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Antonio Rodiles: “es una necesidad urgente el debate serio entre cubanos”

Antonio Rodiles debate cubanos

LA HABANA, Cuba.- CubaNet conversó con Antonio Rodiles, director de Estado de Sats, sobre algunos aspectos del contexto actual y el futuro de Cuba, así como del estado de la oposición.

Quisiera comenzar comentando sobre un acontecimiento que se va a desarrollar en los próximos días pero que ya es noticia por toda la expectativa que está generando, y es el 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, congreso que se ha denominado como “El Congreso de la Continuidad”; y que se recibe en una situación, en un contexto político y económico preocupante por toda la crisis económica que se ha venido a agravar por la pandemia y también por una crisis de credibilidad que ha sufrido en los últimos tiempos la dictadura en Cuba. A tu entender, ¿qué podemos esperar de este congreso? ¿Crees que pudiera haber alguna apertura?

Para nada. Yo creo que esto es simplemente trámite, las cuotas de poder en Cuba ya están repartidas, lo que están haciendo es efectuando el guion pero, realmente, todas las cuotas de poder y las distribuciones ya están dadas. Y este congreso principalmente lo que buscaría, en todo caso decirle a la mayoría de la población cubana y, sobre todo, a la comunidad internacional, es vender la imagen que ellos desean ahora proyectar.

Pero el poder en Cuba siempre ha estado en manos de un grupo bastante reducido, generalmente la familia Castro y allegados y familiares. Y, en este caso, lo que ocurriría es que, formalmente, Raúl Castro dejaría de ser el Primer Secretario del Partido, ya se ha anunciado, se ha dicho en varias ocasiones que Díaz-Canel sería el nuevo secretario del Partido. Pero, honestamente, en Cuba el poder ni siquiera radica en el Partido, a pesar de que la llamada Constitución lo diga; el poder en Cuba radica en la familia Castro, en esa élite militar y en los órganos de la Seguridad del Estado. Ese es el poder real en Cuba y, en este caso, tenemos a Alejandro Castro Espín como príncipe heredero, y a López-Calleja como el brazo que maneja toda la cuestión de la economía. Ese es el poder real.

Sí, se ha comentado que Díaz-Canel pasaría a ser, además del presidente, el Primer Secretario del Partido, con lo cual volveríamos a este mismo marco de líder único. Recordemos que Fidel Castro fue igual: Presidente y Primer Secretario del Partido, luego Raúl Castro, ahora Díaz-Canel. Pero no sería Díaz-Canel, como bien explicabas, quien tendría el poder real en Cuba. ¿Por qué no ubicar entonces a una persona con ese poder real al frente del Partido o del Gobierno en Cuba como, por ejemplo, el hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín, o López-Calleja?

Porque eso sería mostrar muy crudo el neocastrismo, y la idea acá del neocastrismo, o del cambio fraude, o de las maniobras que quiere hacer el régimen consiste en dar la idea de que realmente en Cuba existe ese sistema que en algún momento incluso Federica Mogherini, cuando el tiempo de Federica Mogherini, llamaron “una democracia de partido único”.

Simplemente son maniobras. Hay que recordar también que la Ley Helms-Burton dice que no puede haber un Castro en el poder para pasar al levantamiento de las sanciones, del embargo y, por supuesto, ellos toman nota de todo esto y por eso ponen a Miguel Díaz-Canel, alguien que ha demostrado ser un personaje bien gris y muy disciplinado. Entonces, en ese sentido, creo que es el idóneo.

Comentaba al principio un poco el contexto económico y social en el que se va a desarrollar este Congreso. Hemos visto en los últimos meses, sobre todo a raíz de la pandemia, y toda esta crisis económica, algunas manifestaciones de cubanos de a pie, por supuesto, y del Movimiento San Isidro, el 27N. Hay algunos que dicen o vislumbran que quizás un estallido social sea lo que suceda en los próximos meses, y que esto sea lo que, definitivamente, contribuya a derrocar a la dictadura. ¿Tú ves que pueda haber un estallido social en Cuba?

Ya entramos en un tema más de fondo porque lo del Partido, evidentemente, es puro teatro. Yo creo que el país se encuentra en una situación desastrosa. El régimen no tiene, para nada, la cabeza que los movía anteriormente que, sin duda, era Fidel Castro, un tipo maléfico pero astuto, y que sabía manejarse sobre todo al interior de la Isla. Es un sistema construido a su medida. No está ni siquiera el cacique menor, que sería Raúl Castro, quien en cualquier momento desaparece por ley natural, que también gozaba de cierta posibilidad de manejo y controles y que la gente se alineara detrás de él. O sea, estamos entrando en un período donde ya esa vieja élite se va y quedan los herederos. Es complicado para ellos heredar un país en las condiciones en que lo están haciendo: la crisis económica es total, el tejido social para nada es el que tenían hace muchos años y la gente está harta, está harta y ellos no pueden vender futuro.

O sea, el régimen se encuentra en un momento realmente bajo. Pero lo que es muy preocupante, tremendamente preocupante, es que la sociedad cubana se encuentra en un momento tan bajo o más bajo que el régimen, y dentro de eso incluyo a la oposición y a la sociedad civil. Realmente en los últimos tiempos se ha visto, en lo que respecta a articulación política, un decrecimiento tremendo de la oposición, de los grupos opositores, de activismo y, si bien se dan estallidos y focos en algunos momentos, eso no implica que realmente la oposición esté en condiciones de poder manejar una situación de violencia social, de confrontaciones, de fricciones que, si la crisis sigue incrementándose, sin duda va a ser cada vez más visible.

Por eso te decía que esta es la parte que me parece realmente complicada. Lo del Congreso del Partido es puro teatro. Esto es lo que está ocurriendo en realidad, el país sigue cayendo y no hay una estructuración ni por parte del castrismo, para nada, ni por la oposición, la sociedad civil o la sociedad para enfrentare a lo que estamos arribando.

Precisamente, Antonio, en caso de un estallido social estaría la oposición preparada para afrontar ese escenario, para venir con un proyecto, con una propuesta real para el cambio en Cuba.

Bueno, las propuestas están y los proyectos están. De hecho, si pasas por la página de Estado de Sats vas a ver una propuesta que tiene más de cien páginas, que toca todo el tema legal, jurídico, social, económico. O sea, hay un plan y hay un esbozo, no el ideal sino el real y, sobre todo, para la estructuración que tiene el régimen actual. Porque hay muchísimos planes que te dicen “yo quiero llegar a tal punto”, y ese punto es casi una carta a los Reyes Magos. Pero realmente la situación que tenemos en Cuba hay que comprenderla, y hay que entender bien cómo está estructurado este sistema y la sociedad, para entonces poder transitar por un proceso de transformaciones o de fin de la tiranía.

Sin embargo, el tema acá no es que estén las ideas, las ideas están, incluso hay capital social y humano que estaría dispuesto. El problema es la desarticulación que tiene actualmente la oposición, desarticulación que ha venido ocurriendo, yo diría, en los últimos cinco años, sobre todo, y lejos de entrar a discutirse este tema tan importante se ha evadido completamente; se ha evadido porque, definitivamente, golpea y es agrio para algunos de los actores políticos que están ahora mismo vivos en la situación, no solamente al interior de la Isla, sino, principalmente, al exterior de la Isla. Y eso es lo que me parece tremendamente preocupante: arribar a un momento como el que evidentemente se está acercando, que se están desatando ya focos de violencia en algunos casos, que los vemos a diario por los videos que salen en las redes sociales, confrontación con policías, confrontación con los agentes de la Seguridad del Estado, confrontación entre los propios ciudadanos…, todo este ambiente va in crescendo y, sin embargo, no existe ahora mismo una concientización de lo necesario que es que se apoye realmente, resueltamente, a la oposición política, a los que pueden plantear proyectos de cómo mover el país.

Ojo, con esto no me estoy refiriendo, para nada, a la visión que tenemos nosotros desde Estado de Sats y este proyecto que te estaba diciendo. Hay otros actores políticos en Cuba con los cuales discrepo, pero que estoy completamente convencido que tienen sus propuestas, y los he visto en algún momento lanzar su visión o posibles pasos a dar; y con esto me refiero a posicionamientos más hacia la izquierda.

No obstante, lo que ocurrió por ejemplo durante el período de Obama, que incluso se vieron polémicas entre distintos sectores de la oposición, bueno, en aquel momento había un mapa claramente definido donde había un grupo, que en aquel caso era la MUAD (Mesa de Unidad y Acción Democrática), que tenía una línea muy bien enfocada en apoyar el deshielo y en una visión más de izquierda, y estaba el Foro por los Derechos y Libertades que teníamos una visión más conservadora, apoyábamos las sanciones y rechazábamos ese acercamiento que se estaba produciendo. Pero ahí tenías un mapa político, ahí tenías a actores políticos que estaban siendo principalmente los protagonistas. Luego, en estos últimos cinco años, se permitió que el régimen aplastara esa estructuración que existía y lo que tenemos ahora, yo diría, es realmente una oposición en los momentos más precarios o en el punto más precario que he visto en los últimos tiempos.

¿Y a tu entender qué se podría hacer para lograr esa articulación de la oposición para entonces enfrentar los retos del contexto actual?

Lo primero, uno de los pasos primeros que hemos propuesto nosotros, es que hacía falta empezar con estos debates, en algún momento incluso me habías entrevistado y me habías hecho ciertas preguntas que se salían de lo común, pero después aquello no siguió, lamentablemente, con el resto de la oposición, y el debate se ha enfriado, o sea, no ha existido realmente debate y se ha ido a otros planos: ataques personales, calumnias, resumiéndolo yo diría que más show que realmente debates serios y periodismo serio.

En ese sentido creo que el primer paso es poner la problemática en la mesa, discutir realmente, a cabalidad, qué es lo que está pasando, y para ello los medios independientes y los portales tienen un papel que jugar que, hasta este momento, no han querido jugar. Yo entiendo perfectamente todo lo que pasa, todas las dinámicas que hay, que tampoco me interesa ser todo lo explícito que pudiera ser, pero estamos en un momento demasiado peligroso, en un momento crucial que, si no se entra a este tipo de debates, a hablar como lo estamos haciendo tú y yo ahora, preguntas y demás, sencillamente quien va a perder va a ser la nación, porque si el régimen logra una mutación y hacer sus maniobras porque no existe una oposición o una sociedad civil capaz de enfrentarse al plan que ellos tienen, bueno, pues vamos a tener que enfrentar un neocastrismo por veinte o treinta años más.

