocultas por la homofobia, todo eso está recogido en la pieza teatral”.

El autor de la pieza teatral, Yusnel Suárez, dijo al respecto que tenía “una deuda con varias generaciones de cubanos” que pasaron por la preparación militar, obligatoria en Cuba desde 1963.

“Muchas de las historias que contamos son recreaciones de situaciones que han ocurrido y siguen pasando en la Isla”, añadió. “A veces la gente no es capaz de imaginar las dimensiones del daño que padecen muchos de los jóvenes que son obligados a estar en esos lugares, marcados por el bullying, los suicidios que el Gobierno oculta y el abuso de poder”.

El otro protagonista de la obra es el actor Frank Esgusquiza, también de origen cubano.

Soldadito de Plomo dura aproximadamente 15 minutos y ya se presentó con éxito durante el Tercer Festival Internacional de la Escena LGTBI en Miami el pasado abril.




¿La mejor manera de ‘hacerse hombre’?

Reclutas del Servicio Militar Activo (foto: Reuters)
Reclutas del Servicio Militar Activo (foto: Reuters)

LA HABANA, Cuba.- Recientemente, durante una breve estancia en Miami a propósito de un encuentro académico sobre temas jurídicos en el que participé, me sorprendió escuchar de un cubano emigrado –un hombre de edad bastante madura– su aspiración a que en una futura Cuba democrática se mantenga una ley de Servicio Militar Obligatorio. Su propuesta se basaba en el supuesto de que la vida militar impone disciplina y madurez en los jóvenes, virtudes que –a juicio del proponente– están prácticamente extinguidas en la Isla.

Con mucha frecuencia y con mínimas variantes, he escuchado esta misma frase en diferentes escenarios dicha por cubanos del más disímil color político o sin idea política alguna. El denominador común es la edad de quienes así opinan: generalmente adultos mayores de 55 o 60 años.

Diríase que la experiencia de la fallida República, donde hubo tantos presidentes procedentes de la vida militar, y las casi seis décadas de esta calamitosa revolución encabezada y dirigida ad infinitum por militares hay quienes no acaban de percibir el daño que ha infligido la arraigada tradición militarista en nuestra historia.

Todavía hay quienes piensan que ciertos jóvenes “descarriados” solo pueden “hacerse hombres” después de ser obligados a pasar el servicio militar, preferiblemente en alguna de las llamadas unidades de combate. “Los muchachos tienen que pasar trabajo, saber lo que es el hambre y la vida dura, para que tengan disciplina”, afirman muchos venerables septuagenarios. Sin embargo, si tal principio fuera cierto, los cubanos que hemos nacido y crecido bajo el castrismo estaríamos entre los pueblos más disciplinados del planeta.

Lo más curioso es que ese mismo principio ha resultado válido tanto para tirios como para troyanos. Baste recordar que los simpatizantes de Fulgencio Batista estaban convencidos de que la dirección del país debía estar en manos de un “hombre fuerte”, aunque ello supusiera la violación del orden constitucional. Una percepción que hizo posible el golpe de estado de marzo de 1952, abriendo una nueva puerta a la violencia militar.

Apenas unos años después, otro “hombre fuerte” batía los récords de popularidad entre los cubanos, al tomar el poder por las fuerzas de las armas, derrocar al “fuerte” anterior e imponer la dictadura militar más larga que haya conocido este hemisferio.

Ese mismo pensamiento militarista fue el que hizo posible la existencia de las tristemente célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción, creadas con el objetivo de enmendar y “hacer hombres”, a través del rigor y la disciplina de la vida militar, a homosexuales, religiosos, “blandengues”, pequeñoburgueses y otros elementos, cuyas tendencias y actitudes no parecían lo suficientemente dignas a los “machos” verde olivo de la élite del poder.

Y en nombre de ese belicoso espíritu nacional, invocado desde la Ley 75 (o Ley de la Defensa Nacional), han sido llamados a las filas miles y miles de jóvenes cubanos. Desde Cuba no solo se ha exportado la testosterona castrense en forma de guerrillas, sembradas en varios países de Latinoamérica y África,  sino que también centenares de jóvenes reclutas cubanos que pasaban el Servicio Militar Obligatorio (SMO) fueron inmolados inútilmente en la guerra de Angola. Los que regresaron vivos llevan consigo hasta la actualidad el trauma de la guerra, aunque en la Isla nunca se ha reportado oficialmente ni un solo paciente con síndrome de estrés postraumático. Los jóvenes que se negaron a ir a la guerra, por su parte, sufrieron presidio militar por “traición”.

La quimérica superioridad moral de la formación militar en los hombres se relaciona directamente con la matriz machista de la cultura cubana y se refleja incluso en conocidas frases populares. Quién no ha escuchado aquello de “si no te gusta esto te alzas en la Sierra”; o “no te hagas el guapo que tú no has tirado tiros”. Porque ser un “tira-tiros” no solo es un signo irrefutable de valentía varonil, sino también la fuente de legitimación de la fuerza impuesta por sobre los argumentos.

