septiembre 30, 2026

La reunión de un alto comisionado de la ONU con el canciller cubano indigna a dos pesos pesados de los DD.HH.

El alto comisionado de la ONU no mencionó a Cuba en la actualización global que presentó el 7 de septiembre, en la que sí nombró a Nicaragua y a Venezuela.
Encuentro de Bruno Rodríguez Parrilla y Volker Türk en Nueva York
Encuentro de Bruno Rodríguez Parrilla y Volker Türk en Nueva York (Foto: @BrunoRguezP - X)

MIAMI, Estados Unidos ― El director de UN Watch, Hillel Neuer, y el exdirector ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, reprocharon el 27 de septiembre al alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, la reunión que sostuvo en Nueva York con el canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.

“VERGÜENZA: El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos se reúne con el canciller cubano y le regala al régimen una victoria propagandística mientras cientos de presos políticos siguen encarcelados”, escribió Neuer, que publicó su mensaje en español y lo remató con dos preguntas: “Señor Volker Türk, ¿exigió su liberación? ¿Lo dirá públicamente?”.

Por su lado, Roth apuntó al contenido de las declaraciones de Türk sobre la Isla, y no a su fotografía junto a Rodríguez Parrilla, la cual fue difundida en redes sociales por el Ministerio del Interior (MININT) de Cuba. “Todo aquello de lo que habla el tímido jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, cuando se trata de Cuba es el problema de las sanciones de EE.UU. (que es real), pero no la grave represión de Cuba ni sus actuales presos políticos (que también son reales)”, publicó quien dirigió Human Rights Watch entre 1993 y 2022 y hoy es investigador sénior de la Universidad de Yale.

En la actualización global que presentó ante el 63 periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, el 7 de septiembre, Türk no mencionó a Cuba en ningún párrafo. En el tramo dedicado al espacio cívico y a la represión nombró a Irán, Pakistán, India, Nicaragua, Rusia, Azerbaiyán, Georgia, Túnez, Uganda, Afganistán, Angola, Myanmar, Serbia y Venezuela, país al que pidió liberar a todas las personas detenidas arbitrariamente.

Tres meses antes sí había reclamado algo a La Habana, en los dos últimos párrafos de un comunicado dedicado a otro asunto. El 8 de junio, al pedir el levantamiento de las sanciones estadounidenses, su Oficina instó a las autoridades cubanas “a ejercer la máxima moderación y a respetar los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica”, y apeló al Gobierno de la Isla “a poner en libertad a todas las personas detenidas arbitrariamente y a entablar un diálogo constructivo”.

El resto del texto describía el daño de las sanciones: apagones diarios que suelen superar las 20 horas, mortalidad infantil duplicada hasta 9,9 decesos por cada 1.000 nacimientos y una caída del 60% en la producción de alimentos.

Ese mismo día, el mensaje con el que Türk resumió el comunicado en su cuenta de X dejó fuera las dos peticiones al Gobierno cubano. “La expansión de las sanciones de EE.UU. contra Cuba está dañando a la gente común y poniendo en peligro vidas. Es inaceptable que haya niños muriendo por falta de suministros médicos esenciales. Estas sanciones deben levantarse de inmediato”, escribió.

Rodríguez Parrilla fue el primero en dar cuenta del encuentro, un día antes que el MININT. El 25 de septiembre publicó en X que agradeció a Türk la oportunidad de intercambiar sobre la realidad de la Isla y el contexto internacional, y que reconoció “la labor de su Oficina y de mecanismos de derechos humanos, que han denunciado el duro impacto en la población cubana del recrudecimiento extremo del bloqueo, el cerco energético y las sanciones secundarias de EE.UU. contra Cuba”. También afirmó haber reafirmado “el compromiso” de su gobierno “de continuar garantizando el ejercicio” de todos los derechos humanos “por todos los cubanos”.

También la opositora cubana Rosa María Payá, que se integró a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 1 de enero para el período 2026-2029, denunció la reunión de Türk y el canciller cubano. “Estimado Volker Türk, lávese las manos, porque las de Bruno Rodríguez Parrilla están manchadas con los crímenes de lesa humanidad de sus jefes”, escribió Payá el 28 de septiembre. “No sorprende que la noticia venga de la oficina de los torturadores”, añadió, y describió al MININT como “la agencia encargada de torturar a prisioneros políticos, asesinar a opositores —como hicieron con mi padre, Oswaldo Payá—, encarcelar a menores de edad por pedir libertad y perseguir a todo el que piense distinto”.

Los “cientos de presos políticos” que invocó Neuer son 1.339, la cifra más alta que ha registrado Prisoners Defenders en décadas, según el informe que la organización publicó el 10 de septiembre con datos cerrados al 31 de agosto. Entre ellos hay 155 mujeres y 38 personas que fueron detenidas siendo menores de edad. Cuando Türk pidió a La Habana liberar a los detenidos arbitrariamente, el 8 de junio, el conteo de esa misma organización era de 1.281, con datos al 31 de mayo: 58 menos que tres meses después.

Uno de los últimos nombres en engrosar esa lista se sumó mientras Rodríguez Parrilla estaba en Nueva York. El periodista Henry Constantín Ferreiro, director de La Hora de Cuba, está preso desde el 16 de septiembre en la cárcel de máxima seguridad Kilo 7, en Camagüey, acusado de desobediencia por no acudir a una citación policial.

Türk no ha publicado nada sobre el encuentro ni sobre las preguntas de Neuer: en su cuenta de X, Cuba solo aparece dos veces, el 8 de junio y en julio de 2023, cuando se reunió en Bruselas con Miguel Díaz-Canel.

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