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Viernes, 20 de octubre 2017

La historia censurada de la esclava Carlota

La rebelión que protagonizó fue para liberar a la mujer que amaba

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Monumento a Carlota en Matanzas (Yenli Lemus/cadenagramonte.cu)

LA HABANA, Cuba.- Mucho más que una rebelde, Carlota era una mujer enamorada. Negra esclava del ingenio Triunvirato, en la provincia de Matanzas, Cuba, lideró una sublevación de esclavos en 1843, para liberar a Fermina, del ingenio Acana, la mujer que ella amaba.

Seguir su pista a través de la historia de Cuba es tan difícil como encontrar una aguja en un pajar. Durante días he rastreado Internet, diferentes libros en busca de algo más sobre ella, y nada.

Su vida estuvo marcada por un amor tan prohibido, gravísimo, según los cánones de una sociedad llena de prejuicios, que es muy posible que los historiadores moralistas de ayer ocultaran su verdad. Los de hoy, la han declarado “patrimonio cubano de rebeldía contra la opresión”, “símbolo de la mujer cubana revolucionaria” y —algo que llama la atención—: una mujer con un “singular sacrificio”.

¿Un sacrificio extraño, raro y excéntrico, porque esta esclava negra muy hermosa se sublevó para liberar del cepo a Fermina, una esclava joven que amaba?

De otra manera no se hubiera visto su historia como “un singular sacrificio”.

Los años cuarenta del siglo XIX se caracterizaron aún por numerosas rebeliones de esclavos, sobre todo en las tierras de La Habana y Matanzas, según se puede leer en los libros más autorizados sobre el tema. Un poco después, ya surgía la política del “buen tratamiento a los esclavos”, de pagarles sueldo, reconocer sus derechos sobre sus cultivos de cerdos, aves de corral, etc., con el fin de que disminuyeran o desaparecieran los actos de rebeldía y las sublevaciones.

Las razones de Carlota, para desafiar no sólo a sus dueños, sino además la crueldad de las autoridades españoles, estaban claras y eran muy simples, algo que ella no veía como un pecado mortal, sino como un natural y poderoso sentimiento de amor.

El ingeniero Félix Bonne Carcassés (1939-2017), un gran amigo, exprofesor universitario y nieto de un general mambí de las tres guerras por la independencia, escribió una versión distinta a las oficiales de hoy sobre Carlota y Fermina, publicada en CubaNet, relatada por una anciana vecina suya, en 1953.

Tanto le llamó la atención al adolescente Bonne aquella historia de amor, que jamás pudo olvidarla.

Sin embargo, al parecer, no ocurrió así a ninguno de los miembros de la Unión de Historiadores Cubanos. Ni siquiera la han comentado o cuestionado en sus escritos actuales sobre la sublevación de esclavos del ingenio Triunvirato, una sublevación que se extendió a otros ingenios de la zona, con un final tan desgarrador, que no dejó de tener repercusión a nivel internacional.

¿O será que por tratarse de un opositor y ex preso político de conciencia de los años noventa, el relato de Bonne Carcassés fue descartado, precisamente por los que se afanan por investigar en los viejos archivos cubanos?

No hay duda alguna. Prefieren continuar con una historia  que sea fuente de inspiración a la misión militar cubana que enviaron los hermanos Castro a Angola, donde Carlota sirva como ejemplo de valentía a la lucha por la libertad.

En su investigación histórica sobre Cuba, el inglés Hugh Thomas hace referencia a los casos de homosexualismo  entre los esclavos de la colonia y Manuel Moreno Fraginals destaca este aspecto como “uno de los más traumáticos de la vida sexual de los esclavos negros, sometidos a un sistema carcelario de hombres solos y mujeres solas y la grave desproporción que había entre ellos, con más varones que hembras”, un tema que apenas analizan los historiadores castristas de hoy.

Pese a ello, la historia de los amores de Carlota y Fermina nunca desapareció de la memoria popular. Ambas mujeres murieron descuartizadas, para que el resto de las esclavas tomaran experiencia.

Acerca del Autor

Tania Díaz Castro
Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y 1983 y en 1992 y 1993, cronicas sobre la historia de China en el periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

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