La rebelión de la industria musical alternativa

La rebelión de la industria musical alternativa

Los estudios de grabación independientes ganan espacio en Cuba

El pequenho estudio de Guampara Music Kamerum el Akdémico trabajando en el_Foto Perez Chang
El pequeño estudio de Guámpara Music, con Kamerum el Akdémico trabajando (foto de Ernesto Pérez Chang)

LA HABANA , Cuba – Hace veinte años la única esperanza de convertirse en un músico reconocido en Cuba dependía de ser descubierto por un productor foráneo o lograr la proeza de ser divulgado por la radio y la televisión nacionales, casi siempre después de grabar un disco en los pocos estudios de grabación que existían, todos en manos del gobierno y dependientes totalmente de instituciones oficiales que trazaban su política cultural de acuerdo con los parámetros establecidos por el Departamento Ideológico del Partido Comunista.

Actualmente, con el desarrollo de las tecnologías de la computación y las facilidades de divulgación que brindan las redes sociales en internet o los soportes de almacenamiento digital portátiles, esta fatalidad ya no resulta un obstáculo para que artistas y proyectos musicales alternativas o underground puedan producir su obra, difundirla e incluso comercializarla sin que la inaccesibilidad de las instituciones oficiales lastre el camino al éxito.

“Ya no es necesario tocar a las puertas de productores de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) para grabar un disco en Cuba. Los llamados home studios, o estudios de grabación independientes, crecen por toda la isla, especialmente en La Habana, donde algunos, por la excelente calidad del producto que elaboran, han desplazado a los estudios estatales”, explica Yamilé Iturbié, musicóloga que además ha producido algunos discos de manera independiente.

El artista Kamerum el Akdémico en concierto (foto cortesía de Guámpara Music)
El artista Kamerum el Akdémico en concierto (foto cortesía de Guámpara Music)

Y continúa: “la llegada del rap, el reggae, y otras manifestaciones de la música urbana en los años 90 atemorizó a muchos músicos y contagió, convenientemente, a funcionarios del Ministerio de Cultura que intentaron cerrar todas las puertas a esa música que vieron como peligrosa, dañina. Hubo marginación y la imposibilidad de acceder a los estudios de grabación hizo que el talento encontrara sus propias vías para expresarse y difundirse, así surgieron los estudios de grabación independientes, en el cuarto de una casa, en un garaje; alguien puso una computadora, el otro aprendió los programas y de manera muy artesanal se grabaron las primeras cosas. (…) De principios de los años 2000 hasta ahora, ha sido una explosión; tanta es la importancia, que las miradas de las productoras musicales extranjeras están puestas en los estudios independientes”.

En este sentido, Isnay Rodríguez, más conocido como Dj Jigüe, a cargo de uno de los proyectos más interesantes de la música alternativa cubana, Guámpara Music, nos explica:

“En los 90 (…) el rap un poco que empieza a cubrir esos espacios y se produjo lo mismo que está pasando con el reggaetón, es decir, muchas agrupaciones de timba empezaron a criticar fuertemente a las agrupaciones de rap, ‘porque si eran chabacanos’, ‘porque si parecían norteamericanos y no cubanos’, ‘que si esa música no es de aquí y que vino de allá’, pero simplemente era porque nos estábamos robando todos los espacios y llegó un momento en que la juventud prefería ir a un concierto de rap que no a uno de timba”.

"Hoy las cosas se generan a partir de estudios caseros", dice DJ Jigüe (foto de Ernesto Pérez Chang)
“Hoy las cosas se generan a partir de estudios caseros”, dice DJ Jigüe (foto de Ernesto Pérez Chang)

Añade que “con el reggaetón pasó lo mismo: se robó totalmente los espacios y le hicieron la guerra (…) Hoy las cosas se generan a partir de estudios caseros, gente desde sus casas que además no necesariamente están metidos en un proceso productivo o un proceso cerrado donde hay muchos patrones o cánones que no puedes violar. No hay una gente diciéndote que el mercado es así o que tienes que hacerlo obligatoriamente así. En los estudios caseros hay gente rompiendo con esos estándares y creando cosas (…) El artista tiene que liberarse totalmente, y a partir de ahí salen los nuevos estilos, los nuevos fenómenos.

“Los estudios caseros en los inicios vinieron a ser, y algunos siguen siendo, como esos espacios que en los Estados Unidos se hicieron los jazzistas afronorteamericanos cuando no podían tocar en los clubes de blancos. Iban a esos graneros donde tocaban y donde no había alguien custodiando una puerta, donde simplemente se tocaba música y de ahí salieron muchos grandes del jazz. (…) Hoy los home studios son esos espacios, donde un músico entra, cierra su puerta y se olvida del mundo y simplemente pone su cabeza a volar. (…) Hay muchos jóvenes dentro de esa dinámica. En sus casas, en sus cuartos, están generando cosas muy interesantes. (…) Las nuevas tecnologías están permitiendo que cada vez sea más fácil. Hoy, plataformas como internet permiten al artista hacer su producción y al otro día tenerla y distribuirla y que todo el mundo se entere quién eres y lo que hace sin necesidad de que medie una institución o no”, concluye Dj Jigüe.

