Andrés Nazario Sargén: símbolo de humildad y amor

Mantener vivas las llamas de la lucha por la libertad de Cuba es, sin dudas, el mejor homenaje que podríamos ofrecerle a nuestro entrañable líder

Andrés Nazario Sargén (alongthemalecon.blogspot.com)

MIAMI, Estados Unidos.- El próximo 6 de octubre se cumplirán 16 años del fallecimiento de Andrés Nazario Sargén. En esa ocasión, al igual que en todos los días del año, lo recordaremos con inmensa gratitud y con el cariño que él se supo ganar por su amor a Cuba, sus muchas virtudes y su inquebrantable lucha por la libertad de nuestro oprimido pueblo, desde hace más de 60 años víctima de la más horrenda tiranía que en su historia ha sufrido pueblo alguno de América Latina.

Hay muchas razones para que recordemos con tristeza aquel 6 de octubre cuando sus ojos se cerraron para siempre, dejándonos, junto a su valioso legado histórico, un vacío casi paralizante en el liderazgo de Alpha 66.

Sin embargo, aunque la tarea ha sido ardua, los que el destino quiso que sobreviviéramos al fallecimiento de Andrés, desde entonces hemos continuado luchando, con dedicación, en un esfuerzo supremo por mantener vivas las llamas de la lucha por la libertad de Cuba y la vigencia histórica de nuestra organización. Este es, sin duda, el mejor homenaje que podríamos ofrecerle a nuestro entrañable líder, y a todos los que, en sacrificio heroico, han ofrendado sus valiosas vidas en aras de una Patria liberada, donde todos podamos disfrutar de cada uno de los derechos que nos corresponden como seres humanos. Y esto sólo es posible, sabemos, bajo un sistema de gobierno genuinamente democrático.

Considero que la ocasión es propicia para también recordar y rendir homenaje a otro de los grandes luchadores de Alpha 66, el Dr. Diego Medina Hernández que, con tanto amor, entusiasmo y dedicación, junto a Nazario Sargén, durante muchos años dedicó sus mejores esfuerzos por mantener a Alpha 66 entre las organizaciones de vanguardia de este histórico exilio. No podemos dejar de señalar que antes de su salida de Cuba Diego luchó con todas sus fuerzas dentro de la Isla, en denodado esfuerzo por desarrollar y fortalecer las estructuras internas y la militancia activa de nuestra organización, arriesgando valerosamente en ese empeño, cada día, su preciosa vida.

Para nadie es secreto que en los días actuales existen grandes conflictos en la vida social y en los intereses políticos de este hermoso país, donde muchos cubanos, de una manera u otra, hemos tenido la satisfacción de disfrutar de los beneficios de un sistema democrático y de libertades plenas. Un sistema de gobierno que, a pesar de las posibilidades que nos ofrece en el desarrollo económico y en el respeto que se nos concede en cada uno de los aspectos fundamentales de la vida, aún está distante de la perfección.

Probablemente el alcance de la perfección resulte una realidad imposible a causa de la misma amplitud de derechos que se nos concede. Sin embargo, no existe ningún sistema de gobierno más gratificante, ni que ofrezca más grandes oportunidades en el desarrollo económico, en base al interés de superación y sacrificio de cada persona para conseguir los objetivos que anhele, en función de su estabilidad emocional y de la familia, o supere al que disfrutamos en esta gran nación, los Estados Unidos de América.

Teniendo en cuenta que la creación de Alpha 66 y el interés fundamental de su incansable  lucha, que dura ya casi 60 años, ha sido en todo momento la libertad de Cuba, a esos principios y estrategia estamos dedicados como organización. Siendo este nuestro punto de partida y nuestra meta a alcanzar, no ha de extrañar a nadie que a través de los años nuestra actitud haya sido la de mantenernos al margen de inclusiones en los asuntos políticos o intereses partidistas de este país. Como organización, es oportuno destacar que cada uno de los militantes de Alpha 66 está en su pleno derecho, como persona pensante, de sentirse atraído, así como de ofrecer su apoyo solidario al partido político y a los dirigentes que consideren afines a su ideología o a sus inquietudes personales, lo cual, por la importancia que esto implica, nos sentimos honrados en aceptar con absoluto respeto.

Mantenernos adheridos a estos principios es una forma de ser fieles al legado histórico de Andrés Nazario Sargén. A su sabia voluntad de no inmiscuirnos como organización en los intereses políticos norteamericanos, ni de ningún otro país. La razón de existencia de Alpha 66 obedece íntegramente a nuestro amor por Cuba y a nuestro empeño por la reconquista de su libertad.

Hace ya varios años, en sentido homenaje a nuestros hermanos de lucha que por infortunios de la vida ya no están físicamente entre nosotros, escribí: “Grandes han sido los retos que hemos tenido que enfrentar y vencer. Pero estamos ahí, erguidos como los penachos de las palmas reales, cabalgando con el puño cerrado sobre las olas del tiempo. No importa cuántos desgarrones hayamos sufrido, cuántas pérdidas de valiosos hermanos a quienes inoportunamente se los llevó la muerte en tan largo camino, porque el andar por los surcos de la vida nos impone sus insalvables límites. Muchos como Vicente Méndez y la totalidad del valeroso grupo de libertadores que lo acompañaron en su histórico desembarco ya no están entre nosotros, pero eso no importa, porque nada nos va a detener en nuestra lucha por una Cuba sin cadenas.  No están físicamente entre nosotros la casi totalidad del bravo contingente dirigido por José Rodríguez Pérez, pero tampoco importa, porque seguimos firmes y adelante.

“Sí, es una realidad, tristemente cierta, que ya no tenemos el privilegio de contar con la presencia y la ejemplar fuerza de entusiasmo e invencibilidad del entrañable Dr. Diego Medina, ni con el pragmatismo y la sabiduría de Andrés Nazario Sargén, el insustituible dirigente que dio forma y vida a Alpha 66, y que repartió nobleza a raudales, que hizo de la humildad y la honradez una hermosa bandera, que vivió por Cuba y para Cuba cada minuto de su vida.

“Grandes, inmensamente grandes han sido las pérdidas. Muy hermoso el recuerdo de cada uno de ellos, aunque doloroso el desgarro en nuestros sentimientos, porque por su abnegación y sus nobles acciones merecieron tener la recompensa de ver a Cuba libre, de haber podido disfrutar del renacer de una nación feliz, en un clima de paz y de respeto absoluto a la dignidad de la familia cubana. No, decididamente no están ya físicamente entre nosotros, pero ninguna adversidad nos va a impedir que continuemos adelante, abonando con nuestra vertical actitud la semilla de amor que ellos pusieron una y otra vez en los fértiles surcos de la Patria”.

Dentro de unos pocos días arribaremos nuevamente a otro 6 de octubre. Y, apartándonos de la tristeza que entraña la adversidad de tan inoportuno adiós en su definitiva partida hacia lo intemporal y lo inasible de ese mundo abstracto, pero lleno de luz, un día nos volveremos a encontrar, probablemente, no para lamentarnos por su desintegración física, sino para brindar con regocijo, como en esta ocasión, por todas las grandezas que fue capaz de crear con honradez y  esa hermosa humildad, símbolo integral y práctica constante en su fecunda vida.

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Ernesto Díaz Rodríguez

Secretario General de Alpha 66

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