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Campeón olímpico de lucha grecorromana, Ismael Borrero, abandona Cuba

Ismael Borrero, Cuba

MADRID, España.- El campeón olímpico de lucha grecorromana (59 kg) en Río 2016, Ismael Borrero, “desertó” de la delegación cubana con que viajó a Acapulco, México, donde participaría en el Campeonato Panamericano de Lucha 2022.

“Lamentablemente, el arribo quedó marcado por el abandono a la delegación del grequista santiaguero Ismael Borrero, campeón olímpico y dos veces a nivel mundial”, informó el medio oficialista JIT.

Como es habitual, las autoridades cubanas consideraron su decisión como “una grave indisciplina dentro del sistema deportivo cubano”.

Borrero “deja a un lado los objetivos de su equipo en esta lid y en el cuatrienio hacia los Juegos Olímpicos de París 2024”, apuntó JIT.

El atleta cubano, de 30 años de edad, ganó tres campeonatos panamericanos consecutivos (2012, 2013 y 2014); y se alzó con la medalla de oro en los torneos mundiales de lucha en Las Vegas (2015) y Nursultán (2019).

El pasado mes de marzo el también campeón olímpico, pero en la disciplina de canotaje, Fernando Dayán Jorge, desertó de la delegación con la que viajaba a México para realizar un entrenamiento.

La salida del piragüista “echa por tierra años de intensa labor y aspectos de la estrategia de desarrollo de ese deporte rumbo a los ciclos olímpicos de París 2024 y Los Ángeles 2028”, manifestó la Comisión Nacional de Canotaje (CNC).

Éxodos recientes de deportistas cubanos

Durante el mes de marzo, además de Fernando Dayán Jorge dejaron el país los jóvenes veleristas Iris Laura Manso y Carlos Miguel Expósito; el saltador de longitud Lester Lescay, quien, luego de su presentación en un evento de pista cubierta desarrollado en Belgrado, Serbia, dejó la delegación y se quedó en España; los pugilistas Kevin Brown (67 kg) y Herich Ruiz (86 kg), que aprovecharon su viaje a la ciudad de Guayaquil, Ecuador, donde participarían en el Campeonato Continental.

El béisbol fue el deporte con más bajas: Emigraron a República Dominicana el líder del equipo nacional de béisbol Sub 15, Maykol Valdivia Brown; el prospecto santiaguero Yorelquis Hernández y el matancero Danell Figueroa. Mientras que Miguel Rolando Camacho Yanes llegó a Estados Unidos después de hacer la ruta migratoria por Centroamérica, durante la cual perdió a su padre en un accidente de tránsito.

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Otro prospecto del béisbol abandona Cuba

Rafael Álvarez

MADRID, España.- El joven granmense Rafael Álvarez, prospecto de la pelota cubana, salió de Cuba y ya se encuentra en República Dominicana, informó a través de su cuenta en Twitter el especialista en béisbol cubano de Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés), Francys Romero.

Según explicó el periodista en su sitio web Béisbol FR, “buscará firmar con una organización de MLB, una vez pueda ser declarado agente libre”.

Romero consideró que por sus habilidades de velocidad, defensa y brazo, “será un jugador de alto perfil dentro del próximo período de firmas internacionales”.

El jardinero del equipo granmense comenzó a desarrollarse en el béisbol a los 6 años.

En el Campeonato Nacional en la categoría 15-16 del pasado año, quedó líder jonronero, con un bateo promedio de 381.

Con solo 16 años y estatura 6,2 pies venía mostrando su talento y se proyectaba como una de las promesas del béisbol en Cuba.

Rafael Álvarez se suma a otros jóvenes que se han ido a República Dominicana en 2021 para probar suerte en la MLB.

El pasado mes de noviembre fue el caso de Luis Jesús Quesada, ambidextro al bate y quien alternaba posiciones entre el outfield (los tres jardines) y el infield (el cuadro).

En el mismo mes habían emigrado los también talentosos Darlin Jiménez y Gustavo Urgellés.

Tras culminar el preolímpico de las Américas celebrado en Florida, Estados Unidos, en junio de 2021, Francys Romero había comentado a CubaNet que la emigración masiva de peloteros en busca del sueño de las Grandes Ligas ha condicionado el desarrollo de este deporte en Cuba, a pesar de que siguen apareciendo jóvenes talentos que, en muchos casos, abandonan el país sin siquiera debutar en la Serie Nacional.