Y los ejemplos se sobran, ahí tienes a Bielorrusia, ahí tienes a Rusia, ahí tienes a Venezuela, que todo el mundo apostaba porque en el año 2014-2015 se acababa aquello y ahí sigue Maduro, y ahora mismo, independientemente de la profunda crisis que tiene el país, no se ve una salida a la situación que están viviendo los venezolanos. Incluso, también tienes a Nicaragua.

El tema aquí es que lo primero que hay que hacer es sincerar el escenario político y, dentro de ello, el escenario opositor. Si se sigue tratando desde el exterior de dictar agendas al interior del país, y apoyar a ciertos grupos y a otros no, si se siguen creando falsas expectativas diciendo que en Cuba ya la explosión va a ocurrir y ya se acabó el castrismo, o sea, todos los eslogan estos que han existido, “el cambio es ya”…, todas esas cosas que al final son fuegos artificiales, quien gana es el régimen, porque la gente se cree que va a ocurrir algo que al final no ocurre, y estas son olas de optimismo y pesimismo, y al final la gente se va desencantando, la gente se va desestimulando y hay un momento en el que todo el mundo se pone, como se diría, en modo sobrevivencia y, cuando todo el mundo se pone en modo sobrevivencia, quien gana es el castrismo.

Eso ha pasado en Venezuela; recordemos que cuando Juan Guaidó entró todo el mundo creía que aquello no duraba nada y él mismo lo decía: ya tenemos una agenda, que es el fin de la tiranía, el gobierno de transición y elecciones libres; aquello después se volvió sal y agua y ahí sigue Maduro. Después crearon la ilusión de que el 30 de abril, un 1ro de mayo, realmente después cambiaron la fecha, pero que Maduro se iba a ir y que al final no se fue porque los rusos…, o sea, todo un cuento chino.

Entonces, quien pierde realmente es la nación si no ocurre ese debate, que tiene que empezar a ocurrir para que la gente entienda lo que realmente se está viviendo en el país. Y te diré que, lamentablemente, y por eso te aplaudo y me alegro que CubaNet acepte el reto de comenzar con estas entrevistas a camisa quitada, hay otros medios que evaden el tema, incluso hay televisoras acá (Miami) que están censurando, que censuran, sencillamente estos criterios no están, no aparecen, ¿por qué?, porque no les interesa escucharlos. Entonces, señores, si vamos realmente a intentar cambiar el sistema no se puede operar de la misma forma en que muchas veces operan estos actores que tienen determinación autoritaria; o sea, hay que discutir y hay que hablar. Y a partir de eso la gente empezará a vislumbrar un mapa político, empezará a entender qué opción quiere, qué le gusta más, qué actores le simpatizan más, y eso permitirá que empiece a articularse mucho más el panorama opositor y el panorama social. Si seguimos con estas simulaciones y estas omisiones y en algunos casos hasta mentiras, la libertad de Cuba se aleja.

Desde CubaNet nos hemos propuesto esta iniciativa que, de alguna manera, iniciamos el pasado año antes de la pandemia y nos hemos propuesto retomar, y se trata de entrevistar a diversos actores de la oposición acá en Cuba. Tenemos esta entrevista contigo, hemos entrevistado también a Martha Beatriz Roque y en los próximos días, semanas, vamos a continuarlo haciendo. Siguiendo con esta línea, de la necesaria articulación de la oposición en Cuba, ¿crees que sería viable un diálogo nacional, un diálogo entre actores de la oposición y organizaciones de la sociedad civil para ver qué es lo que se pudiera hacer, y cómo llevar adelante esos proyectos para acabar con la dictadura?

A mí me gustaría llamarlo más que diálogo debate. Se ha hablado siempre de que es necesario construir una unidad, un frente común y todas estas cosas. Mira, la realidad política de Cuba, independientemente de que no se muestra con todos los matices y los ángulos, es mucho más diversa de lo que alguna gente puede comprender o percibir. En Cuba ya hay agendas, a nivel general o global, completamente enfocadas en el tema LGBTI, agendas enfocadas en los temas raciales, en los temas ambientalistas, feministas, o sea, en concreto, ya la agenda globalista está dentro de Cuba. Y esa agenda tiene mucho más que ver con la izquierda. Entonces, es muy difícil que se pueda construir un bloque de unidad con individuos o con personas que tenemos una agenda mucho más enfocada desde la línea conservadora, desde lo que sería la derecha también. Aquí también debo decir que, dentro de esa agenda, más hacia lo liberal de izquierda, también ha existido siempre la visión de que el régimen puede emprender un proceso de reformas y se puede cohabitar con el régimen en ese proceso de reformas. Nosotros siempre hemos dicho que a la tiranía hay que diluirla, la tiranía tiene que diluirse completamente para que la nación pueda renacer, de lo contrario vamos a seguir arrastrando muchísimos problemas y, sobre todo, vamos a arrastrar la articulación de organismos de inteligencia de Seguridad del Estado, de mafias económicas, que no van a permitir que en Cuba florezca la democracia.

Y esto no es algo que a mí se me está ocurriendo en este momento, o que mi imaginación crea; no, esa es la realidad que se ha vivido en múltiples procesos de transición, sobre todo en la Europa del Este. Cuando esas élites quedaron estructuradas, sencillamente no hubo paso a la democracia; cuando esas élites se pudieron disolver, se pudieron destruir todas las instituciones que representaban el totalitarismo fue que los países pudieron realmente transitar hacia una democracia.

Y esto es lo que yo estoy viendo en Cuba. Si estos grupos políticos o estos actores políticos insisten y se enfocan en lo que sería montarse en un proceso de reformas, una cohabitación con el sistema, en mi opinión llegaríamos a ese famoso neocastrismo. De lo contrario, si nosotros podemos diluir esa tiranía, diluir todas esas instituciones o estructuras o redes entonces tendríamos la posibilidad de construir una democracia; lo cual no quiere decir que la democracia se va a construir, porque realmente el país está en condiciones bastante deterioradas, pero una condición necesaria para arrancar sería poder destruir esas estructuras.

En ese sentido veo mucho más un debate, veo mucho más interesante un debate para que la mayoría de los cubanos pueda discernir cuáles son los posicionamientos y, a la vez, decidir a qué grupos o a qué tendencias se van a acercar, y entonces, a partir de eso, ver cómo evoluciona el panorama político. Porque esto de sentarnos, digamos como que en frío, y, de momento, decir: mira, sí, vamos a llegar a este punto y a este otro punto…, se ha hecho muchas veces y no ha funcionado. Y, por otra parte, me parece que hay agendas muy divergentes para poder hacer ese famoso frente común o unidad.

II

Hablando de diálogo, otro argumento que se ha solido utilizar, por lo que se ha abogado en los últimos meses, ha sido el diálogo con el poder, sobre todo a raíz de las manifestaciones del 27 de noviembre de 2020 frente al Ministerio de Cultura, que, por supuesto, ya vimos que fue un total fiasco; pero hay muchos que todavía confían en ese diálogo con la dictadura, en pedirle reformas a esa dictadura. ¿Crees que ese camino lleva a algún lugar, a la corta o a la larga? ¿Qué hacer entonces?

Lo principal que debe existir en política es ser objetivos y realistas. Yo nunca he visto a un Estado delincuente, matón, como es el Estado cubano, un Estado forajido que al final está completamente fuera de las leyes, sobre todo las leyes internacionales, donde tiene que haber respeto a los derechos humanos, respeto a las libertades fundamentales, yo nunca he visto a un Estado, o a un grupo de individuos que han usurpado el Estado, sentarse a dialogar con los débiles sencillamente porque un día les llegó un rayo de iluminación y se volvieron gente buena. Eso no existe.

Estos grupos, estos individuos y estos Estados delincuenciales no entienden de diálogo porque el objetivo de ellos es el poder por el poder. Entonces, qué sentido puede tener sentarse a hablar primero con un funcionario de no sé qué categoría que al final de la jornada, como se dicen en buen cubano, es un lleva y trae; o qué sentido tendría incluso que Alejandro Castro Espín se siente en una mesa cuando tú no tienes ningún poder. Eso no tiene sentido, eso, sencillamente, yo creo que es inflarse el ego uno mismo creyendo que tienes la capacidad de algo cuando no la tienes. Yo creo que hay que ser realistas. Y eso pasó cuando el deshielo; hubo personas que eran tremendamente entusiastas cuando el tema del deshielo y mi pregunta a ellos era: dime qué poder real tú tienes para obligar al régimen a sentarse y hablar contigo; o es que entonces vas a poner toda tu esperanza en que otro Estado, como Estados Unidos o la Unión Europea, tenga la voluntad de presionar al régimen para que entonces ellos te dejen sentarte con el régimen.

El poder, y este tipo de poder como el que tenemos en Cuba, no entiende de lo que es la voluntad política o una buena intención. Realmente para ellos lo importante es mantenerse clavados ahí, atornillados, y no permitir que nadie les arrebate ni siquiera un pedacito. En la medida en que sientan presión pueden ceder en algo; pero si nosotros los cubanos vamos a esperar a que otro Estado o agentes externos sean los que determinen en qué condiciones van a ocurrir las conversaciones o los intercambios, o qué le van a aceptar al régimen o no y qué le van a dar a cambio…, si esa es la dinámica, pues estamos muy mal.

Y lo que ha ocurrido acá todo el tiempo es que se espera que venga alguien externo y genere la situación para que entonces el régimen quizás dé un pequeño filito y sea menos represivo. Eso, en mi opinión, no tiene sentido. Y de ahí también que las agendas que están en el exterior, de algunos cubanos que están en el exterior, están en los últimos tiempos realmente interfiriendo tremendamente en las dinámicas internas que se pueden dar dentro de la Isla. Lo están haciendo, en algunas ocasiones, de la forma más burda, y eso, sencillamente, le ha facilitado al régimen el desmontaje de los grupos que tenían un anclaje, que tenían una cierta dinámica con la población y una interacción. Al final de eso lo que se obtiene es menos fuerza y menos capacidad de presionar al régimen, porque el régimen de lo único que va a entender es de la presión externa, las sanciones que ya existen, veremos ahora qué pasa con la nueva administración Biden…

Quería preguntarte también sobre eso porque hay algo por lo que ustedes han abogado desde Estado de Sats y son las sanciones de los Estados Unidos, la externa. Vimos en la administración de Donald Trump que sí hubo un endurecimiento de las sanciones a Cuba. Con esta nueva administración de Joe Biden, si bien han dicho que en un primer momento no tienen intención de acercamiento con el Gobierno de La Habana, al menos no como sucedió con Barack Obama, sí han asegurado que van a revisar algunas de las medidas que tomó Trump, como el hecho de incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Qué pudiéramos esperar de esta nueva administración de los Estados Unidos.

