Un baño de sangre y la campaña de Castro para disfrazarlo

Un baño de sangre y la campaña de Castro para disfrazarlo

Prensa Latina debe enviar una señal de arrepentimiento por la complicidad con los juicios sumarísimos y los fusilamientos de 1959

Fusilamiento en La Cabaña (foto tomada de El Nuevo Herald)

LA HABANA, Cuba.- Con meses de antelación, para tener tiempo de sobra para enhebrar embustes y manipulaciones históricas, la agencia cubana de noticias Prensa Latina convocó a celebrar el aniversario 60 de la Operación Verdad.

Operación Verdad fue el nombre dado por Fidel Castro a la campaña de prensa que organizó a inicios de 1959 para intentar contrarrestar el escándalo internacional provocado por los fusilamientos de cientos de militares y policías del anterior régimen.

Los fusilamientos se iniciaron en Santiago de Cuba, el mismo primero de enero, tan solo unas horas después de que las fuerzas rebeldes entraran en la ciudad, luego de pactar la rendición del ejército.

Fuentes de la época estiman que fueron entre 400 y 550 los prisioneros fusilados, solamente entre enero y abril de 1959. Acusados de crímenes de lesa humanidad, fueron juzgados sumarísimamente, sin la posibilidad de una defensa justa, y en muchos casos, con insuficientes pruebas incriminatorias.

El coronel Sosa Blanco, responsable de crímenes de guerra durante la lucha contra la insurgencia, en el juicio público efectuado en la Ciudad Deportiva, que fue televisado y en el que apenas le permitieron hablar, preguntó, ante los gritos que pedían que pagara con su vida: “¿Qué es esto, el circo romano?”

El régimen revolucionario pudo llevar a cabo aquel baño de sangre, reminiscente del terror jacobino, en un país cuya legislación no contemplaba la pena de muerte, fomentando un estado de histeria vindicativa entre la población contra los represores del régimen derrocado.

Recordemos la muy exagerada cifra de “los 20 000 muertos de la tiranía”, inventada por el periodista Enrique de la Osa y Francisco Quevedo, el director de la revista Bohemia, y de la cual inmediatamente se hizo eco el nuevo régimen.

Mientras multitudes frenéticas gritaban ¡paredón!, los pelotones del Ejército Rebelde fusilaban sin descanso. Primero fue a los criminales de guerra y a los torturadores. Luego, a cualquier militar, policía, confidente o funcionario del régimen de Batista que se les antojara. Bastaba que estuviera incluido en la lista negra de la Comisión Depuradora.

Después empezaron los fusilamientos de los que se oponían al rumbo que tomó el régimen revolucionario. No importaba si había participado en la insurrección contra Batista. Tales fueron los casos de los comandantes Jesús Carreras y William Morgan, del Segundo Frente del Escambray, y Humberto Sorí Marín, que había sido uno de los creadores de los llamados Tribunales Revolucionarios.

Para justificar sus argumentos, Fidel Castro, que se pintaba como víctima de una calumniosa conjura internacional – no dijo “mediática” porque aun no se empleaba ese término- lanzó la Operación Verdad, para la que recabó el concurso de algunas de las mejores plumas del periodismo nacional y latinoamericano.

Precisamente en aquellas circunstancias, el 16 de junio de 1959, Fidel Castro y Che Guevara crearon la agencia Prensa Latina, que resultaría un arma de la propaganda castrista en Latinoamérica.

Varios de los periodistas participantes en la Operación Verdad que acompañaron a Fidel Castro en 1959 en sus viajes a Caracas y los Estados Unidos, no tardarían en arrepentirse. Mas que desencantados, espantados, saltarían por la borda del carro en marcha de la revolución castrista, y se convertirían en sus más acérrimos críticos.

En vez de celebrar la Operación Verdad, como convocó Prensa Latina, sería más adecuado al menos una señal de arrepentimiento por la complicidad con los juicios sumarísimos y los fusilamientos de 1959.

luicino2012@gmail.com

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