Retiro de matrículas a vehículos particulares, ¿seguridad vial o negocio?

Retiro de matrículas a vehículos particulares, ¿seguridad vial o negocio?

“La policía motorizada hace una especie de inspección en la carretera que casi siempre termina con el retiro de la chapa”

LA HABANA, Cuba.- “Tengo un automóvil Daewoo Tico de 1992, ese tipo de auto es considerado moderno en Cuba ya que la mayoría de los carros que circulan fueron fabricados en los años 50. Me detuvieron en la avenida del cerro dos policías de carretera que en Cuba se les conoce como caballitos. Me hicieron una especie de inspección, miraron debajo del carro para ver si tenía algún tipo de salidero de aceite, miraron el interior buscando roturas en la tapicería o que estuvieran los paños de puerta, se fijaron en la pintura del auto, la chapistería y el freno de emergencia. Por último uno de los dos le dijo al otro que estaba casi todo bien pero que me iba a coger por la dirección que según él, estaba abierta. Me retiraron la matrícula porque uno de ellos al parecer tiene vista de laser y dijo que la dirección de mi auto estaba mal tramada”, comentó a CubaNet Guillermo Medina, que como muchos ha sido víctima de la “oleada represiva en contra de los autos particulares”.

“Estamos atados de pies y manos porque nada podemos hacer, no hay donde quejarse del maltrato, de la falta de educación y conocimientos con la que opera el cuerpo de la policía revolucionaria, quienes se sienten intocables y son en la gran mayoría corruptos que solo buscan sacar provecho de su posición”, añadió Guillermo.

Según un miembro de la “Patrulla de carretera” que por cuestiones de seguridad no revelaremos su nombre: “En los meses de junio y julio solamente en La Habana se han retirado más de 3000 chapas a vehículos particulares. Fue una orientación de arriba, nosotros solamente ejecutamos órdenes. Las causas fundamentales han sido la falta de frenos de emergencia, el mal estado de las gomas, la falta de tapicería interior, salideros de aceite por debajo del motor y mal estado de la chapistería. En lo particular entiendo que en Cuba no se venden autos nuevos y que la mayoría de los que circulan tienen más de 50 años y es normal que tengan estos problemas, pero solo cumplimos órdenes y es nuestro trabajo”.

Cuando a un vehículo particular se le retira la chapa (matrícula) debe pasar por un engorroso proceso para volver a obtenerla, lo primero es tratar de arreglar el supuesto problema que tiene el auto por el cual fue “sancionado”. Cuba es un país donde ruedan automóviles de más de 50 años de fabricación, que se mantienen en las carreteras gracias a los inventos y adaptaciones caseras ya que no se venden repuestos originales para ellos.

Luego se deben hacer largas colas en el llamado “Somatón”, un lugar donde se hace una inspección más profunda y se decide si se le devuelve o no la matrícula.

“Es un negocio muy bien montado donde todos cogen una parte del pastel y los únicos perjudicados somos nosotros los propietarios. El somatón se compra, tiene un precio de unos 50 CUC. En el caso de los boteros puede ser mayor porque ellos saben que lo van a pagar cueste lo que cueste porque si no se quedan sin trabajo. La licencia operativa también se paga y sale, las multas se quitan por un valor de 20 CUC, lo de menos es el dinero, lo importante son los puntos para que no te quiten la licencia para seguir boteando. Toda esta oleada de retiro de chapas es intencional, mientras más vehículos pasen por el somatón mayor serán las ganancias. La policía de carretera te chantajea con quitarte la chapa para que les des algo. Es como la mafia organizada pero con autoridad y poder judicial, ya estoy cansado de esto”, comentó para este diario, Danilo Herrera Fleita, botero y propietario de un Ford del año 1959.

Muchas de las multas y otras sanciones en las carreteras se aplican por el método de “apreciación de los patrulleros”. Las apelaciones casi nunca proceden, los retiros de chapas recientes también son a consideración del patrullero que hace una especie de juicio en la carretera, sin herramientas de medición. Vaya, como algunos dicen: “esto es a ojo”.

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