Hasta ahora ha sido curioso que no ocurriera lo que muchos esperaban, que era que inmediatamente empezaran a relajar las sanciones. No ha ocurrido; de hecho, uno de sus funcionarios de más alto rango apareció este 8 de abril y dijo que ellos conocen lo que está pasando al interior de Cuba, que Estados Unidos está teniendo otros puntos como prioridades y que sí están valorando el tema de las remesas y los viajes. Eso, de alguna forma, yo diría, es positivo, habría que ver después qué pasa en la práctica, porque ya hemos visto los discursos por una parte y las acciones o la práctica por otra.

Esperemos que esta administración no le regale al régimen. Realmente, la política que se usó cuando Barack Obama fue un fiasco total, pero lo que es preocupante es que muchas veces existen esas políticas que son un fiasco y, sin embargo, existe también un empecinamiento en seguirlas y seguirlas y que pase lo que pase. No obstante, lo ocurrido recientemente en Birmania, que era parte  del modelo que se le planteaba a la Isla, a Cuba, ha mostrado que no funciona y, en ese sentido, esperemos que no haya funcionarios o políticos empecinados en repetir el mismo error.

Desde Estado de Sats, y cuando estaba constituido el Foro por los Derechos y Libertades, abogábamos por las sanciones, pero, qué pasa, que esto no puede ser una política que no sea orgánica, cualquier política tiene que tener varios ángulos y varias aristas y, en ese sentido, las sanciones están muy bien, pero si no hay un apoyo a la oposición interna y usted cierra y cierra la situación del cubano al interior, y usted le está diciendo al ciudadano común “apriétese y apriétese el cinturón”, y no se sabe cuándo está la luz al final del túnel llega un momento en que la gente se cansa, llega un momento en que la gente dice, “bueno, pero espérate un momentico, esto no tiene sentido, porque hasta cuándo va a ser esta situación”.

Debido a eso me parece que las políticas que se lancen tienen que tener una coherencia, y si hay una política de sanciones tiene que haber también una vía y una estrategia para apoyar a los actores internos. Y ese siempre ha sido y va a seguir siendo mi punto fundamental. La oposición en Cuba, los actores de la sociedad civil, incluyéndolos a ustedes los periodistas independientes, la gente común, los cuentapropistas, todo el mundo está en una condición realmente miserable para enfrentarse al régimen. Nadie puede creerse que un grupito de personas de veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, quinientos, mil, pueden tirar un Estado o un régimen que dispone de millones y millones, decenas de millones para el aparato de propaganda y el aparato de represión; y que tiene miles y miles de efectivos, que cuando a usted necesitan darle una paliza le pueden buscar a 10 individuos que midan dos metros y que pesen 250 libras y lo hagan un nudo.

Yo sé que siempre resulta emocionante y estimulante decir “ah, ya, esto se va a cambiar, ya todo terminó”, poner titulares bien grandes; el otro día yo veía un titular que decía “San Isidro toma las calles de La Habana”. Por Dios, señores. O sea, ese titular a mí me daría tremenda contentura si fuera realidad, la gente salió a las calles de La Habana y se acabó la dictadura, pero es que es mentira. Y ahí hay un problema cuando los propios medios o evaden, o mienten o se manipula la información para, sencillamente, generar una expectativa y ganar un titular, pero que en la realidad eso lo que está generando son falsas expectativas que después van a estrellarse contra la realidad; y es muy peligroso, muy peligroso.

Quisiera ahora leerte algunos comentarios del chat, de personas que están siguiendo esta transmisión en vivo y algunos están cuestionando el trabajo de Estado de Sats, así que me parece que pudiera ser pertinente para que ustedes explicaran.

Excelente, claro.

Dice una persona que Antonio Rodiles es del G-2, que hace más favor a la dictadura que a la oposición; que Estado de Sats se ha hecho rico con los fondos de ayudas que han recibido para democratizar a Cuba. Otros manifiestan sus respetos a Estado de Sats; otro dice: “Rodiles, el que empezó criticando a los opositores fue Ud.”; dice Marlene Álvarez: “¿por qué este señor no llama a la unión de la oposición y a todos para luchar juntos y preparar ese plan para cuando pase ese estallido social?”, y Miguel Broche pregunta cuáles son las propuestas y los logros de Estado de Sats.

Ok, voy por pedazos. Primero, el tema de la Seguridad, de que si soy del G-2, me parece realmente risible, y es parte de las campañas que normalmente se lanzan cuando una persona no dice lo que dice la mayoría, y pones en cuestionamiento puntos que a algunos resultan incómodos. Y lo voy a atar con esta otra pregunta porque me parece tremendamente importante este tema de lo otro. En primer lugar, eso fue parte de toda la campaña que se realizó hace unos meses, incluso hace ya más de un año, para tratar de descalificar a Estado de Sats y a mí en lo personal, para evitar que uno diga lo que piensa, y partió del entorno de Rosa María Payá, de la gente que manejaba la prensa, los youtubers o los influencers, como se les llama, que estaban alrededor de Rosa María Payá. Y lo que se pretendía era que no dijera cuáles eran mis puntos con respecto a lo que estaba ocurriendo mal en relación a la oposición.

Hace poco hice pública una carta que le había entregado al senador Marco Rubio en Lima, Perú, en el 2018, comentándole todos esos errores que estaban ocurriendo, la situación de la oposición. Y en la medida en que empecé a mostrar eso comenzó a crearse todo este ambiente y ataques. Ambientes que empezaron, te digo honestamente, no solo en las redes sociales, estaban en círculos políticos y demás, y siempre atados a este grupo que, en general, lo que querían era que Rodiles no siguiera hablando y se callara la boca: ese era el objetivo. Evidentemente no ocurrió ni va a ocurrir jamás.

Lo del tema de rico. Apareció otro individuo diciendo que yo había estafado y qué sé yo, evidentemente es una gran mentira, porque llevo algunos meses atascado acá en Estados Unidos con el tema de los vuelos. Yo no estaría aquí, haciendo esta entrevista contigo, si todo lo que ellos dicen fuera verdad. Hasta pidieron que se les quitara la visa a la gente de Estado de Sats, y a mí, en lo particular, que no me dejaran entrar más en los Estados Unidos, lo cual realmente es un absurdo y una idiotez total. Pero mucha gente quiso comprar aquello porque, como te digo, es más fácil sumarse a algo grupal, a algo colectivo, y no poner algunas veces un poco la mente a pensar. En ese sentido, quienes conocen el trabajo de Estado de Sats, quienes conocen de cerca el trabajo de Estado de Sats por más de diez años ya saben perfectamente todo lo que se ha hecho. Muchísimos activistas que han trabajado con nosotros saben perfectamente cómo trabajamos, cómo vivimos, en qué condiciones vivimos y a qué dedicamos los recursos que hemos logrado conseguir. Incluso, cuando yo vengo acá (Estados Unidos) muchas veces me ayudan gente privada, amigos personales me brindan donde estar, me brindan en qué moverme, cómo desarrollar parte de mi trabajo, y todo eso ocurre porque las personas saben perfectamente qué está ocurriendo.

Pero ahí tengo una crítica a los portales de internet, a los portales cubanos, a CubaNet, a Diario (de Cuba) y a otros sitios. Si realmente se tocaran estas discusiones, que se tienen que dar, como esto que estamos haciendo ahora, si esto se hubiera hecho mucho antes y hubiera estado en manos de ustedes la discusión seria de temas políticos, no se le hubiera dejado esa brecha a estos individuos que no tienen ética, que no tienen ninguna profesionalidad y que no tienen ninguna preparación. Eso ha sido, en mi opinión, lo que ha permitido esa brecha a estos individuos, incluso algunos de ellos lucrando, porque ya llega un momento en que esa gente que está acusando que supuestamente uno ha usado mal los recursos y demás y demás a raíz del tema Cuba, bueno, ya tienen propiedades, ya tienen programas, ya tienen no sé cuántas cosas. Entonces, si los medios serios, profesionales, hubieran sido mucho más activos, se hubiera evitado convertir en pachanga lo que debe ser un debate serio en lo político. Y eso, definitivamente, ha dañado muchísimo el panorama político de la Isla, de la oposición y, poco a poco, tendrá que componerse.

El otro día yo veía, y mañana hablaremos de eso en Cambio de Bola, el programa que lleva Gorki Águila todos los sábados, en el que se han desatado una cantidad de insultos directamente contra Claudio Fuentes por decir “yo creo que hay que cuidar el tema de la vulgaridad, yo creo que la lucha debe estar mucho más montada en el civismo, en el comportamiento cívico, que en comportamientos vulgares”. Se han desatado insultos, lo han ofendido directamente, le han dicho de todo. Entonces, eso que se ha venido generando en los últimos tiempos tiene un efecto fatal en la lucha por la democracia en Cuba. Y, sin embargo, gracias a Dios, ahora ustedes arrancan con esta iniciativa, espero que continúe, espero que la gente se atreva a discutir también y a debatir cara a cara, a mí me interesa, tremendamente, debatir con la gente, ha sido parte de nuestras propuestas y, sin embargo, no se ha aceptado ese debate.

Y de ahí entro a la pregunta que decía que cuáles son las propuestas. Bueno, primero, Estado de Sats en estos diez años ha participado en muchísimas iniciativas, en muchísimas: estuvo en la campaña “Por otra Cuba”, que pedía la ratificación de los Pactos de Naciones Unidas que, evidentemente, cuando apareció Obama y le regaló en el deshielo todo al régimen a cambio de nada naufragó, no tenía sentido; después fuimos parte del Foro por los Derechos y Libertades, que teníamos toda una hoja de ruta, que hacíamos de todo, conferencias de prensa, exposiciones, protestas, de todo se hizo con el Foro por los Derechos y Libertades: se disolvió lamentablemente, porque muchas de las personas abandonaron el país, y después también vinieron algunas fricciones entre los miembros que quedábamos. Pero todo eso es parte también del trabajo que viene haciendo el régimen y del poco apoyo que ha existido.

