“Estuve cuatro meses sin medicamentos”: seropositivos en Cuba sobreviven en la incertidumbre

“Estuve cuatro meses sin medicamentos”: seropositivos en Cuba sobreviven en la incertidumbre

“Hace tiempo tenemos problemas con el suministro de medicamentos, así que no sé cuánto careceremos a partir de ahora”

VILLA CLARA, Cuba.- Cuando se informó hace algunos meses que Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria dejará de subvencionar el tratamiento a los seropositivos en Cuba, Yordy Ramírez lo recibió como una mala noticia.

“Hace tiempo tenemos problemas con el suministro de medicamentos, así que no sé cuánto careceremos a partir de ahora”, dijo a CubaNet.

“El Fondo Mundial vio a Cuba como un candidato a demostrar que es posible transitar de la cooperación externa hacia la sostenibilidad nacional”, dijo en marzo María Isela Lantero, la jefa del Departamento de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/sida del Ministerio de Salud Pública, en declaraciones a IPS.

La retirada del financiamiento fue anunciada como un privilegio para Cuba, gracias a los avances que tiene el país en la atención a las personas seropositivas. “El primer país en la región [América Latina] que comenzará un proceso de ese tipo será Cuba”, dijo la epidemióloga con satisfacción.

Desde 2003, el Fondo subvencionó a la isla con 110 millones de dólares que fueron usados en la compra de medicamentos y reactivos para las pruebas de laboratorio, principalmente. También se usó para comprar alimentos.

“Daban leche, aceite, salchichas, pero todo se interrumpió hace algunos años”, explica Rafael Ramírez, un seropositivo que reside en Villa Clara.

Para los afectados, el Fondo se hizo insuficiente para costear la dieta ante el creciente número de diagnósticos. “Ya había demasiados pacientes”, supone Yordy. Según recientes estadísticas, viven en Cuba más de 23 mil seropositivos.

“Poco a poco seguiremos desarrollando un grupo de medicamentos de la producción nacional para que no se interrumpa ningún servicio en 2020”, explicó Lantero. “Es un tránsito que no está colocando al país en un riesgo alto”.

Para 2020 se supone que el sistema de salud cubano pueda asumir por sí mismo todo el tratamiento. Sin embargo, desde 2016 se reportan irregularidades con el suministro de medicamentos, incluso entre los producidos por la industria nacional.

“Después de mi diagnóstico estuve cuatro meses sin medicamentos porque no había”, asegura Yoandy, seropositivo desde el año pasado.

Hace dos años se reportó la falta de Efavirenz en medio de declaraciones contradictorias emitidas por el viceministerio de Higiene y Epidemiología y el Programa de Prevención y Control de Its-Vih-Sida que dirige la doctora Lantero.

Lantero declaró entonces que “se trabaja para que no falten a nadie (los antirretrovirales)”, mientras Marlevis Bello, subordinada suya en Villa Clara, aseguró que “las carencias pueden preverse con tres meses de antelación y, por consiguiente, no deberían ocurrir”.

Durante este año, en el transcurso de la “transición” anunciada, Rafael Ramírez reveló a CubaNet que “primero se perdió el Tenofovir y apenas consumió dos medicamentos “hasta que desapareció también la Lamivudina”. Durante meses vivió con monoterapia, un tratamiento contraindicado.

Un informe de Cuba al Pnud atribuye una significación menor a las subvenciones del Fondo Mundial en comparación con el presupuesto que dedica el país a la “respuesta al VIH”.

La contribución internacional alcanza menos del 8 por ciento del presupuesto total según el documento. Sin embargo, tras la retirada que comenzó este año, reconoce la existencia de una “brecha no cubierta”.

La “brecha” o necesidad presupuestaria no cubierta era nula en 2017, gracias a la ayuda internacional, y ascendió a casi seis millones de dólares durante este año, tras la retirada del Fondo.

El mismo informe dice que Cuba planifica “posibles medidas de mitigación” como hallar más donantes, incrementar la producción nacional o importar medicamentos con “recursos locales”.

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