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Denuncian uso de magia negra en la Dirección de Contrainteligencia chavista

Nicolás Maduro saluda a Monseñor Benito cuando fue ascendido a coronel. Foto Infobae

MIAMI, Estados Unidos.- En varias ocasiones se ha acusado al chavismo de practicar el oscurantismo, magia negra le llaman algunos. Ahora, además, se le acusa de vetar el acceso de Biblias y sacerdotes católicos a los detenidos en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). De acuerdo a una investigación publicada por Infobae, todo lo religioso está vetado en esos calabozos.

El cura Manuel Chávez de la Iglesia Católica había sido nombrado por la Capellanía Militar para la Dgcim, pero hace al menos tres años que no visita a los reclusos. Tuvo un accidente y ahora cuida de su salud.

“Estoy de reposo por un accidente, me operaron de la pierna y estoy en casa. Ya no estoy prestando mis servicios allí, ni siquiera estoy en Caracas, porque estoy en mi casa en un pueblito fuera de la capital. Tengo tres años desde el accidente y no he podido reintegrarme a mis labores de servicio porque no me puedo mover. De verdad estoy alejado. Y no sé nada de Caracas. Estoy cuidando de mi salud”, sentenció, antes de colgar el teléfono a su interlocutor.

De acuerdo con el texto de Infobae, Chávez está bajo la jurisdicción del Obispo Militar Monseñor Benito Adán Méndez Bracamonte, tercer Ordinario Militar. Méndez Bracamonte dijo que en efecto Chávez sufrió un accidente automovilístico y que durante su recuperación lo estuvo sustituyendo “uno y otro capellán”.

Sin embargo, en el diálogo, como quien no quiere las cosas, aseguró que el servicio religioso está limitado. Se excusó en que la Dgcim es un centro de tortura, reconoce que “allí (…) la actividad pastoral está muy limitada, ya que no le permiten ni siquiera al capellán tener acceso a los detenidos”.

“Solo se hace catequesis a los hijos de los empleados y personal de tropa que no ha recibido sacramentos de iniciación cristiana. Y la Eucaristía cada 15 días”, dijo.

Pese a esta situación, una venezolana que estuvo detenida en la Dgcim aseguró que el Jefe de Investigaciones de la intitución, coronel (Ej) Hannover Esteban Guerrero Mijares, quien tiene prohibido el ingreso de figuras religiosas cristianas, sí es afecto a las ciencias ocultas.

“Tiene un altar en su oficina. Tiene deidades extrañas, algunas muy negras, con unos collares de colores. Aterrada vi de reojo el altar, mientras él me increpaba amenazante. Alcancé a ver la foto de Tamara Sujú rodeada de velones”, aseguró.

magia negra
Denuncian uso de magia negra en la Dirección de Contrainteligencia chavista. Foto internet

“Yo acepté todo lo que me dijo porque solo quería salir de ahí. Eso es magia negra o cosa de santería que trajeron los cubanos”, confesó la mujer.

En ese lugar, al que no se pueden entrar estampillas religiosas, Biblias o es imposible que los detenidos obtengan una charla con un sacerdote católico se tortura a los prisioneros.

De acuerdo al texto de Infobae, que reseñó la entrevista que le hizo la periodista Mariana Reyes en su programa Código 58 al general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, ex jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), y quien fuera subdirector de la Dgcim desde el 2017 hasta 2018, en los centros de reclusión sí hubo torturas.

¿Golpes? “Sí ha habido”, responde.

¿Electrocuciones? “También ha habido”.

¿Colgamientos? “Estamos hablando de centros de reclusión donde el Estado… (tartamudea) deberíamos ser más serios. Recientemente en Portuguesa hubo la muerte de unos reclusos, ha sido repetitivo el hacinamiento”.

¿Ahogamiento con agua? “Si”, respondió Cristopher. ¿Ahogamiento con gas lacrimógeno? “Si, ha habido denuncias”. ¿Arrancamiento de uñas? “Si”. ¿Asfixia mecánica? “También”. ¿Corte de los pies con hojillas? “Todas esas cosas”. ¿Latigazos? El general asienta con la cabeza.