“Hasta ahora, legalmente no se puede ser una empresa”

Creado hace apenas un año, de modo totalmente independiente, Guámpara Music ya cuenta con varios discos en producción y, según nos asegura Ayned Martínez Cala, promotora del proyecto, están dispuestos a convertirse en una verdadera empresa productora en un futuro:

La música se distribuye en lugares como los bailables populares, donde la gente busca estas producciones (foto de Ernesto Pérez Chang)
La música se distribuye en lugares como los bailables populares, donde la gente busca estas producciones (foto de Ernesto Pérez Chang)

“Hoy es un proyecto totalmente independiente y eso trae sus pro y sus contra. A favor, tenemos una red de trabajo bien grande que nos ha permitido implementar nuestro proyecto; una red de amigos, sobre todo amigos que no viven en Cuba y que nos han ayudado con tecnología porque para poder producir música hace falta tecnología y es costosa. Tenemos en casa el estudio de producción, y ha sido fundamental no estar asociado a ninguna institución”, considera Martínez.

La promotora describe que “nuestra red de contactos ha sido fundamental porque incluso tenemos una fuerte presencia en las redes sociales, tenemos activadas cuentas en Facebook, Twitter, en Instagram, tenemos una página web y todo eso ha sido gracias a la red de amistad, porque nosotros nos autoproducimos nuestra propia música. (…) Estamos en el proceso de pasar de un simple proyecto cultural a una empresa de producciones musicales, culturales. (…) Con todos los cambios que se visualizan en Cuba, estamos muy atentos, incluso en términos legales, a esos cambios. (…) Pensamos que cuando Cuba se abra más y haya mayores oportunidades podamos llegar a ser una empresa porque, hasta ahora, legalmente no se puede ser una empresa. No tenemos personalidad jurídica ni para poder comercializar los artistas o promoverlos”.

No hace falta mucho para grabar

Sin embargo, para otros estudios independientes, incluso para los más improvisados, el desamparo legal no ha sido un obstáculo y se han establecido redes subterráneas para la divulgación y comercialización de las obras, canales que incluso son utilizados por figuras ya establecidas en el mundo del espectáculo.

Arenay Sosa no cuenta con un sofisticado estudio de grabación, sin embargo, ha sabido sacarle provecho a una laptop y una computadora de mesa que son el centro de su home studio, fundado en lo que fuera y continúa siendo el cuarto de desahogo de la casa de sus padres, en la barriada marginal de La Güinera, en Arroyo Naranjo. Con solo 19 años y sin ningún tipo de formación musical, hasta el momento ha producido una veintena de reggaetones que distribuye personalmente. Algunos hasta se escuchan en fiestas y bailables de toda la ciudad:

Un concierto del grupo Golpe Seco. Su primer disco ha sido producido en "home studios" (foto cortesía de Guámpara Music)
Un concierto del grupo Golpe Seco. Su primer disco ha sido producido en “home studios” (foto cortesía de Guámpara Music)

“He ido a fiestas en Alamar o en Luyanó donde han estado poniendo cosas mías, salidas de aquí. Y es que, aunque uno crea que no, circulan. Yo busco los background, hago las mezclas, quemo los discos y se los paso a los vendedores de discos y a la gente que distribuye el Paquete Semanal para que lo incluyan ahí. (…) Hay quien viene y me dice que le haga un demo y yo le cobro por eso, o según lo que me pida. (…) No tendrá la calidad de un estudio pero suenan bien”.

Ronald, o Baby Star, como le llaman los amigos, también se ha construido su propio “estudio”, que es la misma computadora donde juega y la que le obsequiaron hace un par de años los abuelos, radicados en Miami. Sin consola de mezclas ni sofisticaciones, ha realizado algunos trabajos que divulga en las redes sociales: “Las tarjetas de audio cuestan, una mesa de mezcla, incluso de segunda mano, cuesta un güevo [demasiado], los micrófonos… Pero con lo que se tiene se puede hacer algo bueno y no hace falta saber mucho”.

“Hay programas que lo hacen casi todo; solo es buscar los tutoriales y ‘cacharrear’ un poco, sobre todo con el Adobe Audition y el Virtual Dj, que son algunos de los que uso (…) Un buen background y mucha imaginación, eso es todo, al menos para arrancar. Así empezaron los Orishas, y Gente de Zona, Los Paisanos. No comenzaron por arriba. ‘La Fórmula Productions’ o ‘Platinum Record’ están entre los más famosos home studios de Cuba; comenzaron siendo algo chiquitico y por ahí ha pasado todo el mundo, desde El Micha hasta Osmany García”.

Es desde los estudios independientes que se ha desatado una revolución, más bien una rebelión, que apunta a transformaciones insospechadas para como se ha pensado hasta el momento, desde lo institucional y bajo el control estatal, la industria musical dentro de la isla. Esperemos a ver si los cambios que ha anunciado el gobierno cubano no son simplemente una buena música de fondo.

Ernesto Pérez Chang

Ernesto Pérez Chang (El Cerro, La Habana, 15 de junio de 1971).
Escritor.
Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana.
Cursó estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela.
Ha publicado las novelas: Tus ojos frente a la nada están (2006) y Alicia bajo su propia sombra (2012).
Es autor, además, de los libros de relatos: Últimas fotos de mamá desnuda (2000); Los fantasmas de Sade (2002); Historias de seda (2003); Variaciones para ágrafos (2007), El arte de morir a solas (2011) y Cien cuentos letales (2014).
Su obra narrativa ha sido reconocida con los premios: David de Cuento, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en 1999; Premio de Cuento de La Gaceta de Cuba, en dos ocasiones, 1998 y 2008; Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su primera convocatoria en 2002; Premio Nacional de la Crítica, en 2007; Premio Alejo Carpentier de Cuento 2011, entre otros. Ha trabajado como editor para numerosas instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas (1997-2008), Editorial Arte y Literatura, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana. Fue Jefe de Redacción de la revista Unión (2008-2011).

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