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De las UMAP al Axel Hotel

Axel Hotel

LA HABANA, Cuba.- Todavía no publicaba yo en CubaNet cuando asesinaron a mi amigo Albertico Yáñez, el escritor. Nunca supimos con exactitud las causas de la muerte. Nunca supimos si la policía investigó bien, jamás nos enteramos si consiguieron dar con la identidad del asesino. Los rumores advertían que fueron dos militares los matadores, aunque nunca si eran de la policía o miembros de las fuerzas armadas. También se comentó que su amiga, la actriz Susana Pérez, fue la última que lo vio con vida.

Luego vinieron otros asesinatos que sí conseguí denunciar en CubaNet. Uno de esos muertos fue Yosvani, a quien todos sus conocidos llamaban “La Eterna”, porque siempre conseguía recuperarse de las enfermedades oportunistas que lo acosaron después de infectarse con el VIH. La Eterna sobrevivió a los destrozos que provoca el Sida, pero no a la homofobia. La Eterna fue lapidada en Pinar del Río. Ella no pudo sobrevivir después de tantas pedradas, después de tanto odio.

Y también denuncié, desde este sitio, el asesinato de Ángel Herrera Oviedo en la “Playa del chivo”. Ángel no tuvo otro lugar que no fuera aquella costa en la que se aman entre mangles los varones. Ángel no tuvo una cama con sábanas limpias para desnudarse. Ángel respondió a la fuerza de sus deseos y fue a buscar el goce, pero encontró la muerte. Y los mangles escondieron la identidad del asesino, y allí, sobre el suelo rocoso, quedó muerto un Ángel. Y en la casa una madre siguió esperando al hijo.

Quizá el murmullo de las olas rompiendo en la costa rocosa, y el olor a tierra mojada, despierten en algo los deseos, pero nunca se acompañan de seguridad esos deseos. La seguridad está en el tálamo, aunque no sea mullido. Y no siempre se dispone en Cuba de un cuarto y una cama para enredarse con el amante, mucho más si se trata de dos hombres. Es por eso que en Cuba los homosexuales recurren a esos parajes desolados, y a los baños públicos, a las azoteas, a los muchos derrumbes que matan a nuestras ciudades.

En Cuba son poquísimos los gais que tienen una casa propia, son muchos los que no tienen ni un cuarto propio. En Cuba las familias viven hacinadas y peleándose. El amor y el sexo no siempre consiguen el mejor espacio, la privacidad que mejor abrigue al amor. En Cuba se levantan muchos hoteles, pero pocas casas. En Cuba son escasos los que pueden pagar un cuarto de hotel. En Cuba es muy caro el amor, es muy caro el sexo, y ya sabemos que también algunos amores llegaron a costar muy caro, como el amor homosexual, que se pagó con cárceles, que se pagó con las UMAP y otras prisiones.

En La Habana se escogían, se escogen todavía, los derrumbes para cumplir con los deseos, como aquel donde se levantó luego el Hotel Parque Central, en medio de escombros y sobre oscuras pestilencias. En La Habana se tenía sexo en medio del peligro y en lugares ignotos, en esos lugares alejados de la policía homofóbica y represora. En La Habana se enredaban los hombres en esas espaldas de lo que hoy es un hotel para personas LGBTIQ. En las espaldas de ese Axel Hotel, en el trasero de ese espacio que ahora recibe al turismo gay, ese nuevo hotel en el que las personas del mismo sexo o género se enredarán desnudas, si es que pagan lo que cuesta, que no es poco, que es muchísimo.

El Axel Hotel, que es propiedad de “Gaviota S.A”, y que será gestionado por GAESA, estará dotado de muchas bondades para personas homosexuales que vienen de “allende los mares”, de sitios donde se hablan otras lenguas, y se da lengua a lo mismo que dan lengua los cubanos, pero esos cubanos no pueden entrar a dar lengua al Axel Hotel, y tampoco podrán entrar al hotel que se levantará sobre las ruinas de lo que fuera el restaurante Moscú, que por cierto fue también un sitio de encuentro de hombres, aunque se embarraran de porquería los zapatos, porque a las ruinas del Moscú también se iba a hacer deposiciones.

Y me pregunto cómo será el servicio. ¿Será especializado en “el asunto”? ¿Cómo vestirán los camareros? ¿Existirá el ama de llaves o el amo de picaportes? ¿Estarán medio desnudos? ¿Y en el hotel Telégrafo se hará fitness o fisiculturismo? ¿Cómo responderán los empleados musculosos a las exigencias de una drag llegada de Massachusetts o Berlín?

¿Será que puede el lector imaginar lo que diría “el viejo enterrador de la comarca” si se entera de que Raúl y Díaz-Canel han levantado un hotel para hospedar “fenomenitos” parecidos a esos otros “fenomenitos” que entonces se reunían en los alrededores del Hotel Capri, esos que tanto molestaron al barbudo en jefe, esos a los que él llamara, sin ningún recato, “fenomenitos”?

¿Y qué dirán los que no soportaron y hoy están muertos? ¿Qué dirán los suicidas? ¿Qué dirán los familiares de los muertos y los espíritus de los muertos? ¿Qué dirán los parametrados por Luis Pavón y Papito Serguera? ¿Y qué dirán ellos mismos; el Papito Serguera y el Luis Pavón? ¿Será que volverán a morir, esta vez de rabia, de indignación? ¿Qué diría La Eterna, y Albertico Yáñez, y Ángel Herrera? ¡Y tantos, tantos otros! ¿Qué diremos nosotros mismos? ¿Y qué haremos nosotros mismos? ¿Será el silencio de siempre la respuesta?

A mí me enfurece mucho que ahora nos cojan pa’ eso. Es indignante que sus arcas se repleten con el sudor de gais, lesbianas y trans y de los que vendrán de todos los confines pa’ gozar la carne cubana, la carne de pingueros y jineteras que todavía hoy son deportados a sus provincias por ilegales. ¿Será que ahora tendrán transitorias para atender a los turistas hospedados en el Axel Hotel? ¿Será que será entonces el trabajador sexual un cuentapropista que paga sus impuestos? ¿Será que ya no importa a los mandamases hacer sus sinvergüencerías sin cortapisas? ¿Será que decidieron hacer el hotel bien cerca del Parque Central, donde radica el estado mayor de los pingueros? ¡Lo tenían to’ pensa’o! ¡Lo tenían to’ muy bien pensa’o!

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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