La Habana se mira en el espejo chino

La Habana se mira en el espejo chino

A pesar de que los dirigentes cubanos han alegado que no se copia el modelo asiático, muchas medidas procuran reproducir sus aciertos

Xi Jinping y Raúl Castro (Reuters)

LA HABANA, Cuba.- El XIX Congreso del Partido Comunista Chino, realizado del 18 al 24 de octubre, incitó a meditar sobre las transferencias de poder en Beijing y La Habana. Xi Jinping enarboló los cinco años exitosos de su reforma estructural para impulsar la oferta, el consumo, los servicios y la innovación, y se consagró como supremo líder incontestable. Jiang Zemin y Hu Jintao reaparecieron sentados a su lado.

Raúl Castro se retiraría como presidente en 2018 y podría permanecer en la sombra de la segunda generación como primer secretario del Partido hasta 2021, para “lograr la sociedad socialista próspera y sostenible” con una reforma insuficiente y estancada, que él no ha podido ejecutar por las obstrucciones, la incompetencia y el miedo a ceder un mínimo del poder absoluto. Deng Xiaoping resurgió en 1976, se apartó del Buró Político en 1987 y de la Comisión Militar en 1989, pero legó un país en auge y controló a la tercera generación de dirigentes hasta su muerte en 1997.

Deng impulsó las cuatro modernizaciones de Zhou en Lai por etapas: agricultura (1978-84 reformas agrícolas), industria, ejército y ciencia y tecnología. Al impulsar el mercado y la propiedad privada, proclamó que “enriquecerse es glorioso”. En 1984 comenzó la segunda fase, con las inversiones fundamentalmente de los chinos de ultramar y Taiwán; y las Zonas Económicas Especiales, inicialmente Shenzhen próxima a Hong Kong y Xiamen frente a Taiwan, que fomentaron el empuje económico en las décadas de 1980-90. La “economía socialista de mercado” fue reconocida plenamente en las Directrices del Partido Comunista en 1992.

Entre 2001-2004 ingresó al Partido un millón de empresarios y profesionales, y el primero en los órganos directivos fue Zhang Ruimin, presidente del grupo de electrodomésticos Haier. En Cuba, se procura controlar a los cuentapropistas mediante la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Unión de la Juventud Comunista (UJC).

En 2008, Raúl Castro comenzó a eliminar las “prohibiciones absurdas”, entregó tierras en usufructo, amplió las actividades del trabajo por cuenta propia y, paulatinamente se emitieron otras medidas limitadas por el férreo control de la planificación central. Una nueva ley de inversión extranjera, la Zona de Desarrollo Especial de Mariel, experimentos en las provincias de Mayabeque y Artemisa, mayores facultades a los gobiernos locales con la retención del 1% de los impuestos remiten a ejecutorias exitosas en China y Viet Nam (la Doi moi, renovación con la “economía de mercado orientada al socialismo”). No obstante, la inoperancia de la Actualización del Modelo Económico ha demostrado la urgente necesidad de cambios radicales, sin las paradas ni los retrocesos aplicados desde mediados de 2015.

El XIX Congreso del PCCH consolidó a XI Jinping por los logros económicos e internacionales desde su llegada al poder en 2012 y el desplazamiento de todos sus rivales. En los Estatutos se estableció su “pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época” como guía de acción junto con el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong y la teoría de Deng Xiaoping. Ningún dirigente se había igualado al Gran Timonel.

En el documento se incluyó el liderazgo “absoluto” del Partido sobre el Ejército Popular de Liberación, la culminación de la construcción integral de la sociedad modestamente acomodada (para 2020, centenario de la fundación del Partido) la eliminación de la corrupción, la gobernación integral del país según la ley y la construcción de la Franja y la Ruta de la Seda. La modernización socialista se extenderá entre 2020-2035 y en 2050 China se habrá convertido en un gran país “socialista, moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso”. Por supuesto, la “democracia” no incluye la libertad y la participación política.

A pesar de que los dirigentes cubanos han alegado que no se copia el modelo chino, muchas medidas económicas procuran reproducir sus aciertos, sin efectividad por tantas indecisiones, retrocesos y obstrucciones. El mercado se reconoce, pero con fuerte intervención del Estado y su planificación, la propiedad privada no se ha legaliza, se mantiene el yugo en la agricultura, a los usufructuarios de tierras y el trabajo por cuenta propia, y se continúa tratando peyorativamente la acumulación de la riqueza personal basada en la actividad privada. Las inversiones son prohibidas a los cubanos residentes en el archipiélago, y las extranjeras excluyen a los cubanos residentes en el exterior. La Zona Especial de Desarrollo de Mariel no progresa ostensiblemente.

En lo político, existe semejanza de Deng-Raúl legando en vida, un sistema de gobierno no basado en la autoridad de una persona (Fidel-Raúl), sino en el poder institucional del Partido, mandatos limitados y liderazgo colegiado (de una pequeña élite, en Cuba entrelazada con los militares), aunque desde febrero de 2018 en adelante comenzará a conocerse la realidad.

El General-presidente delegará en una dirigencia sin aureola política ni el basamento de una reforma económica dinámica y propulsora de las fuerzas productivas, debido a las oportunidades y beneficios del trabajo, ya sea estatal o privado, y con las garantías de la Constitución y las leyes pertinentes.

Cuba apenas tiene el tamaño de alguna provincia china…

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