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La primera crisis migratoria bajo Raúl Castro

(Foto tomada de internet)
(Foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba – El martes primero de diciembre, los diarios oficialistas cubanos Granma y Juventud Rebelde publicaron un par de documentos relacionados con la crisis migratoria en la cual, una vez más, se ve envuelto nuestro país. Se trata de una Declaración de lo que, a los cuarenta años de aprobada la flamante “Constitución socialista” en 1975, ellos se empeñan en seguir llamando “Gobierno Revolucionario”; también del “Comunicado de prensa de la delegación cubana a la ronda de conversaciones migratorias entre Cuba y EE.UU.”

La situación creada por los compatriotas nuestros que, partiendo de Quito, hacían la travesía por tierra con rumbo norte, pasando por Colombia, el istmo centroamericano y México (y que en número de varios miles han quedado varados en Costa Rica), dio lugar a que las autoridades del Ecuador anunciaran su propósito de exigir una visa a los cubanos que deseen viajar a ese país sudamericano.

La situación actual fue detonada por Nicaragua. Fue la decisión de Daniel Ortega de cerrar la frontera con Costa Rica al paso de los migrantes cubanos, la que provocó la mencionada aglomeración de ellos en territorio tico. Allí disfrutan de relativas comodidades, que centenares han despreciado, pues desaparecieron de los campamentos. Cabe presumir que intentan cruzar el territorio nicaragüense de modo subrepticio.

En cualquier caso, el nombre de Cuba se une ahora, en las informaciones de la prensa, a los de otros países que se han convertido en grandes emisores de refugiados, como Siria y Libia. Hay una diferencia sustancial: estos últimos estados árabes son terreno de terribles guerras civiles; es para escapar de esta realidad que sus nacionales marchan hacia Europa. En Cuba no: aquí reina la paz; en cambio, padecemos el sistema castrista, y es para librarse de él que los ciudadanos huyen a como dé lugar.

Es sabido que Fidel Castro, cada dos o tres lustros, provocaba una crisis migratoria. Camarioca, el Mariel y el Éxodo de los Balseros, fueron otros tantos eslabones de esa cadena de estampidas desencadenadas por medidas adoptadas en cada ocasión por el “Comandante en Jefe”. Sus propósitos eran claros: aliviar la presión interna, dar lugar a una situación difícil en Estados Unidos y tensar las relaciones entre ambos países. Con tal de alcanzar esos objetivos, al “Máximo Líder” le tenía sin cuidado la imagen contraproducente de sus súbditos huyendo en masa.

La actual crisis migratoria  es la primera de la era de Raúl Castro. La Habana ha intervenido en el asunto. Por una parte, a través de las medidas adoptadas por sus aliados Ecuador y Nicaragua. Por la otra, ha desatado una campaña publicitaria para convencer a sus súbditos de que los Estados Unidos no se aprestan a derogar la Ley de Ajuste Cubano, creencia errónea que hizo aumentar de modo exponencial el número de los fugitivos.

Incluso en los documentos oficiales recién emitidos por el régimen de La Habana se pone gran interés en transmitir esa idea. Por ejemplo, en la Declaración ya referida se rebaten las “especulaciones totalmente infundadas de que… podrían eliminarse los privilegios migratorios de que gozan los cubanos”. A su vez, en el Comunicado de Prensa se recoge que “la delegación estadounidense transmitió que su gobierno no tiene la intención de hacer cambios en la política migratoria que se aplica a los ciudadanos cubanos”. Es decir: ¡el castrismo se convierte en gran caja de resonancia de las políticas norteamericanas!

Pero surge la pregunta: ¿A qué obedece esta actitud? ¿Será que el General de Ejército, a diferencia de su hermano mayor, desea evitar la pésima imagen mediática que provoca la fuga masiva de sus súbditos? ¿O se tratará quizás de alguna cláusula de los acuerdos secretos concertados entre La Habana y Washington? Porque es innegable que, para acordar las medidas anunciadas hasta ahora por ambas partes (en su generalidad, concesiones de los norteamericanos al gobierno cubano) no hacía falta año y medio de reuniones clandestinas.

El hecho cierto es que, mientras en Cuba no se adopten medidas de cambio profundas, que abran perspectivas de futuro a sus ciudadanos, el éxodo humano no cesará. Al tratar de dificultar que los cubanos se fuguen vía Ecuador, el Estrecho de la Florida recobrará sus antiguos fueros.