La ineficiencia también se llama “cerrado por reparación”

La ineficiencia también se llama “cerrado por reparación”

Cuesta trabajo pensar que haya tantos restaurantes, cafeterías, tiendas y otros establecimientos de ese tipo que requieran simultáneamente de una reparación

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Coppelia está cerrada al público por reparaciones. Foto tomada de Internet

LA HABANA, Cuba.- Ante tantas escaseces y la abrumadora desidia con que los empleados de muchos establecimientos estatales de la gastronomía y el comercio encaran su diaria labor, las autoridades deciden con frecuencia ubicar un letrero que dice “cerrado por reparación”. Es probable que los propios gobernantes estén conscientes de que la supuesta reparación no va a resolver ninguno de los males referidos, pero al menos, y de momento, es una especie de ojo acusador que se quitan de encima.

Es que cuesta trabajo pensar que haya tantos restaurantes, cafeterías, tiendas, pizzerías y otros establecimientos de ese tipo que requieran simultáneamente de una reparación. Y lo que resulta más inconcebible: que algunos de ellos pasen más tiempo cerrados por reparación que prestando servicios a la población.

Por estos días, y en ocasión de los 500 años de la ciudad de La Habana, se ha desatado una ola de reparaciones de algunos centros que llevaban años cerrados. Destacan entre ellos el restaurante El Castillo de Jagua, ubicado en la intersección de las calles 23 y G, en el Vedado capitalino, y la ostionera de la esquina de Infanta y San Lázaro, donde confluyen los municipios de Plaza y Centro Habana. Este último establecimiento es casi desconocido por buena parte de la población habanera debido a la prolongación de su cierre.

Mas, sin dudas, la reparación que más ha trascendido por estos días es la que se lleva a cabo en la céntrica heladería Coppelia, en L y 23, también en el barrio del Vedado. Vale decir que Coppelia tal vez ostente el récord de más reparaciones en los últimos tiempos. Y al final, al contemplar sus resultados, cualquiera podría acudir a ese estribillo muy de moda en la bolerística cubana de los años 40 y 50: “el cuartico está igualito”.

Cartel “Cerrado por reparación” en un establecimiento estatal en La Habana. Foto del autor

Son muchas las insatisfacciones de la población con el servicio que presta Coppelia, denominada pomposamente por las autoridades como “la Catedral del Helado”. Mala calidad de los helados, pocos sabores a disposición de los usuarios, lentitud en el trabajo de los empleados que hace aumentar las colas para entrar, así como el cierre de la instalación en horas muy tempranas de la noche debido a que el helado se acaba.

Un reciente reportaje aparecido en el periódico Juventud Rebelde (“Coppelia danza con más sabor y color”, edición del 7 de junio) da cuenta del trabajo que se realiza en la heladería con vistas a su próxima reapertura. Las labores se ejecutan tanto en los interiores como en los exteriores de la instalación, y, según dice, se pretende que Coppelia recupere la imagen que exhibía cuando fue inaugurada el 4 de junio de 1966

Sin embargo, ya la fábrica que suministra los helados a Coppelia  ̶ que también se encuentra en reparación por estos días ̶  anunció que no es capaz de aumentar la cantidad de helado que envía a la heladería, y que el chocolate, el sabor más solicitado por los clientes, solo será suministrado dos o tres veces a la semana.

Después de tales anuncios, el ciudadano de a pie no se hace muchas ilusiones. A los pocos días de la reapertura  ̶ claro, después que los dirigentes se hayan marchado y la televisión haya hecho su reportaje ̶  todo será como antes.  Seguirán las colas, y los nuevos ricos de la economía sumergida se llevarán “por la izquierda” las tinas de helado de chocolate, mientras que el público, apenas media hora después del horario de apertura del Coppelia, ya no podrá acceder a su helado preferido.

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