Comunidad en Santiago de Cuba lleva 30 años viviendo entre aguas albañales

Comunidad en Santiago de Cuba lleva 30 años viviendo entre aguas albañales

Los vecinos están cansados de vivir entre la inundación, la fetidez y las heces fecales delante de sus casas

SANTIAGO DE CUBA, Cuba.- Roxy lleva más de 30 años viviendo en la comunidad santiaguera de Los Pinos, cuenta que sale cada mañana con botas para agua, sorteando las calles inundadas de aguas residuales y desechos fecales cuando va para su centro laboral, donde se desempeña como cajera en un banco del Distrito # 2 en el centro de la ciudad.

“Cuando salgo a la avenida Los Pinos me cambio estas botas en la casa de mi prima por los tacones, así llevo treinta años, día tras día, con la misma rutina para salir o entrar a mi casa”, y señala para un rincón en la sala donde pone sus botas.

Residentes de la comunidad Los Nuevos Pinos, en las cercanías de la joven Avenida Patria y la Necrópolis Santa Ifigenia, describen que este problema medioambiental comenzó el 20 de mayo de 1988, desde entonces la amnesia gubernamental ha convertido sus días en verdaderas odiseas, lidiando con la fetidez y las heces por doquier, a raíz de una tupición en los tragantes de la comunidad.

La barriada, creada en la década del 60, contaba en sus inicios con 130 viviendas, según datos ofrecidos por una especialista de la Oficina del Conservador de la Ciudad. En aquel entonces, el rústico sistema de drenaje lograba satisfacer la demanda, pero ahora el débil alcantarillado no logra mantenerse estable y fluctúa ante las más de 900 casas que acoge la zona.

“Esta situación la hemos vivido desde hace años, mi hija tiene 22 años y tengo un nieto de cinco, que está enfermo con falta de aire debido a la humedad. Ayer tuve que pagar para que me destupieran el desagüe, porque me estaba entrando agua por la cocina, si no, hoy tuviera la entrada de la casa y el baño completamente lleno de agua sucia”, lamentó Mariela Rueda, vecina del Pasaje 11, quien lleva más de cuarenta años viviendo en esta comunidad.

Otra señora que no quiso identificarse, pero que dijo vivir en las calles más abajo que permanecen inundadas, contó a Cubanet que las gestiones realizadas por la delegada de circunscripción son en vano. “Hemos ido donde quiera, en el Partido Provincial nos sentamos con el 1er Secretario Expósito y por gusto, nos dijo que tuviéramos paciencia, pero de eso han pasado varios años y ya no hay aguante, solo falta que nos plantemos con carteles en el Parque Céspedes, para que la prensa extranjera saque esto para el mundo”, sentenció.

Raúl Conde tiene 34 años de edad y vive en el Pasaje 7, por donde el correr de las aguas albañales se compara solo con el cauce de un río. “Todos los días saco a mi hija a caballito para que vaya a la escuela, pero cuando regresa en muchas ocasiones la he cogido sin zapatos tratando de llegar a la casa”, lamentó.

Nancy, enfermera del Consultorio 25, reveló a este diario que las condiciones higiénicas son cada día peores. “Hemos tenido que lamentar pérdidas de vidas humanas por esta situación, aunque nunca podemos decirlo, son varios los casos. Además de que no cesan las apariciones de cólera, y el dengue es frecuente, casi todos los días ingresamos a personas con fiebre, por temor a esta enfermedad”.

Según la trabajadora sanitaria, la comunidad cuenta con centros educacionales que también sufren de estas condiciones. “Tenemos niños pequeños en las escuelas y círculos infantiles cercanos y a menudo los vemos pasar por dentro de las aguas residuales, exponiéndose a toda esta contaminación. En mi consultorio atiendo a más de 300 niños que viven con esta podredumbre, niños enfermos y ancianos con el sistema inmunológico deprimido. Muchas de las enfermedades que presentan los pacientes están relacionadas con las aguas albañales”.

Roberto Jiménez fue delegado de circunscripción años atrás y alega haber renunciado a este cargo porque el Gobierno de Santiago de Cuba no lo ayudó a solucionar la problemática. “Mentira tras mentira recibía en cada despacho, mis electores ya no aguantaban más y querían más acciones de mi parte. Tras la poca ayuda tuve que renunciar porque la gente no es boba, ven que hacen reparaciones en alcantarillados cerca del cementerio y para los que viven aquí nunca hay recursos”.

 

 

 

Muchas son las personas de esta localidad que temen que las condiciones empeoren. “Cuando llueve el agua sube y entra a la casa, siempre tenemos que andar con botas, mis pies están llenos de hongos por esta humedad, y hasta que no hagan un buen trabajo en el alcantarillado de la zona, viviremos sumergidos entre las aguas de mierda”, criticó una joven del Pasaje 11.

Para Mariela tomar agua o lavar igual es difícil. “Cuando lavo la peste se pega en la ropa, aunque la pongo al sol por horas, la peste se queda siempre, con el agua de tomar también es tremendo dolor de cabeza, no cogemos la que llega por la tubería por temor a que esté contaminada y aunque han dicho que no está, hace años le pago a un señor 30 pesos todas las semanas para que me llene un barril que tengo en la cocina”.

Pilar Risco Rojas, actual delegada de la circunscripción 30, indicó que tienen una manzana completa cuyos baños permanecen clausurados por encontrarse apestados, “los baños sanitarios y tragantes de los patios permanecen desbordadas de heces fecales, las calles parecen ríos, y lo peor es que las personas están tirando sus desechos en la misma calle”.

“Vivo con mi mamá postrada y cuando hace sus necesidades en el tibor lo tiro para la carretera, porque tengo el baño cerrado por salud pública hace meses, los demás hacemos nuestras cosas en casas de vecinos o esperamos la noche para hacerlas en el montecito que queda por el río”, refirió un señor que prefirió no revelar su identidad por vergüenza.

Reinier Delgado, joven cuentapropista, dijo vivir en el área que tiene los baños clausurados, “cuando me entran ganas de hacer mis necesidades corro para la casa de mi papá que vive cerca o lo hago en un nylon, luego lo boto para la calle, y si hay mucha gente parada afuera de la casa voy con la jaba para el río San Pablo y la tiro allí”.

Muchos lugareños apuntan que las inundaciones de aguas albañales se han agudizado por las reparaciones que está acometiendo la empresa de Aguas Santiago en el aliviadero del Río San Pablo, obras que según la mirada escéptica de los vecinos “marcha a paso de hormiga”.

 

“Ahora me entero de ese río, tienen una serie de equipos que pueden ayudar a destupir el alcantarillado y dicen que no son ellos, al final viven quitándose responsabilidad. Desde hace años estamos inundados, y no aparecen los responsables que tienen que arreglar esto”, acotó una joven del Pasaje 1.

Según sentenció el ex delegado Jiménez, las reparaciones que se están realizando en el aliviadero del río no solucionarán el problema. “Esto no va a resolver nada, después de 30 años pensábamos que el trabajo se iba hacer completo, pero es un inicio de obra y el proyecto era comunicar este desagüe con el canal de la avenida Patria, vamos a continuar en los mismo y estamos cansados de vivir entre las inundaciones, el tufo y el excremento de la gente flotando por ahí”, selló.

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