Seguramente quienes propugnan las supuestas virtudes de la disciplina militar como solución a la crisis de valores de la sociedad cubana actual, olvidan que más de medio siglo de SMO, lejos de formar el carácter de nuestros jóvenes, ha sido fuente de humillaciones y privaciones, que solo han logrado potenciar el rencor y la frustración de encontrarse sometidos forzosamente a una actividad por la que no sienten la menor vocación. No se me ocurre una peor manera de “hacerse hombres”.

Esto, sin olvidar el mecanismo de corrupción que se ha potenciado a partir de la compra que hacen muchos padres de la baja militar de sus hijos en las oficinas de reclutamiento, muchas veces a partir de certificados médicos falseados que alegan incapacidad del  adolescente para someterse al rigor de una unidad de combate. O el soborno a los oficiales encargados del alistamiento, que por una cantidad de divisas hace desaparecer el expediente militar del pre-recluta y éste no es llamado a filas.

Pero la atadura militar de los hombres en Cuba se prolonga más allá del cumplimiento del servicio activo, ya que tras el “licenciamiento” el soldado pasa a formar parte de la reserva militar del país y queda sujeto a movilizaciones cada vez que el Estado-Gobierno-Partido declara alguna imaginaria amenaza o se le antoja ofrecer alguna demostración de fuerza.

En las llamadas unidades de combate, término inexacto para nombrar el campamento y sus áreas de tiro, armamento y ejercicios, la mayor parte del tiempo los reclutas lo pasan en tareas de chapeo y limpieza, o en alguna actividad cuartelera, de reparación y mantenimiento o de cocina. Al término del servicio activo muchos de ellos solo habrán “practicado” tiro con armas una única vez, y algunos ni siquiera habrán hecho un disparo, de manera que distan mucho de estar entrenados para librar una guerra o defender el país en caso de agresión.    

Esto, para no mencionar otros factores de la “formación” de los jóvenes reclutas en Cuba, como son las pésimas condiciones de vida en las unidades, la insalubridad, la alimentación deficiente, la escasez de agua para beber o para el aseo, los trabajos forzados, las vejaciones por parte de los oficiales, entre otras penurias que nada tienen que ver con un entrenamiento militar, con una verdadera preparación para la defensa del país o con la forja del carácter en la disciplina y en los altos valores éticos y morales a los que habría que aspirar.

El SMO no solo ha servido al poder como un mecanismo de sujeción y chantaje sobre los adolescentes cubanos –al condicionarles la continuidad de los estudios, los viajes al extranjero o la vida laboral– sino que constituye  una de las rémoras más retrógradas de las que tendríamos que librarnos a la mayor brevedad. En una Cuba democrática el ejército no debería sustituir las funciones del hogar y de las escuelas civiles en la formación de los valores de nuestros jóvenes. De hecho, la mayoría de los cubanos que hemos vivido por casi seis décadas en esta prisión con carceleros uniformados de verde olivo, y que hemos soportado un régimen de ordeno y mando, como si en vez de ciudadanos fuésemos obedientes soldados, queremos asistir al final del nocivo culto a las charreteras y de la filosofía de “pueblo uniformado”.

Una simple mirada a las figuras más emblemáticas de la historia cívica de la Isla pone en evidencia la preeminencia del pensamiento civilista-humanista sobre el militarista en la fragua de la nación. Los ejemplos abundan, pero citemos solo nombres tan emblemáticos como Félix Varela, José de la Luz y Caballero y José Martí, paladines de virtudes muy alejadas del acérrimo militarismo de aliento hispano que nos ha intoxicado el espíritu desde 1492 hasta hoy.

Punto aparte sería la existencia futura de academias militares, donde se formen los oficiales en diferentes especialidades, con verdadera vocación militar, que liderarían un ejército profesional bien pagado, debidamente preparado y numéricamente mucho menor que las cuantiosas huestes de bisoños hambrientos y resentidos que hoy se agrupan en las fuerzas armadas y que en un imaginario caso de agresión armada al país solo servirían de carne de cañón.

No es razonable que un pequeño país pobre y malcomido que no está en guerra ni bajo amenaza de conflicto armado tenga más hombres holgazaneando y perdiendo el tiempo en un ejército innecesario que produciendo las riquezas y alimentos que se necesitan con tanta urgencia.

Sin embargo, no deja de ser cierto que en la Cuba futura necesitaremos un formidable ejército. Solo que no sería un ejército de militares, sino de pedagogos, de profesionales de todas las esferas, de obreros, de campesinos, de comerciantes, de hombres de negocios, de ciudadanos libres. Todos ellos tendrán sobre sus hombros una responsabilidad mayor que la de mil regimientos guerreros: la reconstrucción material y moral de una nación, arruinada precisamente por la casta militar sembrada en el Poder en el último medio siglo, y que ha sido más perniciosa y destructiva que la suma de todas las guerras libradas en la historia de esta tierra.