Hoy en día parte del trabajo está enfocado en la visualización de los presos políticos, hay un trabajo, de más de dos años, visualizando los presos políticos con carteles, y ya se han hecho decenas de carteles tratando estos casos; ayudas a algunos presos políticos, trabajo en cuanto a propuestas para un proceso de transición, ahí tenemos, como te decía, un documento que tiene más de cien páginas que explica, y es un estudio a detalle de cómo el régimen tiene conformado su llamado “sistema legal y jurídico” y cómo desmontar eso en un proceso de transición. Es un estudio profesional, ahí está, eso no se hace en dos días. Segundo, todos los programas que hemos hecho, y hacemos, de distribución de la información, para que le llegue a la gente, todos los programas que se hacen también para difundir los principios de qué cosa es una democracia, promocionar el debate. Realmente, quien quiera ver lo que hace Estado de Sats o lo que ha hecho Estado de Sats puede ir a nuestro canal de YouTube y puede ver diez años de continuos trabajos, y lo puede ver ahí en audiovisual; ahí verá las exposiciones, muestras de cine, conferencias de prensa, debates, protestas, o sea, todo eso lo puede ver ahí, no es realmente imaginación mía ni del grupo, ahí está toda esa información.

Uno de los usuarios nos insisten también en que comentes los logros que han tenido en Estado de Sats.

En los primeros años, antes de que el régimen nos fuera arriba y no nos permitiera hacer ningún evento más, en la sede, en mi casa, en la calle 1ra (Miramar, La Habana), se hicieron cantidad de encuentros, se organizó la campaña Por Otra Cuba, y ahí estuvo nucleada casi toda la oposición cubana. Fue un trabajo intenso dentro de la Isla y en el exterior también, en la Unión Europea, acá en Estados Unidos. Era bastante exitoso hasta que apareció Obama con su deshielo y, definitivamente, aquello dejó de tener sentido. Lo que hoy a todo el mundo le parece normal y lo que hoy todo el mundo dice “no, no es permisible lo que hizo Obama, regalarle todo al régimen, levantarle las sanciones”; bueno, quisiera recordar, o decir, quizás algunos no lo saben, que esa fue una de las iniciativas de Estado de Sats cuando todo el mundo aceptó el deshielo, cuando todo el mundo aceptaba la vía de Birmania y la aplaudía. Nos buscamos no pocos problemas, o sea, las confrontaciones y las fricciones de nosotros, y mías en particular, empezaron en ese momento, cuando dije “no vale la vía de Birmania”.

Ahí estuvo anotado todo el mundo, eso lo quiero recordar, ahí están las fotos de los encuentros, de las ruedas de prensa, de las entrevistas donde casi todo el mundo, excepto los que estábamos en el Foro, apoyaba completamente la política de Obama. Después, al tiempo, dijeron, cuando apareció Trump, “ah, no, no funcionaba”, y demás y demás; pero anteriormente esa gente estaba apoyando tremendamente aquello: (Manuel) Cuesta Morúa, José Daniel Ferrer, Félix Navarro, Iván Hernández Carrillo, Martha Beatriz (Roque Cabello), Yoani Sánchez, Dagoberto Valdés…, toda esa gente apoyó completamente la política de Obama, apoyó la línea de Birmania. En aquella reunión las personas que hablamos en contra de aquella línea fuimos Berta Soler, (Guillermo) Coco Fariñas y un servidor. Ah, cuando vino Trump todo el mundo entonces estaba de acuerdo con que sí, aquello no funcionaba, pero quienes hicieron frente en aquel momento fuimos Estado de Sats y la gente del Foro. Para mí eso fue un logro inmenso, oponernos casi desde la soledad, que implicaba quedarnos sin apoyo desde exterior y sin el apoyo político y demás. Haber tomado esa postura es un gran logro para nosotros.

En los últimos tiempos, en mi opinión, uno de los grandes logros es poner los reflectores en la situación que está ocurriendo, que se den estos debates, para mí eso es un gran logro. Que salga Silverio Portal Contreras, que era un pobre hombre que estaba aplastado en una prisión, y que todo el mundo conozca quién es Silverio Portal Contreras, que todo el mundo conozca ahora el rostro de Ernesto Borges, eso es parte del trabajo que se ha hecho, es parte de la sistematicidad que se ha hecho a pesar de que el apoyo a nuestro trabajo ha sido nulo o muy pobre.

Te pongo un ejemplo, los tuitazos que se están haciendo cada miércoles, desde hace dos años, desde Estado de Sats ha salido la iniciativa, y la están llevando principalmente Claudio Fuentes y Gorki Águila con sus carteles y su visualización de ese tuitazo. Cada miércoles desde hace dos años se pone la etiqueta del senador Marcos Rubio, del representante Mario Díaz Balart y de otros políticos cubano-americanos. ¿Sabes cuántos retuits hay de ellos? Cero. ¿Sabes por qué hay cero retuits? Porque uno está diciendo cosas que son incómodas para ellos y su equipo, y su gente lo sabe.

Entonces, mi punto es el siguiente: ¿vamos a hacer política en serio? ¿La gente va a tener piel para aguantar cuando uno le dice “no estoy de acuerdo contigo”? Tú estás leyendo comentarios que a mí no me gustan o con los que no estoy de acuerdo, pero los estoy escuchando y te estoy respondiendo. Y mi respuesta, en ningún momento, va a ser ofenderte a ti, ofender a ese individuo, bueno, si me ofenden en lo personal posiblemente termino la entrevista y chao, pero mi respuesta no es esa. Entonces, ¿por qué la gente se ha tirado una muralla para no entrar en estos debates? ¿Cuál es el motivo si no tienes nada que esconder? La política se basa en este tipo de intercambios, en los que la gente se dice cosas con las que no está de acuerdo. Yo te he dicho que no he estado de acuerdo con parte de tu trabajo, tú no has venido a ofenderme de regreso. Entonces, de eso se trata esto. Pero es más fácil decir “no, no, no”, que tú me cuestiones, yo ponerme bravo contigo y empezar a levantar una campaña por todas partes diciendo que Camila es esto o aquello, o que CubaNet es esto o aquello. Eso sería lo más fácil y, sobre todo, si tengo quórum, que entra, y es lo que ha pasado en los últimos tiempos, a ofender y a insultar y demás, armo un show y tengo no sé cuántos likes. Pero ahí no sale beneficiada la causa de la libertad de Cuba, la causa de la libertad de Cuba sale beneficiada cuando hay un debate.

Y, respecto a este tema de la unidad, no puede haber unidad si primero no existe ni la disposición de un debate. ¿Qué unidad puede haber si no existe la disposición de un debate?

Voy a leerte un último comentario de Arnaldo Escalona, dice: “A Rodiles lo han detenido, golpeado, acusado y reprimido, señores, la verdad es la verdad; creo que su error es que su método no funciona”.

El método de nadie está llegando en este momento. Y el método de nadie está llegando en este momento precisamente porque no se puede hacer oposición frente a un régimen que dispone de tanto, dispone de recursos financieros, dispone de todo un aparato propagandístico, dispone de individuos como los hay en todos los países, en todas las naciones, que no tienen escrúpulos y son capaces de delatar, de golpear, de violentar, y, de lo que disponemos nosotros es de condiciones realmente precarias, muy precarias.

Cuando uno ve lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la oposición venezolana, y tú ves de lo que ha dispuesto Guaidó. Dispuso de ser reconocido por alrededor de sesenta gobiernos, sesenta gobiernos reconocen a Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela. Pero no para ahí, recibe recursos para enfrentarse a la lucha, y estamos hablando de cientos de millones de dólares para enfrentarse a un régimen que también dispone de todo eso para aplastar al ciudadano. Entonces, si a ellos mira cómo les ha ido, qué se puede esperar de nosotros los cubanos cuando nos estamos enfrentando a este régimen que es el máster, o sea, el que enseñó a Maduro y a sus secuaces cómo actuar fue el castrismo. Entonces, qué resultado vamos a obtener nosotros si realmente estamos descalzos.

Yo le decía en un programa a Jaime Bayly hace unos años: “te voy a hacer una pregunta y te vas a equivocar: ¿de cuántos automóviles dispone la oposición cubana?”. Él me dijo: 50, 60. Le dije: falso, estás totalmente equivocado, la oposición cubana dispone, cuando más, de 3, 4 o 5 autos, y eso era en aquella época, en este momento yo creo que no dispone de ninguno, o de uno o dos, cuando más. A nosotros nos quitaron ya la chapa de circulación, la placa, como le dicen acá. Entonces, alguien puede creer que un ejército, porque al final el régimen cubano lo que ha desatado y ha decretado es una guerra contra el pueblo cubano para mantener el poder, ¿alguien puede creer que un ejército con arcos y flechas se puede enfrentar a un ejército con aviación, infantería y demás y demás y demás? Mira, es risible. Si la gente quiere crearse su fantasía, bueno, ok. Pero lo dije el otro día en un programa y lo voy a repetir acá, la frase es un poco campechana, pero me parece interesante: “señores, los deseos no preñan”. Y eso es lo que nos está pasando a nosotros en Cuba. Los deseos no preñan. Objetivamente, hay que tener con qué enfrentarse al régimen. Punto.

Muchas gracias, Antonio, por esta entrevista, no sé si quisieras transmitir un último mensaje.

La necesidad urgente de que exista debate serio entre los cubanos, que la gente baje ya los humos y se dé cuenta que si no tenemos debate como paso inicial, si la gente no aprende a interactuar y a decir realmente los pro y los contra que hay en cada situación, y seguimos moviéndonos hacia la tremenda crisis que está ocurriendo en el país, el futuro no va a ser nada halagüeño.

Es claro que el régimen está en una crisis, pero si no hay una opción de reemplazo y si no sabemos hacia dónde nos vamos a guiar Cuba puede terminar en cualquier cosa. Y no vamos a ser los primeros a los que nos va a ocurrir, hay muchos países que terminan realmente en condiciones catastróficas, y el caso de nosotros puede ser. Ahora, si empieza a ocurrir realmente un proceso de discusión, de debate, empieza a enriquecerse, se le empieza a demandar a los distintos actores políticos, desde el exterior sobre todo, que no intervengan en querer imponer agendas, que escuchen lo que está pasando en el país, que apoyen a los actores genuinos que están allá adentro, que se le dé todo el apoyo al periodismo independiente, que la gente sepa en Miami quién es Camila (Acosta), quién es (Roberto Jesús) Quiñones, quién es (Luis) Cino, porque tú le preguntas a la gente acá y la gente no sabe, la gente sabe quién es un youtuber pero no sabe quiénes son los profesionales y la gente que realmente está jugándose el pellejo y haciendo un trabajo serio. Entonces, mientras todo esto no ocurra, no estamos hablando de la libertad de Cuba, se está hablando de show y pasarela. Y eso tiene que terminar. Cuando eso acabe, me parece que entonces vamos a tener un camino mucho más cierto y mucho más sólido para poder hablar de la libertad de Cuba.