¿Violaciones sexuales? “Bueno, no tengo esa información. Tuve la ocasión de hablar con una señora que estuvo privada de libertad en El Helicoide y me contó un testimonio dantesco de que ella fue abusada por unas funcionarias”.

La periodista le preguntó al general quienes, además de Nicolás Maduro, mencionaría como responsables de las torturas. “Al coronel Franco Quintero, al mayor Gramko Arteaga, a Sánchez Labrador, al comisario Calderón, a esas personas, aunque seguramente hay más”.

Otros Nombres: ¿Hannover Guerrero? “Sí, está Hannover”. ¿Néstor Neptalí Blanco Hurtado? “Sí, el capitán Blanco también”. ¿Teniente Abel Angola García? “Sí”. ¿Capitán Jhonatan Eduardo Becerra Requena? “Yo le menciono a quienes yo sé”, dice finalmente el general.

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Diputada abandona movimiento chavista y se une a la Asamblea Nacional

Sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela (spanish.almanar.com.lb)

MIAMI, Estados Unidos.- Arkiely Perfecto, diputada chavista del Movimiento Tupamaro, abandonó esa organización para unirse a las filas del Parlamento venezolano, de contundente mayoría opositora, porque asegura que quiere “unirse al clamor del pueblo”, declaró a la agencia de noticias EFE.

“En este momento con el tema de la alimentación, el tema de la salud, el tema del transporte (…) vengo de la lucha social, no me quedó otra alternativa que sumarme a las mayorías y al clamor del pueblo”, explicó Perfecto.

La diputada forma parte ahora del Movimiento Democracia e Inclusión, integrado por chavistas, exchavistas y opositores, y en sus declaraciones a EFE aseguró que dentro del Tupamaro existen todavía más personas que “no han dado el paso” de abandonar el partido pero que lo harán progresivamente.

La incorporación de Perfecto a la Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó, ocurre en medio de la creciente tensión política que vive Venezuela desde el pasado día 23, cuando Guaidó se juramentó presidente interino de Venezuela, amparado en la Constitución, y al que varios países del mundo como EE.UU. y Canadá, el Parlamento Europeo más recientemente, reconocen como legítimo presidente.

Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, sin embargo, con el inicio del mandato de Hugo Chávez comenzó un declive que terminó, al mando de Nicolás Maduro, de sumir al país en la miseria, y en la crisis económica política y social más grave de su historia. Escasean los alimentos, las medicinas, la hiperinflación alcanza niveles nunca vistos, y la pésima prestación de servicios públicos han desembocado en miles y miles de venezolanos clamando por libertad y la salida del dictador del poder.




El Espectador: La buena televisión chavista

jauaPor Juan Gabriel Vásquez

BOGOTA, Colombia . – El canciller venezolano, Elías Jaua, dice, rodeado de micrófonos, que Álvaro Uribe Vélez —y repite el nombre varias veces, para que quede claro— es el “jefe de la agresión contra Venezuela”.Cuando ya se comienza a ir, un periodista le hace una pregunta que es de rutina en el periodismo: “¿Tiene las pruebas, canciller?”. Y el espectáculo, aunque breve, es fascinante: Elías Jaua se da la vuelta y se le va encima al periodista como un vulgar matón de escuela, como los matones de todo el mundo se han ido siempre encima de los matoneados de todo el mundo, y le pregunta: “¿Tú eres venezolano o colombiano?”.

Admitamos que el canciller ha superado incluso a Uribe Vélez, que también solía tratar a los periodistas con desdén, cuando no con altanería y mal camuflado desprecio. Pero, aunque uno puede comentar esa escena grotesca de varias formas, la que me interesa ahora tiene que ver con el ataque rutinario (y desgastado y aburrido, además de inexacto) que el chavismo ha lanzado siempre y sigue lanzando a los opositores, ya se trate de los estudiantes, de Capriles, López y Machado, o de cualquiera, dentro o fuera de Venezuela, que no guste de lo que el socialismo del siglo XXI le ha hecho a Latinoamérica. A todos ellos, el chavismo los señala con el dedo y los llama fascistas. Y para mí es un misterio que los fascistas de todo el mundo no se hayan unido ya para corregirlo.

