MUAD lanza declaración condenando violencia contra la oposición

MUAD lanza declaración condenando violencia contra la oposición

Reúne numerosas firmas de dentro y fuera de Cuba

De izquierda, Manuel Cuesta Morúa, Yoanna Columbie Grave de Peralta y Eroises González Suárez, miembros de la MUAD (Archivo)
De izquierda, Manuel Cuesta Morúa, Yoanna Columbie Grave de Peralta y Eroises González Suárez, miembros de la MUAD (Archivo)

MIAMI, Estados Unidos.- La opositora Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD) ha emitido una declaración condenando la creciente represión en Cuba. Según la concertación, luego de la visita del presidente de EE.UU., Barack Obama, el pasado marzo, “el gobierno (cubano) persevera en la idea de barrer a las alternativas independientes regresando a las políticas represivas de destrucción”.

Asimismo la organización independiente denuncia que numerosos opositores “han sido arbitrariamente detenidos o retenidos, al tiempo que psicológicamente humillados con el expreso objetivo de quebrar su actitud y posicionamiento, utilizando prácticas de torturas particularmente execrables”.

En el comunicado, la MUAD pide ayuda internacional para el caso de Cuba, donde en los últimos meses varios medios de prensa independiente han podido constatar la creciente violencia contra toda forma de oposición.

Sin embargo, “es en todo caso inútil la pretensión de detener el crecimiento de la comunidad prodemocrática cubana”, sentencia la MUAD, que además ha reunido firmas de apoyo a su causa. A continuación, CubaNet reproduce la nota llegada a nuestra redacción.

Declaración

Mesa de Unidad de Acción Democrática 

La represión es la marca natural del régimen cubano. Sin embargo, en el curso de más de 30 años de perseverancia en los derechos por parte de un creciente movimiento cívico y prodemocrático dentro de Cuba, el gobierno parecía haber entendido que los valores democráticos y de tolerancia, la pluralidad  política y la sociedad civil eran realidades y prácticas que la ciudadanía venia recuperando, con las que estaba obligado a cohabitar, aunque desplegara contra ellas políticas represivas de contención.

Después de la visita del presidente de los Estados Unidos Barack Obama, que arrojó más luz sobre la distancia irrecuperable entre la sociedad cubana y una elite oligárquica   ―que concentra poder político y riqueza económica, y se conecta desfachatadamente con el glamour globalizado y la jet society―,  el gobierno persevera en la idea de barrer a las alternativas independientes regresando a las políticas represivas de destrucción. 

El paso cada vez más evidente y abierto del gobierno cubano hacia un capitalismo de Estado pretende compensarlo con una reafirmación ideológica sin credibilidad, y con el ataque masivo sobre quienes disienten y proponen alternativas incluyentes.  Una respuesta visceral y desequilibrada a la ruptura del consenso social y político en torno al régimen.

Las Damas de Blanco son objeto particular de una perversa forma de violencia de género. Ellas, junto a los otros miembros del Foro por los Derechos y Libertades, participantes de la Campaña #TodosMarchamos, han sido miserablemente reprimidos durante 57 domingo seguidos.

Además, activistas de Cuba Independiente y Democrática, del Frente Anti totalitario Unido, del Movimiento Opositores por una Nueva República, del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, del Frente de Resistencia OZT, de Somos Más, de la Asociación Jurídica Cubana, del Arco Progresista, de la Plataforma Femenina Nuevo País, del Comité Ciudadanos por la Integración Racial, de la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, del Movimiento Cubano Reflexión, del mismo modo que periodistas independientes, sindicalistas, bibliotecarios, religiosos y activistas de proyectos como Candidatos por el Cambio, Emilia y de la Plataforma Ciudadana #Otro18 han sido arbitrariamente detenidos o retenidos, al tiempo que psicológicamente humillados con el expreso objetivo de quebrar su actitud y posicionamiento, utilizando prácticas de torturas particularmente execrables. Sea dentro de Cuba o en sus aeropuertos.

Al mismo tiempo, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), una de los movimientos más prominentes en Cuba, y miembro de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD), ha venido sufriendo, con especial violencia, el incremento de la represión; todo con el fin de desestabilizar su política de asistencia social, una de las estrategias mejor estructuradas y movilizadas desde la oposición y dirigida a sectores particularmente pobres. Sus activistas han sufrido ataques violentos en sus viviendas, que también son sedes de la organización, así como el robo de sus bienes.