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Debaten en Cuba sobre control estatal del acceso a Internet

LA HABANA, Cuba. – “Los cubanos y las redes sociales” fue el debate desarrollado el pasado viernes en el espacio “En Diálogo”, convocado por la revista “Espacio Laical” en el aula magna del Centro Cultural Padre Félix Varela.

El encuentro contó con unos veinte participantes y tuvo entre sus panelistas a los periodistas José Jasán Nieves, coordinador de la revista “El Toque”, Sandra Mariela, Darío Alejandro, director de la revista oficial “Somos Jóvenes”, y el ingeniero Daniel Estévez González, Webmaster de la revista “Palabra Nueva”.

Trascendió en el encuentro que, según cifras oficiales, Cuba ya alcanza los 5 millones de usuarios en Internet, de los cuales, alrededor de un 60% accede a las redes a través de las instituciones y solo el 40% (2 millones) se conectan pagando la tarifa oficial de la Empresa de Telecomunicaciones (ETECSA).

“Los cubanos entran en redes sociales, especialmente los jóvenes, están muy atentos y conectados a los comportamientos típicos de cualquier joven del mundo occidental que esta en las redes sociales”, señaló José Jasán Nieves, quien aseguró que, pese a las limitaciones, el espacio público de los cubanos se ha multiplicado.

Por su parte, el ingeniero Daniel Estévez explicó que la conectividad de los cubanos continúa siendo pobre en comparación con la media internacional.

“En el diario Juventud Rebelde (oficial) en una entrevista al gran monopolio de ETECSA que existe aquí, decía ETECSA que se habían alcanzado las 145 mil conexiones al unísono en Cuba; yo creo que ese número es risible dada la cantidad de personas y el tiempo que hace que existen en las redes sociales, y la conectividad de Internet en el mundo (…) Dividan la cifra por 10 millones y vean el número que están dando”.

Los participantes en el debate coincidieron en que la mayoría de los cubanos limita su acceso a Internet a la comunicación familiar y que el costo del servicio todavía es muy alto comparado con el salario promedio en Cuba (750 pesos mensuales – 30 CUC).

Desde su experiencia personal, la periodista Sandra Mariela se refirió a la necesidad de “alfabetizar” a los jóvenes, al referirse al uso de Internet más allá de las redes sociales. Agregó como ejemplo a un grupo de treinta y cinco estudiantes de comunicación que compraron paquetes de datos; solo uno de ellos utilizó el servicio para buscar la información académica, el resto lo utilizó en las redes sociales.

Control estatal de los usuarios

El debate cobró profundidad con el tema de la seguridad digital y los controles estatales, así como el acceso de algunas instituciones a los datos de los usuarios. También salió a relucir el desinterés de los cubanos por defender el derecho a la privacidad mediante una legislación.

El periodista José Jasán Nieves apuntó la importancia de establecer constitucionalmente la privacidad de los datos de usuarios que dependen de un servidor controlado por el gobierno.

“Mas allá del control de Internet que pueda existir en las instituciones cubanas, en cuanto al uso que hacen sus trabajadores o estudiantes (…) Deberíamos preocuparnos por el control que se ejerce sobre nuestros datos”, dijo.

El periodista también advirtió que la legislación vigente permite a las instituciones de orden interior acceder a la información de los usuarios.

“El punto esta en cómo los ciudadanos nos preocupamos en ver qué es lo que esta legislado en esa materia y cómo de alguna manera buscamos incidir en que sea diferente”, propuso Nieves.

El debate abordó otros temas como el llamado gobierno electrónico, la nueva directiva del gobierno que orientó al Consejo de Ministro a utilizar las redes sociales.

“En Diálogo” es un espacio que debate los temas que afectan a la sociedad cubana. A finales de septiembre, el espacio dedicó el debate al proyecto de Constitución que se aprobara el próximo mes de febrero del 2019.




Seguridad del Estado impide a opositores participar en debate constitucional

LA HABANA, Cuba.- La seguridad del Estado impidió este fin de semana a la familia del opositor Juan Moreno su participación en el debate sobre el proyecto de la nueva constitución, a pesar de que habían sido invitados formalmente por el presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) de su zona de residencia, en la barriada del Vedado.

“Nos habían entregado una citación formal para que pudiéramos participar en este debate del anteproyecto de la constitución, pero la Seguridad del Estado no permitió que alguien de la casa pudiera asistir” dijo a CubaNet Juan Moreno líder de la opositora organización Candidatos por el Cambio (CxC).

El encuentro, previsto a realizarse en las cercanías de la vivienda del opositor, estuvo protegido por policías uniformados y oficiales de la Seguridad del Estado.

“Escogieron un lugar cerrado, como lo es el teatro del Hospital Materno América Arias (Maternidad de Línea), y pusieron policías en todas las entradas, aunque hubiéramos llegado hasta allí no nos hubieran dejado entrar” puntualizó Moreno.

Para el opositor,”el régimen está en crisis, en fase terminal, minado por el cáncer de la corrupción, en sus últimos estertores, y teme a los actores de las comunidades que tienen un determinado impacto al interior de la sociedad y que pudiera ser un obstáculo a la hora de imponer esta constitución de corte estalinista”.

Agente de la Seguridad del Estado. Foto del autor

“Intentan coartar el movimiento a todos los actores pro-democráticos con el fin de impedir que la población esté al tanto de la realidad a la que se va a enfrentar si se aprueba este engendro constitucional”, advirtió Moreno.

“Lo más importante para nosotros es como pierden legitimidad ante la población, pues no hay una participación plural de todas las tendencias de la sociedad” enfatizó.

Por su parte, Zelandia Pérez, líder de la Comisión Cubana de Defensa Electoral (Cocude), plantea que el gobierno teme su participación en estos eventos, precisamente por el trabajo que realiza como observadora.

“Soy neutral, solo denuncio las violaciones que se llevan a cabo en procesos como estos, para eso me he capacitado y preparado. De hecho, estoy preparando un informe sobre estos debates que se están realizando en los centros de trabajo, de donde he recibido denuncias de personas que cuando intervienen les interrumpen y eso es una violación”, explicó.

“No hay transparencia en este proceso, todo es una farsa. Las personas se sientes coaccionadas cuando participan en los debates’’ apuntó.

Recientemente, las autoridades impidieron a Zelandia Pérez viajar a México para participar en un evento que se celebraría en Cancún y al cual había sido invitada.




La emigración y el debate constitucional

Este cartel discriminatorio contra los cubanos de aquí y de allá está en la Consultoría Jurídica de Cienfuegos ubicada en el bulevar. Foto del autor.

GUANTÁNAMO, Cuba.- En una decisión sin precedentes, la dictadura cubana ha invitado a todos los emigrados cubanos a participar en la discusión del antidemocrático Proyecto de Constitución.

Las reacciones de este discriminado sector de la nación han sido diversas, algo comprensible atendiendo a que no se trata de un grupo homogéneo. Tampoco quienes lo componen han sufrido de igual forma la represión del castrismo.

El exilio histórico, conformado por esbirros de la dictadura de Batista, asesinos y malversadores de la riqueza nacional, pero también por personas honestas, propietarios que acumularon riquezas y prestigio con su esfuerzo y contribuyeron al progreso del país, constituyó la primera oleada de emigrantes cubanos hacia los EE.UU. y otros países. En él también están quienes aportaron dinero, armas y recursos materiales a los rebeldes y luego fueron despojados de sus  bienes, y quienes fueron encarcelados o son familiares de los fusilados de forma expedita por luchar para restablecer la Constitución de 1940 y las elecciones libres y democráticas, pilares esenciales del Programa del Moncada y los Pactos de la Sierra, de México y de Caracas, traicionados arteramente por Fidel Castro y sus secuaces, quienes se empalagaron con “las mieles del poder”.

Ese exilio de indudable esencia política aumentó a la par que la represión y la ineficiencia económica del castrismo. Muchos cubanos emigraron luego de sufrir numerosas humillaciones y despojos materiales, sin saber cuándo podrían regresar, siquiera para poner alguna flor en las tumbas de sus seres queridos. A muchos los golpearon en los actos de repudio cuando los sucesos de la embajada del Perú y -con crueldad infinita- también les fue negado el derecho de regresar para acompañar a familiares en la enfermedad o la agonía de la muerte. Muchos no pueden regresar todavía, porque en sus casos ese derecho pasa por la abjuración de sus ideas.

Y es precisamente ahora cuando la dictadura les extiende esta especie de rosa blanca carente de efluvios martianos.

Algunas cuestiones pendientes para los emigrados

Por residir en Cuba carezco de la perspectiva de los emigrados cubanos para adentrarme en todos los resquicios del asunto, no obstante me atrevo a identificar algunos puntos que seguramente interesan a los hermanos del exilio.

El nuevo Proyecto de Constitución no garantiza la igualdad de derechos para todos los cubanos porque reitera la discriminación política contra quienes vivimos aquí y no compartimos el proyecto totalitario, pero también contra los que viven en el extranjero, incluyendo a los defensores del castrismo.

Los emigrados no pueden participar en las votaciones del Poder Popular, tienen que pagar altas sumas monetarias para obtener un pasaporte cubano y si perdieron su residencia aquí -realmente cuesta trabajo entender que alguien pierda su residencia en el país de origen sólo por vivir en el extranjero- tienen que pagar muchos servicios en divisas cuando regresan, algunos de ellos a precios exorbitantes, incluidos los de salud.

Esos cubanos tampoco pueden heredar a los familiares que fallecieron y dejaron bienes en Cuba. La discriminación política llega al extremo de que -según el Decreto Ley No. 352 del 30 de diciembre del 2017, dictado por el Consejo de Estado-, los menores de edad nacidos en el extranjero, de madre o padre cubanos, sólo pueden adquirir esta ciudadanía siempre y cuando sus padres no hayan cometido hechos o realizado acciones contra los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado cubano.

No existe absolutamente nada en este Proyecto de Constitución que asegure que esa política va a cambiar.

