Salubridad contra dengue y cólera

Salubridad contra dengue y cólera

Con la proliferación de estas enfermedades el agua se convierte en el primer elemento de salubridad

Inundación por tupición en calle santaclareña (foto del autor)
Inundación por tupición en calle santaclareña (foto del autor)

SANTA CLARA, Cuba.- Con la proliferación de enfermedades como el dengue y el cólera en nuestro país, es oportuno apuntar que el agua se convierte en el primer elemento de salubridad. La salud “depende de la calidad del agua que consume. Por lo que es un derecho humano tener esa garantía”. Así asegura Geidy Alonso, joven especialista en Dietética Médica, de Santa Clara.

“Para su uso doméstico y alimenticio debe reunir las condiciones de ser fresca, diáfana, inodora e insípida, formar bastante espuma con el jabón y cocer bien las legumbres”, agrega.

Varias bibliografías advierten que es difícil precisar cuándo un agua es salubre y cuándo no. “La más cristalina, la más agradable, la más pura, puede ser nociva si los agentes patógenos han logrado invadirla”, precisó Cristián Pérez Díaz, Médico de la Familia del consultorio 2715 de esta ciudad.

“De ahí que se recomiende durante las epidemias la ebullición prolongada y filtrar la que tenemos necesidad de usar. Ello en Cuba debe ser una actividad constante”, indicó Pérez Díaz.

El agua que se obtiene de profundidades de acuíferos o cisternas es preferible a las superficiales. Al respecto, Ricardo Rodríguez, especialista del CITMA (Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente) en Villa Clara, explica que es porque las superficiales son sospechosas “por los líquidos que recibe y por las bacterias aéreas que puede transportar”.

Asegura Ricardo que las aguas de los arroyos y ríos, y en especial las del servicio de acueducto, “no deben usarse en ningún caso”, si antes no ha hervido o al menos sido filtrada.

Científicos por cuenta propia

Según el “Informe final de Diagnóstico Ambiental de Santa Clara” divulgado por el CITMA de Villa Clara, el sistema de abastecimiento público de agua potable beneficia al 80,5 % de la población total de Santa Clara.

De igual forma especifica que en el sector urbano reciben cobertura 190 000 habitantes, un 86 %. Mientras que en el sector rural recibe el servicio sólo el 6,7 % de sus habitantes.

(foto del autor)
(foto del autor)

Revela el informe que existen en Villa Clara 175 fuentes principales que contaminan esas aguas.

De lo anterior se puede inferir que el agua que disponen los ciudadanos de Santa Clara resulta insegura su potabilidad. Por lo que “sería necesario que cada persona tome sus medidas preventivas”, reseñó el ingeniero Yordani Martínez Pierre, trabajador del CESAM (Centro de Estudios y Servicios Ambientales) de Villa Clara.

Martínez Pierre, aconseja que para cerciorase de la calidad del agua se puede colocar una poca cantidad dentro de un vaso de cristal transparente. Después se agita y desbalancea.

“Si el líquido ensayado no está claro, se descubren con facilidad las partículas sólidas que tienen en suspensión”, apuntó.

Su carácter incoloro se puede apreciar poniéndola en un vaso de cristal deslucido y colocándolo sobre un papel blanco. Al lado de este, ubicar otro de agua destilada para que sirva de referencia. Entre ambos se podría deducir el grado de coloración.

Al respecto comenta: “Agua de coloración acentuada no debe destinarse a usos alimenticios”.

La cualidad de inodora se descubre al llenar, hasta sus tres cuartas partes, un frasco de boca ancha de agua previamente calentada. Posteriormente, se agita y el olor permitirá apreciar si es o no inodora.

“Un agua que por este medio revele olor debe rechazarse”, sentenció.

¿Agua potable?

Inés María Chapman, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), identificó que en Cuba hay 14 426 fuentes contaminantes de diferentes orígenes, de las cuales más de 2 200 son categorizadas como principales que afectan la calidad de las aguas terrestres en las cuencas hidrográficas.

“Ni las presas, ni los ríos y pozos artesanales son entes de inspección constante. Basta pagar el servicio de agua y queda satisfecho el Municipio, el Gobierno…”, destaca Nereida Suarez, vecina del reparto El Gigante, Santa Clara.

“Esas pipas que conducen hacia nuestras casas, cuando no hay servicio de agua, deben ser objeto de una cuidadosa inspección. ¿Qué garantía de calidad nos puede ofrecer el líquido que esas pipas contienen? Ninguna”, concluye.

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