Se desmorona el patrimonio cultural de Guanabacoa

Se desmorona el patrimonio cultural de Guanabacoa

“A la gente del gobierno no le importa, a fin de cuentas ninguno es de aquí”

LA HABANA, Cuba.- La falta de atención estatal ha provocado la destrucción del patrimonio cultural del capitalino municipio Guanabacoa. La mayoría de los edificios históricos se encuentran cercanos a la ruina. A pesar de que a finales de los años 90 el Centro Histórico fue declarado Patrimonio Nacional, la desidia se ha apoderado de la localidad.

Los actos de depredación sobre los bienes patrimoniales se han vuelto comunes. El busto colocado durante el año 1923 en honor del abogado Miguel Francisco Viondi y Vera, gran amigo de Martí, ha sufrido varios actos vandálicos. El mármol de Carrara fue recubierto con varias capas de lechada y en la actualidad se hace casi imposible leer su nombre.

Un vecino, testigo de los hechos, comenta: “Un día se apareció un señor y empezó a darle pintura al busto. Cuando le preguntamos respondió que le habían dado instrucciones de arriba. Una locura, pero qué se le va a hacer”.

Recientemente también fue vandalizado durante una fiesta para niños. Según explica un funcionario municipal entrevistado para este reportaje: “Reunieron los niños en el parque para hacer una fiesta y necesitaban colgar la piñata. Amarraron una soga. Un extremo en un árbol y otro en el cuello de la estatua. Era toda una barbarie. La gente tensando la soga en el cuello de Viondi para que la piñata quedará bien alta. ¿Qué respeto por la historia cubana pueden adquirir esos niños?”

También la casa de Miguel F. Viondi y Vera ha sufrido el descuido institucional y la rapiña social. Cerrada durante muchos años en espera de reparaciones, se convirtió en una especie de centro de materiales para la construcción. Vecinos de la localidad irrumpieron en la casa totalmente desprotegida.

Amado, testigo de los hechos comenta: “Aquello fue terrible. La gente entraba para llegarse los azulejos y losas del piso, escombros, tumbaban paredes para sacar pedazos de piedra. Nadie hizo nada y a nadie le importó. Ni siquiera se hacía escondido. Entraban a plena luz del día”.

El Museo de Guanabacoa ha tratado de frenar la avalancha de irreverencia sobre la historia de la localidad. Pero la falta de apoyo desde el Ministerio de Cultura y las políticas dictadas sobre la propia institución imposibilitan que lo logren.

Cerrado durante 8 años para una supuesta “reparación integral” el museo reabrió sus puertas en 2013 con casi la mitad de las instalaciones pendientes de reparación y la promesa de que serían restauradas paulatinamente. Estas promesas no han sido cumplidas hasta el momento.

La mitad trasera de la instalación  permanece totalmente abandonada y en la actualidad se haría más fácil demolerla que someterla a rehabilitación. Losas rotas y raíces creciendo en paredes llenas de humedad dan prueba de ello.

Aun así el Museo de Guanabacoa intenta salvar la historia local. Sus especialistas han estado impartiendo cursos de historia local a los profesores de las escuelas. El primero se efectuó de septiembre a febrero y el segundo empezó a sesionar en la segunda quincena de ese mes y se espera concluya en junio.

Se ha tratado también de involucrar a los estudiantes pero se hace muy complicado que la Dirección de Educación permita a los jóvenes trasladarse hacia el museo.

María, vecina de Guanabacoa comenta: “Para aprender no. Pero para marchas y todas esas boberías te los sacan de la escuela hasta sin el permiso de los padres”.

En tanto, la historia local es irónica y olímpicamente pasada por alto en la muestra museológica  de la institución. Esta responde a criterios de selección dictados por el Ministerio de Cultura. La muestra de piezas que reflejan sólo el componente afrocubano de la historia guanabacoense responde además a factores económicos.

Un funcionario del Ministerio de Cultura  accedió a comentar bajo condiciones de anonimato:

“Pudiera decirse que en Guanabacoa la única institución de Cultura que recibe visitantes extranjeros es el museo de la localidad, y no es un número de visitantes pequeño. A los extranjeros lo que les interesa es lo afrocubano. Es lo que van buscando allí, cosas de palo monte y santería. Así que es lo que les pones para que no se decepcionen”.

