Juana la loca en Caracas

Juana la loca en Caracas

Nicolás Maduro se aferra al féretro de Hugo Chávez y anda vagando por las calles de la capital venezolana

El fallecido Hugo Chávez junto al actula presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (eldiariony.com)
El fallecido Hugo Chávez junto al actula presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (eldiariony.com)

WASHINGTON, D.C., Estados Unidos.- Juana la Loca, la tristemente célebre hija de los Reyes Católicos, se casó con Felipe el Hermoso. Cuando este murió, ella pensó que su Rey estaba en realidad dormido y vagó por los caminos de España con el cadáver a cuestas.

En el Siglo XXI y en América Latina ocurre ahora algo similar. Cual Juana la Loca, Nicolás Maduro se aferra al féretro de Hugo Chávez y anda vagando por las calles de Caracas.

Pero ni un Chávez resucitado, ni los mensajes que le manda a Maduro través de un pajarito, podrán salvar al socialismo bolivariano del fracaso, ni absolverlo de la miseria, el hambre, las arbitrariedades, los presos políticos y los muertos que ha generado.

Recientemente, la prensa internacional reportó que Nicolás Maduro había sido el gran perdedor en los comicios recién completados en Venezuela. Pero no sólo perdió Maduro, sino que Raúl Castro también perdió mucho con esas elecciones, y se demostró que los efectivos de la Seguridad del Estado cubanos, entrenando y apoyando la represión en Venezuela, no pudieron contener al pueblo ya cansado del presidente y sus acólitos. Además, porque el ejemplo dado por los venezolanos es altamente peligroso para el régimen de la familia Castro.

Y es que Venezuela y Cuba tienen hoy mucho en común. Por ejemplo, los líderes de la oposición venezolana insisten en que haya una amnistía general de presos políticos, algo que también podría ocurrir en Cuba.

Otro perdedor en las elecciones del 6 de diciembre pasado es Vladimir Putin, cuyo Ministro de Defensa hace unos meses anunció el interés de Moscú de establecer bases militares en Cuba, Nicaragua y otros países. Al igual que el régimen comunista chino, que para apuntalar a su aliado Maduro en el poder anunció en 2015 un préstamo de cinco mil millones de dólares a Caracas.

En fin, el hombre fuerte venezolano y el General Raúl Castro tienen mucho en común, incluyendo sus alianzas con Irán. Venezuela, que tiene una de las reservas más grandes de petróleo del mundo encara una dramática crisis económica, y Maduro no puede culpar a Estados Unidos porque no existe un embargo comercial en contra de su gobierno.

Las recientes elecciones venezolanas, donde la oposición democrática consiguió una amplia mayoría en el Congreso, evidencian que los amigos de La Habana van en retirada. Tan importante como las de Venezuela fueron las elecciones en Argentina y lo que acontece en Brasil, donde Dilma Rouseff, otra amiga de La Habana, podría ser encausada por las arbitrariedades y delitos cometidos.

Siempre existe la posibilidad de que Raúl Castro desvíe algunos millones de los dólares que le llevarán los turistas americanos para ayudar a su compinche Maduro.  Mientras tanto, Maduro sigue lloriqueando, dando vueltas por Caracas con el féretro de Chávez a cuestas y escuchando pajaritos mensajeros.

Acerca del Autor

Frank Calzon

Frank Calzon

Director ejecutivo del Centro para Cuba Libre.

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