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Todo por la familia

MIAMI, Florida, 27 de mayo de 2013, Armando López y Jorge Ignacio Pérez/ www. cubanet.org.-  Seis horas antes de que el avión de Miami aterrice en La Habana, la policía política de la isla realiza una ola de detenciones a opositores que se proponen ir a recibir a Berta Soler, líder de las Damas de Blanco que, en su periplo mundial, ha llevado la voz del pueblo. Incluso al Papa de Roma.

Las Damas de Blanco han desmontado la estructura del régimen, el modo de hacer del castrismo que se basa, fundamentalmente, en el terror. Ellas y las nuevas tecnologías trabajan juntas para terminar con esta agonía de las familias separadas. Precisamente, dijo Berta, el amor a la patria y la familia son las bases de su trabajo, y con estas premisas “se quita el miedo a estar entre rejas”.

“Es como enseñar a un niño  a crecer, poquito a poco, dejando un granito de arena, no importa dónde”, aseguró esta mujer negra de 49 años, católica, que saca tiempo de donde no hay para atender su casa, a su marido y a sus hijos.

Durante su gira por varios países europeos y Estados Unidos, no fueron pocos los cubanos que se le acercaron para agradecer en nombre “de los que nos fuimos”, en nombre del exilio. Berta dice que no hay nada que agradecer. “Son etapas, cada generación ha enfrentado la dictadura como ha podido”.

Con la voz “tomada” y los pies hinchados de tanto  andar, muestra sus sandalias compradas en Roma, un cómodo y ergonómico calzado blanco que simboliza mucho de estos días y también de lo que pueda pasar. Por ejemplo, que los periodistas recuerden la escena, el día en que cualquier cubano, viva donde viva, pueda entrar libremente a su país de origen.

Por esto es su lucha. Sin miedo.

El viaje de Berta Soler también cumplió el objetivo de recabar ayuda material (zapatos, ropa, dinero) para ofrecer a mujeres de la organización, y a las que se sumen en esta lucha definitiva. Para que ellas vean lo que se puede conseguir y el gobierno niega a sus opositores.

Una hija de Berta de dieciocho años ha sido expulsada de la Universidad de La Habana, donde estudiaba Microbiología. Se han hecho artimañas para sacarla de ahí y que no parezca una acción del gobierno. Sus hijos, dijo, están sufriendo segregación desde que tienen cuatro años.

A la presidenta de las Damas de Blanco no le caben dudas de la mala voluntad de los Castro. Cree que a Laura Pollán, fundadora de su organización, la mató una mano negra y no una enfermedad.

“Ellos creyeron –comenta, refiriéndose a la dictadura- que con la muerte de Laura todo acabaría, subestimando a esta negra que está aquí”.

La sociedad civil las reconoce. Las Damas de Blanco, por mucho que el gobierno quiera desacreditarlas, tienen respaldo popular. Por eso, el gobierno tiembla un día como hoy que se planea un recibimiento masivo en el aeropuerto de La Habana.

Las Damas de Blanco surgieron en 2003 como apoyo a sus maridos encarcelados en la Primavera Negra. En 2008 abogaban por todos los presos políticos cubanos, y en 2011 ampliaron sus objetivos representando a toda la nación.

¿Qué crees de las Madres de la Plaza de Mayo argentinas que también se organizaron para enfrentar los males de una dictadura?, preguntamos.

“Nada que ver con nosotras. Cada cual puede hacer y pedir lo que quiera, pero nosotras no somos comunistas”, expresó con total convicción.

Al filo de la despedida, llegó un hombre desde Jacksonville, Florida, para despedirla. Se parecen mucho físicamente. Hacía cinco años que no se encontraban. Es su hermano, que lleva un sombrerito de yarey y, como ella, una sonrisa bien encajada. El reencuentro/ despedida siembra la esperanza. Es una estampa perfecta. Abrazados, como debe ser.

En el suelo, una montaña con su equipaje: maletas, un televisor y un microwave que hace unos días, por casualidad, el gobierno de la isla ha incluido en una lista de “artículos autorizados”.

Con esa manía que tiene la dictadura de querer autorizarlo todo, hasta los reencuentros.

-Adiós y suerte- decimos en la puerta.

-Los espero en Cuba- se despide Berta Soler.