La represión dislocada se extiende, por otro lado, hacia activistas de izquierda no ligados a la oposición y hacia artistas contestatarios de similar signo.

Son objeto de maltrato también  los sectores emergentes y más precarios de las pequeñas empresas que son asediados por la policía de manera cotidiana en las calles, y por un ejército corrupto de inspectores que parasitan su esfuerzo y creatividad.

La MUAD, compuesta por más de 42 organizaciones y actores independientes, condena en los términos más claros y firmes esta inaceptable ola represiva, violatoria de la Carta Internacional de Derechos Humanos, firmada y asumida por el gobierno cubano, quien sigue desoyendo el llamado hecho el pasado 10 de diciembre por el Alto Comisionado De Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pidiendo el cese de los arrestos arbitrarios por motivaciones políticas en Cuba. Ola represiva que por demás viola todas las leyes y la Constitución cubana.

Los Estados tienen la máxima responsabilidad de garantizar la paz civil, no la de alimentar conflictos cívicos enfrentando a los ciudadanos entre sí, ni  movilizando a los cuerpos militares y represivos del Estado contra ciudadanos pacíficos. Así comienzan los gobiernos a debilitar las instituciones y a fomentar Estados fallidos.

La MUAD hace un llamado a la acción urgente de  la comunidad internacional para que esté  más atenta a estos perversos desarrollos, que no fortalecen el imperio de la ley, ni la seguridad jurídica de los ciudadanos, la sociedad y del Estado. Es necesario que ella inste a las autoridades cubanas al cese inmediato de las agresiones físicas que están sufriendo estas organizaciones y personas, y a que desistan de las amenazas de encauzamiento judicial que pesa sobre algunos de estos activistas; al tiempo que ofrezca un apoyo y solidaridad más claros a la sociedad civil en Cuba.  

Es en todo caso inútil la pretensión de detener el crecimiento de la comunidad prodemocrática cubana. La represión no es la ciencia de los fuerza, es la ciencia de la debilidad. Y la tradición cívica y democrática nuestra ha regresado para permanecer.    

La necesidad del trabajo conjunto de la sociedad civil y de los demócratas cubanos se vuelve hoy vital, en aras del objetivo común de llevar a un nuevo nivel nuestra estrategia civilista. Sería pertinente adelantar en este sentido una Jornada Cívica y Democrática en la que periódica y simultáneamente realicemos en todo el país acciones diversas y compartidas de sensibilización, reafirmación e incorporación ciudadanas en nuestras estrategias democráticas. 

Mesa de Unidad de Acción Democrática

Firman la Declaración

Fernando Palacio, Partido Solidaridad Liberal Cubano

Eroises González, Plataforma femenina Nuevo País

Joanna Columbie Grave de Peralta, Movimiento Somos Más

Roberto Díaz, Centro de Apoyo a la Transición

Juan. A Madrazo, Comité Ciudadanos por la Integración Racial

Nelson Álvarez, Afromás

José Cáceres, Frente Juvenil del Frente Antitotalitario Unido

Maria Elena Mir, Confederación Obrera Nacional Independiente de Cuba

Zuleydis L. Velázquez, Cuba Independiente y Democrática

Manuel Cuesta, Arco Progresista

José A. Álvarez, Cuba Exige

César I. Mendoza, Centro de Estudios para el Desarrollo Local

Yureisy Delgado, Movimiento Derechos del Pueblo

Aida Valdés, Coordinadora Nacional de Presos y Ex presos Políticos

Yelkis Puig, Consejería Jurídica y de Instrucción Cívica

Alberto de la Nuez, Movimiento Ciudadano Reflexión y Reconciliación

Marthadela Tamayo, Red de Mujeres

José Díaz, Movimiento Opositores por una Nueva República

Boris González, Periodista Independiente/ Activista Político

Vladimiro Roca, Partido Socialdemócrata de Cuba

Elena Larrinaga, Observatorio Cubano de Derechos Humanos

Alina Brower, Músico/ Activista Político (EE.UU)

Siro del Castillo, Solidaridad de Trabajadores Cubanos (EE.UU)

Arnoldo Muller, Coordinadora Socialdemócrata (EE.UU)

Haroldo Dilla, Profesor Universitario (Chile)

Marlene Azor, Socióloga (México)

Juan A. Alvarado, Plataforma de Integración Cubana

Armando Chaguaceda, Profesor Universitario (México)

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