La entrada al museo cuesta 2 CUC para los extranjeros y sacar fotos en la exposición permanente cuesta 5 CUC, el precio de las fotos incluye también a los cubanos.

“Mira, si quiero foto de santos se las saco a los míos”, comenta Rafael, vecino de la localidad.

El mismo funcionario ministerial comenta: “La cosa es que sólo das una visión reducida de lo que es Guanabacoa realmente. Dejas fuera toda la historia económica. Olvidas la literatura, los músicos. Mientras tienen guardadas las piezas museológicas de esas manifestaciones en almacenes porque no tienen espacio desde la reparación integral y lo más probable es que se pierdan. Tampoco se habla de otros componentes religiosos como el católico. Le niegas a la gente su propia historia y ganas dinero con eso”.

El Colegio de los Escolapios, uno de los íconos culturales de la localidad, ve su fachada totalmente manchada por la humedad y las ventanas desgastadas a causa del tiempo. Las escaleras de la entrada están totalmente rotas.

La Casa de las Cadenas, otro sitio emblemático, está completamente destruida. Esperó durante años por restauración y finalmente fue necesario colocar un muro ya que la población fue despojándola de materiales. Al punto que las barandas de los balcones han desaparecido casi por completo. Muchos de los guanabacoenses entrevistados para este reportaje aseguran que fue una estrategia del gobierno.

David, vecino entrevistado, comenta: “Mira eso no lo iban a reparar nunca. Antes de que la gente se metiera ya se estaba cayendo a pedazos, así que se hicieron de la vista gorda y ahora lo cerraron con un muro para que se termine de caer y no queda nada para sacar”.

Aunque pudiera pensarse que esto responde a la falta de interés de las autoridades por centros de índole religiosa, edificios de carácter más oficial corren con la misma suerte.

Justo frente al Colegio de los Escolapios se encuentra la casa donde se fundó la sección del Partido Ortodoxo en Guanabacoa, donde algunos historiadores aseguran estuvo Fidel Castro Ruz. En la actualidad se encuentra totalmente en ruinas con el techo y varias paredes colapsadas. Ninguna placa conmemorativa recuerda el hecho.

La casa del general independentista Adolfo del Castillo, ocupada hoy por una familia, y que sirvió de escena para el rodaje de la película “El ojo del canario” tiene la fachada al borde del colapso. Ya que es considerada un “bien histórico”, no se permite a sus inquilinos tirarla abajo premeditadamente y así prevenir un derrumbe. Aunque no se les brinda ninguna ayuda les piden que la reparen.

Centros como el antiguo Conservatorio de Música ya han pasado a la historia y son ruinas absolutas.

Algunos de los iconos comerciales de la localidad también se encuentran amenazados por el derrumbe.

Los Precios Fijos es uno de ellos. El majestuoso inmueble ocupado ahora por un mercado de cuentapropistas y por una tienda estatal está al borde del colapso. La segunda planta de La instalación ocupada anteriormente por viviendas está cercana al derrumbe y  ha sido desalojada por los vecinos permaneciendo allí solo una familia.

Al otro lado de la calle, la cafetería El Faro, aunque mejor conservada, pudiera seguir su camino dentro de pocos años si no se toman medidas rápidamente.

El cine Carral permanece cerrado en espera de reparaciones aunque recién salía de una supuesta restauración. El techo presenta agujeros y las paredes humedad.

Mientras que la historia local se va perdiendo a cada instante el Gobierno de Guanabacoa permanece indiferente. La administración de la localidad ha sido acusada por los guanabacoenses de corrupta en muchas ocasiones, aunque de momento no se ha podido demostrar ninguna acusación.

Ena, oriunda de Guanabacoa, comenta: “A la gente del gobierno no le importa, a fin de cuentas ninguno es de aquí. El poco dinero que hay lo cogen para su trajín. Si no, fíjate lo que pasó con el Anfiteatro. Lo arreglaron pero porque allí ponen reguetón y se les llena de gente que se matan entre ellos pero compran cerveza en los carnavales y así ellos se mojan con algo. ¿Por qué no le pusieron techo a la Casa de la Trova o a la Galería?”

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Ernesto Carralero Burgos

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