¿Entonces, cuál es el objetivo de esta alharaca “democrática”?

Según los medios cubanos, los emigrados tendrán las mismas oportunidades que los residentes acá, las que en definitiva se reducen a participar en el debate, porque tanto ellos como nosotros jamás sabremos qué va a pasar con nuestras propuestas de adición, modificación o eliminación de frases o párrafos, ni qué atención recibirán. Quienes conocemos las manipulaciones del castrismo sabemos que este no informará cuántos cubanos tuvieron la dignidad de solicitar la eliminación de la dictadura de partido único, o la incorporación al Proyecto de Constitución de todos los derechos humanos, por sólo citar dos aspectos esenciales. Si el régimen ofrece cifras serán las que le convendrá publicar, nunca las reales. Y por supuesto, siguiendo fielmente a Paul Joseph Goebbles,  afirmará hasta el cansancio que este ha sido el proceso más democrático de nuestra historia y la del mundo, y que el pueblo apoyó masivamente a la revolución, etc, etc.

Estamos frente a una gran operación política dirigida fundamentalmente hacia la pusilánime y dividida Unión Europea, más preocupada por obtener pingües ganancias a costa de los cubanos y la precariedad económica de la dictadura que el restablecimiento de una sociedad democrática. A la vez, se trata de la más grande investigación sociológica realizada por el régimen, precisamente por ello muchísimos cubanos continuarán optando por el silencio o la simulación como métodos de sobrevivencia social.

Ya se ha dicho que quienes residan en el extranjero tendrán que probar su origen cubano y, además, hacer llegar al Ministerio de Relaciones Exteriores sus opiniones. ¿Los que se atrevan a participar sinceramente en el debate  quedarán registrados como enemigos si sus respuestas no satisfacen a la dictadura? ¿Les negarán la entrada al país cuando quieran venir? Teniendo en cuenta la naturaleza represiva del castrismo la pertinencia de tales preguntas es incuestionable.

En ese contexto entiendo perfectamente a quienes se oponen a participar en el debate. Sin embargo, pienso que deben hacerlo, porque ha llegado el momento en que todos los cubanos que creemos en la democracia debemos enviarle un mensaje inequívoco a la dictadura.

Si luego esta pasa por alto el deseo mayoritario de los cubanos, esa actitud puede tener consecuencias inmediatas, aunque la voluntad real del pueblo sólo se conocerá si el referendo es monitoreado por organismos internacionales. Creo que nunca antes existió una ocasión como esta para lograr la unidad de la oposición cubana.

En definitiva, la cuestión esencial es unir fuerzas y luchar para quebrar la actitud hipócrita que prevalece en la ONU, en la OEA, en otros organismos internacionales y gobiernos del mundo sobre la situación cubana. Lo esencial es que los cubanos de allá y acá entendamos que de nada valdrá seguir pidiéndole cambios y derechos elementales al castrismo si no nos decidimos a arrebatárselos, porque éste, despótico como es y armado como está, jamás va a dejar de saborear “las mieles del poder” sólo porque se lo pidamos.

Este es un momento definitorio para nuestra nación, donde la dignidad y la creatividad de los cubanos debe brillar como nunca antes en los casi sesenta años de dictadura.




Eliécer Ávila debate en directo con Yadira Escobar sobre Cuba

MIAMI, Florida.- El joven líder opositor cubano Eliécer Ávila sostuvo a través de Facebook un debate con la también cubana Yadira Escobar, sobre temas de actualidad de la isla caribeña.

Ávila había invitado a la joven, cuyas posiciones respecto al régimen cubano habiendo vivido en EEUU desde los seis años han desatado polémica anteriormente, a participar en el encuentro a distancia.

El encuentro fue publicado originalemente en Facebook, sin embargo el video de poco menos de cuatro horas fue eliminado de la red social, algo que denunció Eliécer Ávila criticando la eliminación de los comentarios de muchos seguidores.




Congresistas critican acuerdo con Cuba sin concesiones de La Habana

camaraEl debate reflejó la profunda preocupación de una mayoría de los congresistas participantes por la forma secreta en la que se negoció, al margen del Congreso y el Departamento de Estado, la nueva política; el haber cedido a La Habana demasiado a cambio de muy poco; y las consecuencias de los cambios en la política estadounidense, especialmente en cuanto a la mejoría de los Derechos Humanos en la isla y la mayor inyección de dólares para el régimen castrista.

A favor de la decisión de la administración Obama de cambiar la estrategia para Cuba se manifestaron definidamente cinco legisladores: Ted Poe (Texas), Karen Bass, (California), Gregory Meeks (New York),  Alan Lowenthal (California) y Mo Brooks(Alabama). Ellos coincidieron en que la política anterior de aislamiento no funcionó para precipitar cambios en Cuba.

Más de una docena de congresistas de ambos partidos expresaron entretanto su disgusto porque las negociaciones se hubieran hecho secretamente y sin exigir ninguna concesión del Gobierno cubano, antes bien, cediendo las cartas que Estados Unidos tenía para negociar.

El debate fue convocado por el presidente del Comité de Asuntos Exteriores, el republicano por California Ed Royce.

La congresista republicana por la Florida Ileana Ros-Lehtinen fue una de las voces más críticas durante la audiencia. Detalló una serie de hechos ocurridos mientras el Gobierno de Obama negociaba con el régimen de los Castro. Entre ellos, la captura en julio de 2013 del buque norcoreano que llevaba escondido armamento cubano en sus bodegas, los repetidos arrestos de varios activistas cubanos, la reapertura de la base de Lourdes y la presencia del barco espía ruso en Cuba.

El representante por Nueva York Elliot Engel celebró la liberación de Alan Gross y las medidas de Obama, pero consideró que la diplomacia no puede ser asunto de una sola vía, sino de toma y daca. Llamó la atención sobre que la política de Estados Unidos hacia Cuba debía ser más abarcadora hasta conseguir elecciones libres, prensa libre, liberación de los presos políticos y que termine el acoso a los disidentes. Explicó que el Presidente tiene la autoridad para restablecer las embajadas pero el Congreso tiene la autoridad de eliminar el embargo y normalizar las relaciones enfatizando que antes debe haber una apertura en Cuba.

Jeff Duncan, de Carolina del Sur, criticó severamente lo que considera “falta de transparencia del Presidente” al negociar con Cuba.

De igual manera el representante por Nueva Jersey Albio Sires, dejó saber su decepción por las nuevas medidas que no exigen al Gobierno cubano nada a cambio, pues a su juicio lo que Estados Unidos está negociando no conduce a nada, sino que más bien alivia a los dictadores de la presión económica. Opinó que la nueva política debió servir para que el Gobierno estadounidense presionara a un Gobierno que está comportándose de manera “brutal”.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores, el republicano Ed Royce, inquirió si el tema de los Derechos Humanos había sido un asunto a considerar para iniciar la normalización. Se preguntó cómo es posible que los cambios aseguren una mejoría para los cubanos si no ha habido señal de que el Gobierno cubano quiera ceder.

Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, quien presidió las recientes conversaciones bilaterales en La Habana, explicó en reiteradas ocasiones que se trata de construir un canal directo de comunicación, que los intereses y valores de Estados Unidos estarán mejor representados con una embajada, que en muchos países es considerada como algo irritante.

Jacobson insistió en que el cierre de la Base de Guantánamo no está sobre la mesa de la negociaciones y que en este primer paso solo se discute el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.

Royce indagó si la Oficina de Transmisiones a Cuba, a cargo de las operaciones de Radio y TV Martí había sido parte de las discusiones, puesto que el cierre de esta oficina fue una de las demandas en el discurso de Raúl Castro en la CELAC. Opinó que las transmisiones estadounidenses a la isla son vitales mientras no se permita la libre operación de medios independientes en la isla.

La Secretaria de Estado Adjunta respondió que se trata de un asunto que la parte cubana ha presentado siempre en su lista de impedimentos que obstaculizan para mejorar las relaciones, pero queno hay planes para eliminar las transmisiones a Cuba.

Jacobson explicó ampliamente que están al tanto de la situación de los Derechos Humanos en Cuba, el modelo reciente de las detenciones breves, y dijo que esto debe acabar. Aseguró que muchos países de la región, a partir del anuncio de la nueva política de Obama hacia Cuba, han mostrado su voluntad de cooperar para interceder ante el Gobierno cubano a fin de mejorar la situación de los Derechos Humanos en la isla.

Habló específicamente de su gestión con las autoridades panameñas para asegurar la participación de activistas de la sociedad civil cubana en la próxima Cumbre de las Américas, en la que también participará por primera vez el Gobierno cubano. En cumbres anteriores los representantes de las sociedades civiles habían estado representados a través de organizaciones no gubernamentales adscritas a la Organización de Estados Americanos (OEA), ahora, ya esto no es un requisito, de manera que los activistas cubanoas podrán estar en el encuentro.

La preocupación de que la Administración Obama negocie con un Gobierno que da refugio a los prófugos de la justicia estadounidense fue expresada por varios representantes, que hablaron específicamente de Joanne Chesimard, una de los diez terroristas más buscados por el FBI, y de los emigrados cubanos que huyen a Cuba luego de cometer fraudes al Medicare, robos y otros actos criminales.

Especialmente el representante del Sur de la Florida Ted Deutch, mencionó una investigación del diario floridano SunSentinel sobre la facilidad con la que los delincuentes de origen cubano cometen fechorías en Estados Unidos y logran escapar a Cuba, e indagó sobre si estos casos y su posible extradición había sido un tema en las conversaciones encabezadas por Jacobson en La Habana.

La Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental reveló que la devolución de Chesimard y otros fugitivos ha estado presente en muchas de las negociaciones con Cuba, incluso en los primeros diálogos migratorios, y que jamás han recibido una respuesta positiva de parte del Gobierno cubano, pero que se trata de una tema crítico en las relaciones bilaterales y que es parte de lo que quieren solucionar.

Otro tema recurrente en el debate fue la preocupación de que las nuevas medidas beneficien en última instancia al Gobierno de Raúl Castro, puesto que aunque están destinadas a fortalecer al cubano común, a la sociedad civil y al pequeño sector privado, podrían acabar en manos de instituciones estatales. Lo mismo, en el caso de los viajeros, cuyo dinero terminaría engrosando las arcas de las empresas turísticas cubanas, regentadas por el estamento militar.

Algunos representantes estuvieron más interesados por clarificar las medidas y regulaciones para incrementar el comercio con Cuba, entre ellos Ted Poe y Randy Weber, de Texas, y Karen Bass, de California.