Pues la Venezuela de la Revolución bolivariana es ya, y ha sido desde hace mucho tiempo, un Estado fascista. Pero no en el sentido falseado en que Maduro y los suyos han abusado del vocablo, sino en el sentido original y todavía válido: un régimen ultranacionalista, autoritario cuando no totalitario, que une el militarismo con el culto a la personalidad. Hace unos días, Héctor Abad señaló algunas características que el gobierno de Maduro comparte con el fascismo tradicional; habló del sistema electoral y de la división de la sociedad (que tanto gustaba también a Uribe) entre amigos y enemigos. Pero el ejercicio da mucho más de sí.

Hace un tiempo, el politólogo norteamericano Lawrence Britt se entretuvo comparando los fascismos del mundo entero, y llegó a definir 14 puntos que todos tienen en común. Además de los que ya he señalado, todo fascismo está obsesionado con la seguridad nacional, vive escogiendo enemigos o chivos expiatorios para unir a la ciudadanía alrededor de un sentimiento patriótico e invierte sus energías en el control de los medios de comunicación o, en todo caso, de la propaganda política, que nunca debe tolerar versiones de la realidad distintas de la que autoriza el gobierno.

Son apenas tres características que comparten los fascismos, desde Mussolini en Italia hasta Videla en Argentina. Pero las tres, acaso en su forma más pura, están en esos 26 segundos de televisión que el canciller Elías Jaua nos ha regalado. Ah, sí: hay otra seña de identidad del fascismo, quizás una de las más notorias, que el canciller Jaua comparte y asimila y representa: el uso de la violencia.
El nacionalismo, la identificación del enemigo, la intimidación violenta, el control obsesivo del mensaje y la obsesión con la seguridad nacional. Todo eso en 26 segundos de buena televisión educativa: ¿no es eso maravilloso?




Los van van que nunca fueron

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 -Al presidente venezolano Nicolás Maduro le pasó con los diez millones de votos para estas pasadas elecciones del 14 de abril, lo mismo que al ex presidente cubano Fidel Castro con la zafra de los diez millones, en 1970.

De que van, van… Mi madre decía que así vociferaban día y noche por cuanta bocina, radio y televisión existía en Cuba. Los medios de difusión masivos se convirtieron en esclavos de estos slogans. El propio Fidel Castro, puntero en mano, aseguraba frente a las cámaras de la televisión que cumplirían la cifra, e incluso podría ser un poco más. Prácticamente se dejó de producir todo lo demás para producir sólo azúcar.

Marearon al pueblo de Cuba con las consignas. Todos daban por hecho el cumplimiento de la meta de los diez millones de toneladas de azúcar. Pero lo cierto es que de aquella zafra de los diez millones sólo quedó una fuerte resaca. Ni siquiera se acercaron, por no hablar de superar la cifra. La única cosa acertada que tuvo aquel slogan fue el de servir de inspiración para el nombre de una famosa orquesta de música popular: Los Van Van.

A Nicolás Maduro le ha pasado lo mismo. Aseguraba que el pueblo le iba a dar al comandante Hugo Chávez diez millones de votos para estas concluidas elecciones, aunque por otro lado su consigna de campaña rezaba: “Yo no soy Chávez; yo soy chavista”.

“Yo lo voy a derrotar (a Capriles) en las urnas electorales, lo voy a derrotar con un récord de votación. Después del 14 de abril, todos los carcamanes y dinosaurios de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) van a tener que renunciar e irse para sus casas definitivamente”, aseguraba Nicolás Maduro en el programa José Vicente Hoy, trasmitido por Televen.

Pero el candidato socialista se quedó cortico en la cifra de votantes prometida, de la misma forma que Fidel Castro en las toneladas de azúcar. Fue la de Maduro una victoria pírrica (además de muy dudosa), si se tiene en cuenta todo el triunfalismo desplegado por los abanderados del chavismo. Su deseo de que los opositores renuncien y se vayan para sus casas definitivamente, va a tener que esperar.

En Venezuela, a los sueños de los actuales gobernantes de implantar una dictadura chavista o madurista, o bolivariana, o como les quieran nombrar, les pasará como a las consignas triunfalistas de Castro: no se harán realidad.