Soñar en Cuba es soñar con escapar

Soñar en Cuba es soñar con escapar

“Si muero ahogado, no me importa, total, si aquí estoy muerto en vida”


balsero solo en goma 1er plano
LA HABANA, Cuba – Aunque cada vez resulta más arriesgado, cruzar en balsa las 90 millas, sigue siendo el sueño de los jóvenes. Mi vecino Alfredo me confesó su determinación a emprender una travesía que pudiera costarle la vida. Ya tiene las medidas exactas de la balsa, los remos y una vela, piezas con las cuales probará fortuna este verano, sobre las aguas del Estrecho de la Florida.

“Si muero ahogado, no me importa –me dijo-, total, si aquí estoy muerto en vida. No hay cambios ni nada que se le parezca. Vivo de zozobra en zozobra”.

Como trabajador por cuenta propia –en un principio–  tuvo la ilusión de alcanzar algunas metas, que sueña desde hace más de 20 años, pero la realidad pudo más que sus sueños. El acoso de los inspectores estatales, la obligación de involucrarse en más de una ilegalidad con tal de sacar alguna ganancia, y el alza de los precios de las materias primas en el mercado negro, se convirtió en el muro infranqueable para elaborar y vender pizas.

Pese a lo arriesgado del plan para llegar a los Estados Unidos, miles de jóvenes cubanos sólo sueñan con el escape, como Alfredo: “Es imposible vivir tranquilo. Entre las multas y las posibilidades de que te cierren el negocio por no cumplir con las normas establecidas, no hay quien avance. Eso si no te pones fatal y terminas en la cárcel. Por eso, voy a intentar a ver si llego aunque sea a Bahamas. Sé que ahí es difícil que te den asilo, pero tal vez me pongo dichoso. Yo estoy decidido, pase lo que pase”, alegó Alfredo sin atender a mis consejos de evitar una solución tan peligrosa.

En las últimas semanas, cientos de trabajadores por cuenta propia han entregado sus licencias debido a tanto problema para desempeñar sus labores. Sin mercados mayoristas y una corrupción galopante, los esfuerzos por salir adelante quedan en el limbo. Los jóvenes solo piensan en largarse del país.

Pero esté éxodo, trae consecuencias graves en el orden social y cultural. Con  bajas tasas de natalidad y la constante emigración de personas jóvenes, el futuro de la Isla pinta color de hormiga.

Por otro lado, los que sueñan en largarse y no lo logran, se hunden en la marginalidad. Alcoholismo, suicidios, e innumerables conductas incivilizadas son sus válvulas de escape.

Alfredo está listo para el desafío. ¿Llegará a su destino? ¿Será devuelto a la Isla tras ser atrapado en altar mar por guardacostas norteamericanos? ¿Morirá en las fauces de un tiburón?

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Acerca del Autor

Jorge Olivera Castillo

Jorge Olivera Castillo

Jorge Olivera Castillo. Ciudad de la Habana, 1961. Periodista, escritor, poeta y editor de televisión. Durante 10 años trabajó como editor en la televisión cubana (1983-1993). A partir de 1993 comienza su labor en las filas de la disidencia hasta hoy. De 1993 a 1995 como secretario de divulgación y propaganda del sindicato independiente Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba (CTDC). A partir de 1995 labora como periodista independiente. Fue director de la agencia de prensa independiente Habana Press, de 1999 hasta el 2003. El Instituto Lech Walesa publicó en 2010 su libro de poemas Cenizas alumbradas en edición bilingüe (polaco-español). También en el 2010 la editorial Galén, publica en edición bilingüe (francés y español), su libro de poemas En cuerpo y alma, editado en el 2008 por el Pen Club checo.

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