Jacobson declaró que hay temas que irán apareciendo en el transcurso de las conversaciones futuras como la entrada de Cuba a organizaciones financieras internacionales, pero que ahora no está en la agenda. Cree ella que, en un futuro, la participación de La Habana en esos foros podría ayudar a crear una economía de mercado, y puede que los cubanos pidan ayuda al respecto. Pero, insistió, no se contempla por ahora.

La legisladora Ileana Ros-Lehtinen recordó que la administración declaró en ocasiones que no habría intercambio de espías y al final se realizó, por lo que insistió en conocer si se está ayudando a Cuba a entrar al FMI, por ejemplo. También preguntó a Jacobson por tres requisitos fundamentales plasmados en la Ley Helms-Burton que si Cuba los cumple permitirían derogar la legislación. La diplomática dijo que no tenía la ley frente a ella para responder.

Ros-Lehtinen puntualizó que esa es una ley de Estados Unidos y que los funcionarios la deben tener presente a la hora de las negociaciones con La Habana.

En la audiencia participaron activamente los siguientes representantes a la Cámara:

Miembros del Subcomité para el Hemisferio Occidental

Jeff Duncan, presidente (Carolina del Sur)

Miembros de la mayoría republicana: Rep. Christopher H. Smith (NJ); Rep. Ileana Ros-Lehtinen (FL) Rep.  Matt Salmon (AZ); Rep. Ron DeSantis (FL) Rep. Rep. Tom Emmer (MN).

Miembros de la minoría demócrata: Rep. Albio Sires (NJ); Rep. Joaquin Castro (TX); Rep. Gregory W. Meeks (NY); Rep. Alan S. Lowenthal (CA).

Además, los congresistas Jeff Duncan (SC); Elliot Engel (NY); Brad Sherman (CA); Dana Rorabacher (CA); Steve Chabot (OH); Karen Bass (CA); Ted Poe (TX) David Cicilline (RI); Gerry Connolly (VA); Mo Brooks (AL); Curt Clawson (FL); y Randy Weber (TX).

  • MARTINOTICIAS

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Debate entre blogueros Yusnaby y Yadira

 




El debate sobre Cuba, sin Cuba

Cuba sin CubaLA HABANA, Cuba -El debate en EE.UU. sobre el levantamiento del embargo a Cuba es reflejo de la libertad de expresión que no existe en la Isla de la Discordia. Dicha falta de libertad, uno de los pilares del régimen comunista caribeño, ha sido convenientemente aislada en el discurso conciliador que ofrecen medios como el New York Times. Sin embargo otros, como el también célebre Washington Post, no se dejan llevar por esta nueva marea de “acercamiento a cualquier precio”.

Nuestra carencia de medios de prensa serios provoca inclusive que, siendo los principales afectados por cualquier decisión que se tome en cuanto al embargo, tengamos menos posibilidades de informarnos debidamente sobre el asunto que los mismos norteamericanos. La ausencia de información para contrastar, como la que ofrecerían periódicos sin afiliaciones al gobierno o canales privados; la desconexión a Internet que sufrimos todos o la ilegalidad de partidos más allá del gobernante, son rasgos de una dictadura que nada tiene que ver con los principios en los que se funda la democracia estadounidense.

Resulta además paradójico que un debate sobre nosotros se olvide precisamente de nosotros. Un debate sobre Cuba, sin Cuba. Como viene pasando desde hace generaciones, la mayoría debe oír lo que el régimen deja caer.

Nuestra realidad informativa constituiría un horror en EE.UU. Y aunque puede ocurrir, resulta difícil imaginar a periodistas norteamericanos siendo perseguidos por orden del gobierno, amenazados, encarcelados, o cuando menos, censurados de la forma en que ocurre aquí. En Cuba pasa cualquiera de estas cosas pero, a diferencia de otros países, no hay en dónde pedir ayuda. El periodismo en Cuba es como un deporte extremo y cualquier reportaje que hagas puede ser el último antes de que te encierren. Sólo una opinión incómoda, un escrito contestatario, pueden costarte el puesto de trabajo o mucho más.

Un eventual levantamiento gratuito del embargo, olvidando negociar ciertas garantías civiles como la libertad de expresión o de información, no sería más que una tremenda irresponsabilidad impulsada por un sector que en definitiva parece no saber lo que es Cuba al desconocer o minimizar una parte importante de nuestra realidad. En esta trampa es donde pueden estar cayendo los norteamericanos que de manera festinada reclaman el fin de las sanciones. ¿O quizá algunos omiten los detalles oscuros de forma deliberada?

Entre las leyes cubanas que atentan contra el derecho al debate ciudadano está, por sólo mencionar una, la No.88 “de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”. Aquellos que la conocenprefieren llamarla por su alias, Ley Mordaza, un nombre no sólo mucho más fácil de recordar sino además mucho más fiel a su esencia represiva.

Nadie garantiza que el gobierno cubano vaya a derogar una legislación que le permite apresar a disidentes pacíficos. El castrismo podrá continuar persiguiendo aquellas publicaciones que emiten puntos de vista diferentes al suyo. Granma y Juventud Rebelde repetirán palabra por palabra sin contribuir al razonamiento y sí al adoctrinamiento. Mientras, los medios que intentan hacer la diferencia son callados a como dé lugar.

 ¿Contribuiría el levantamiento del embargo a la circulación de medios libres de prensa en Cuba? ¿Sería posible dentro de Cuba un debate de escala y seguimiento similares al que ocurre en EE.UU. respecto al embargo y a tantos otros temas? Perdonen si soy demasiado categórico al afirmar, con toda certeza, que no. Falta demasiado para que se nos permita leer un New York Times o un Washington Post con entera libertad.




El debate constitucional en Cuba: dos alternativas

cubanos 1
¿Se colocarán el Estado y el gobierno de una buena vez por debajo de la ley, de modo que cualquier ciudadano pueda invocarla frente a aquellos?

LA HABANA, Cuba -El pasado 9 de junio el semanario Trabajadores reseñaba en uno de sus artículos, titulado “¿Una nueva Constitución?”,un texto aparecido en el blog La Joven Cuba con la entrada: “Cuba ¿tiempo para una nueva Constitución?”  Un evento en los medios oficiales que merece acercamiento.

Trabajadores aprovechaba también la oportunidad para destacar, a su vez, un segmento de los debates que existen en la web sobre temas constitucionales, inconexos por cierto, donde destaca las opiniones de especialistas sobre la adecuación o no de la actual Constitución cubana a los tiempos que corren, y la consiguiente necesidad de que sea cambiada o reformada.

Es esta una noticia excelente que saludamos desde la iniciativa ciudadana Consenso Constitucional. Que una publicación vinculada al Estado comunique a todos los cubanos, dentro y fuera de la isla, de la existencia de una corriente académica e intelectual ―asertiva o ligada con el poder o la ideología oficiales―  que ve como urgente una profunda controversia en torno a la Constitución, reconduce toda la discusión de las reformas en Cuba al plano fundamental: el de las reglas del juego que, como las leyes del tránsito, deben regular civilizadamente la convivencia social y el tipo de relación entre los ciudadanos y el Estado. Es este un debate del que debió informarse, por ejemplo, previo a la discusión y reforma de la Ley de Inversiones Extranjeras recientemente aprobada. No precisamente por el pueblo.

No obstante, se trata de un hecho noticioso del poder, inédito de acuerdo a mis informaciones, que muestra al público los nombres de una conciencia intelectual consentida, a la espera de que sus ideas se conviertan además en iniciativa política. A decir verdad, en el 2009 la revista Espacio Laical propició un intercambio acerca del asunto, del mismo modo que lo hizo la revista Temas en el año 2012. Más atrás en el tiempo, un intelectual cubano-americano de cátedra en la universidad de Harvard, Estados Unidos, había hecho una propuesta notable de reforma constitucional, que de seguro debatió al menos con sus aventajados alumnos. Sin desgranar, por otro lado, el tiempo y los esfuerzos que organizaciones de cubanos fuera del país vienen dedicando al tema de la Constitución en Cuba. Lo nuevo aquí es que se saca todo esto de la discusión de cámara para arrimarlo al cubano de a pie. Es como un anuncio de que va a sonar un disparo de salida, reconociendo que ha empezado la carrera en pos de la Carta Magna.  ¿Por qué ahora y no antes?

La propuesta concreta  

La pregunta que sobreviene a continuación es si y cuándo el Estado  ―el actor que esta conciencia intelectual y académica considera como el más legítimo―  va a disparar en la línea de salida. Es decir, cuándo del debate profesoral se va a pasar a la propuesta concreta.

Parece que hay cierto apuro en el gobierno cuando un semanario como Trabajadores, que no se le ha ocurrido exigir la publicación del Código del Trabajo recién discutido y aprobado, adelanta el tema del cambio constitucional.  Lo que invita a la cautela.

sello constitucion 1976Hay que estar bien alertas, aunque la mía es optimista, cuando de pronto el gobierno  pasa del “sin prisa pero sin pausa”, que a la manera de un mantra pronuncia una y otra vez el presidente designado Raúl Castro, a la prisa habitual de los Estados totalitarios, que de súbito pretenden construir el mejor de los mundos imposibles.

Del silencio oficial sobre un tema impostergable, emerge ahora una corriente de cambio constitucional que no guarda relación alguna con el modo en el que viene operando el gobierno en materia jurídica.

En vez de ir del derecho a los cambios en los hechos, las autoridades cambian la realidad y después analizan cómo modifican la ley; en vez de un análisis general del texto constitucional para determinar su correspondencia con las mutaciones de la realidad, tanto del país como del mundo, se hacen reformas parciales en ámbitos jurídicos específicos sin analizar su relación con el resto de los ámbitos y su necesidad de adaptación  ―como si un cambio en un área concreta no afectara al resto del atlas legal; en vez de contrastar los cambios en la ley, y cómo podrían vulnerar o respetar la Constitución, se manda a paseo esta última con el propósito de regular las necesidades prácticas del gobierno y su burocracia, y en vez de dar participación a los ciudadanos en la fase anterior a la creación o modificación de la ley, solo se les informa de la ley creada o modificada, o de la voluntad del Estado de inventarla o cambiarla. En ninguna de estas variantes, el soberano, el pueblo, de donde según el Artículo 3 de la Constitución vigente, ―en su parte descifrable―, dimana todo el poder del Estado, puede ejercer la soberanía. Es la maldición latinoamericana de la ley acatada pero incumplida.

