Tanques para unos, cubos para otros

Tanques para unos, cubos para otros

Jaimanitas, un pueblo que se caracterizó por no confrontar problemas con el abasto de agua, desde hace un tiempo viene presentando dificultades con este servicio a la población

aguadoresLA HABANA, Cuba. -Jaimanitas, un pueblo que se caracterizó por no confrontar problemas con el abasto de agua, desde hace un tiempo viene presentando dificultades con este servicio a la población.

¨Primero comenzaron a poner el agua en días alternos¨, cuenta una ama de casa de mediana edad llamada Lidia, ¨luego ese ciclo se relajó, ahora la ponen cuando les da la gana, un chorrito, que llega a las pilas de poca altura que están casi a ras del suelo. Esto se ha convertido en un suplicio para las viviendas de menores recursos, porque los que pueden y tienen han construido grandes cisternas y colocado tanques de agua en las azoteas, que en conjunto se apropian de la poca agua que llega¨.

¨El problema del agua ha sido una de las quejas recurrentes en las Asambleas de rendición de cuentas del Delegado a la Circunscripción¨, dice Aramis, plomero de un contingente de la construcción, ¨pero la respuesta ha sido que es responsabilidad del encargado de abrir la llave maestra, que no lo realiza correctamente. Nadie sabe quién es el encargado de abrir esa llave, ni donde está situada, ni si se le ha llamado la atención al empelado alguna vez¨.

¨Los últimos cinco días no ha llegado el agua a mi casa, ni a las otras casas de esta manzana¨, nos cuenta Elvira, quien posee un puesto de venta de alimentos en la calle Tercera, ¨tengo que cargar el agua a cubos desde el tanque del patio, tengo la columna acabada, y los brazos que no me dan más. Seguro que a los mandantes les sobra el agua, por eso no se preocupan que la gente esté seca, no les interesa ese problema, por eso no asisto a las reuniones del Poder Popular, porque esto se ha planteado muchas veces y no se resuelve¨.

Alipio, carretillero de 43 años natural de Manzanillo y residente desde hace tiempo en la capital confiesa que no tiene espacio en su vivienda para construir una cisterna. ¨Tampoco cuento con el dinero para comprar un tanque de los que pasan anunciando a cada rato por la calle, que valen 2000 pesos. Tengo que morir con mi tanquecito de 55 galones, que lleno a cubo cuando ponen el agua¨.

El contraste entre las clases sociales en el pueblo, se puede discernir fácilmente con solo mirar las estructuras de las viviendas, algunas suntuosas, confortables, de dos o tres plantas, en contraste con las casuchas de mala muerte, depauperadas, muy pobres, pero sobre todo, por los tanques de agua que exhiben sus enormes capacidades de almacenamiento de agua, sin dudas una tranquilidad para el normal funcionamiento de una vivienda, antípoda de la zozobra y agonía de los que solo cuentan con pequeños receptáculos en los patios, y cubos, para los disímiles y vitales usos del más importante de los elementos.

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