La Constitución de 1976

La lógica de este procedimiento es la siguiente: los cambios legales solo se producirán en las áreas de interés del gobierno y de un modo que faciliten y garanticen la gestión del poder en los nuevos tiempos modernos. No es casual que, con toda lentitud, se hayan hecho modificaciones al Código Penal, a la Ley de Inversiones Extranjeras, a la Ley Tributaria y al Código de Trabajo. Áreas en las que el gobierno busca protegerse de la ciudadanía. A favor de esta, los cambios migratorios  ―la supresión del permiso de salida que obstruía el flujo torrencial de dinero contante y sonante producido en La Florida―  y la autorización de la compra venta de autos e inmuebles, ―el reconocimiento legal de un hecho impuesto por la fuerza y extensión de la corrupción social.

Y de repente el discurso oficial habla, Trabajadores lo es más que Granma, sobre la probabilidad de una nueva Constitución.  ¿Estamos ante otra alternativa constitucional, ahora desde el gobierno? Imaginación posible, desde arriba comienza a mostrarse una ansiedad controlada en esta dirección. Y ya esto es distinto a lo que venía ocurriendo hasta ahora.

El asunto es de suma importancia y obliga a hacer distinciones de contextos. Porque aunque lo parezca, no es lo mismo reforma o cambio constitucional que reforma de la Constitución. La Constitución de 1976 ha sido reformada dos veces, en 1992 y en 2002, sin que ello haya significado reforma constitucional. Ni en su naturaleza, ni en su forma, ni por sus procedimientos.  Una reforma constitucional exige un cambio precisamente en la naturaleza, en las formas y en los procedimientos. De modo que en lo esencial, la Constitución soviético-cubana de 1976 sigue intacta.

Su adecuación, manteniendo los fundamentos originales, es lo que ha venido haciendo el gobierno a través de la inmensidad de decretos-leyes sin codificar, y de las distintas comisiones de estudio o de modificación jurídica. Todo un ajetreo legal que ha alimentado la ilusión de que en Cuba hay un contexto de cambio constitucional donde únicamente ha venido ocurriendo un revestimiento jurídico de los intereses del poder. Solo estamos dentro de un contexto de cambio constitucional cuando se produce un debate abierto al público sobre los fundamentos del Estado. Ello no significa que el debate por sí mismo los cambie, solo quiere decir que en el debate se cuestiona todo: desde la naturaleza del Estado, hasta sus límites, pasando por la relación entre este y los ciudadanos.

CONSTITUCION-CUBANA y manos
¿Regresaremos al rico espíritu constitucionalista nuestro, que defendía la civilidad aún en medio de la guerra y pugnaba por enviar a los militares a sus cuarteles?

¿Qué entiende la elite por cambio constitucional?

El debate intelectual en torno a la ley por parte de lo que se viene conociendo como oposición leal,a laque el historiador cubano Haroldo Dilla llama acertadamente Acompañamiento Crítico Consentido, no debe confundirse con una alternativa constitucional. Ella solo parece abrirse como posibilidad una vez que el discurso oficial permite que este debate se le ofrezca al público.  Y eso es lo interesante: que el gobierno haya dado permiso a la crítica consentida para que filtre sus preocupaciones e ideas a los ciudadanos. Pero el hecho de que el intercambio virtual presentado por Trabajadores carezca de localización física en un espacio determinado  y de localización virtual en una web específica es muestra de que cierta conciencia intelectual se mantiene dispersa  ―en una discusión que de los asuntos legales puede pasar a la controversia agrícola―, aguardando porque el gobierno preste oídos a una exigencia y la convierta en acción política. Y el gobierno parece que comienza a escuchar la calle y a dar curso público a las ideas de cambio constitucional de sus intelectuales, reconociendo de paso que nada es irrevesible.  Un gesto importante de legitimación, no imprescindible para nosotros, a las iniciativas que se mueven por este camino.

Y bienvenido…  A las preguntas.  Porque, ¿de qué irá la cosa?  ¿Qué entiende la elite por cambio constitucional? ¿Habrá un regreso a la legitimidad ciudadana que no se invoca en Cuba desde 1939? ¿Volveremos al Estado de derecho, el que protege las libertades fundamentales de las personas, gocen o no de sus derechos civiles y políticos? ¿Se colocarán el Estado y el gobierno de una buena vez por debajo de la ley, de modo que cualquier ciudadano pueda invocarla frente a aquellos? ¿Regresaremos al rico espíritu constitucionalista nuestro, que defendía la civilidad aún en medio de la guerra y pugnaba por enviar a los militares a sus cuarteles? ¿Nos desprenderemos definitivamente del espíritu soviético, que la misma Rusia dejó atrás  ―claro que para retornar a los zares― que niega de cuajo la diversidad cultural y la pluralidad política consustanciales a nuestra nacionalidad? ¿Dónde quedará el concepto de minorías sin el cual no se logra entender la cultura y dinámica de la sociedad cubana? ¿Se podrá por fin superar la falsa división entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, en la que los primeros parecen gozar de todos los derechos y los segundos merecen todos los castigos, y al margen de la ley? ¿Se defenderán los derechos subjetivos, de modo que un ciudadano pueda iniciar un proceso judicial contra quienes le llamen, y por este orden, mercenario, contrarrevolucionario, gusano y, discúlpenme lo soez, maricón y negro de mierda? ¿Volveremos todos a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario, acabando con una mentalidad y cultura jurídicas que nos considera a todos culpables por definición?

Formular el espíritu de las leyes

La cuestión más importante, entre otras tantas preguntas que podrían formular los abogados constitucionalistas a su modo y los ciudadanos al suyo, es la de la legitimidad, es decir, quién tiene el primer, último y más importante derecho para formular, definir y decidir los qué en el Estado y en la sociedad.

De la respuesta que se le dé a esta cuestión se perfilan dos alternativas que, como dos candidatos en unas elecciones, comienzan a competir por el favor del público  ―lo fundamental―, y por el favor de los tiempos  ―lo forzoso.

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Firmas de los asambleístas de la Constitución de 1901

Es saludable que la respuesta del gobierno se mueva en sintonía con la parte descifrable del Artículo 3 de la Constitución vigente antes mencionado. Si así fuere, es recomendable que su reacción frente a iniciativas ciudadanas como Consenso Constitucional, entre otras, se mantenga en el nivel que parece desprenderse del periódico Trabajadores: el nivel político, no policial.  A fin de cuentas, no tendría mucho sentido iniciar una reforma constitucional al mismo tiempo que se ataca y reprime a los ciudadanos en los mismos derechos que dicha reforma debería proteger.

En tal sentido, las autoridades podrían empezar a escuchar seriamente a los cineastas que promueven una Ley de Cine, a los periodistas que buscan una Ley de Prensa, a la comunidad LGBTI que empuja una Ley por la igualdad del matrimonio, a los religiosos de todas las religiones que pugnan por una Ley de Culto y a las miles de organizaciones que demandan una reforma de la Ley de Asociaciones. Desde ellos mismos.

Pero sin pedir permiso, Consenso Constitucional dio su respuesta a la cuestión de la legitimidad.  Los ciudadanos desde sí mismos, y desde abajo, pueden y deben formular y definir el espíritu de las leyes que rigen para todos.  No el Estado. El origen del constitucionalismo y de las Constituciones está en el derecho a impedir, como habría dicho un buen pensador, que el gobierno haga ciertas cosas. Y los límites al Estado y al gobierno solo pueden provenir de fuentes distintas al gobierno y al Estado mismos. ¿Cuál es una, la principal, de esas fuentes? La ciudadanía. De nuevo.

El debate parece abierto

Esa es nuestra alternativa. Proporcionar unas herramientas, horizontales, sin jerarquías, ni jefes o caudillos, sin notables ni sabios arrogantes, a través de las cuales los ciudadanos, dentro y fuera de Cuba, ―los cubanos de afuera importan para algo más que enviar o traer dinero―  puedan definir cómo quieren que las leyes expresen sus derechos, sus inquietudes y el modo en que el Estado y el gobierno debe tratarlos.  Las Mesas de Iniciativa Constitucional a lo largo del país están funcionando en esta dirección, recogiendo además la demanda, mediante firmas, de que las nuevas leyes que necesitamos exigen nuevos representantes directamente elegidos por los ciudadanos. Y eso se llama Asamblea Constituyente Ahora. Véanos en www.consensoconstitucional.com y tendrá una mejor idea de nuestra esencia y de nuestros propósitos.

¿Hay otra alternativa? Es probable una desde el Estado, desde lo alto.  Y entonces, ¿pretenderá este ocupar el lugar que por esencia y naturaleza no puede asumir: el de los ciudadanos? ¿Intentará conducir el debate a través de las mismas organizaciones, los CDR por ejemplo, que los ciudadanos pagan exactamente para que los vigilen mientras ejercen sus derechos, como siempre nos recuerda el líder Leonardo Calvo Cárdenas? ¿Aprovechará la incultura jurídica de la ciudadanía para ofrecer una reforma precocida, con la excusa técnica de que el pueblo nada ha conocido, nada ha visto y nada ha escuchado sobre el complejo lenguaje de los juristas?

A juzgar por la ansiedad de Estado habrá dos alternativas en el escenario del cambio constitucional en Cuba. Una que reinventa la ciudadanía, desde los ciudadanos, en el proceso mismo de dotarnos de nuevas leyes  ―democráticas―, buscando una Constitución que, como un sistema inmunológico fuerte, nos defienda contra todos los vendedores de milagros, los mesías, los autócratas, los caudillos, los aspirantes a dictador presentes y futuros que atacarán, como individuos o como grupos, a la sociedad y sus derechos; y otra alternativa, desde el poder, que intenta retocar, haciendo más aceptable para nosotros mismos y para el mundo, nuestra condición actual de súbditos. Unos súbditos con menos pesadillas sobre sus derechos, dentro de una Constitución que hablará en nuestro nombre para defender siempre y en última instancia al Estado.

El debate parece abierto y hay una elección que hacer.

Pero la mejor crónica a escribir del proceso sería aquella en la que el gobierno cubano ha aceptado el desafío de la competencia de ciudadanos autónomos, cuyo resultado solo podría desembocar en que estos se identifiquen con su propia obra. Lo que nunca ha ocurrido en la historia constitucional de Cuba. Ni en 1901, ni en 1940, ni en 1976.