A la medida de Reinaldo García Ramos

A la medida de Reinaldo García Ramos

En Una medida inexacta, el poeta y ensayista cienfueguero recogió quince de sus ensayos  y comentarios que permanecían olvidados

Reinaldo García Ramos y Lilliam Moro, presentacion de Una medida inexacta en Miami (ellugareno.com)

LA HABANA, Cuba.- En Una medida inexacta, publicado en 2017 en España  por la editorial Verbum, en su serie Biblioteca Cubana, el poeta y ensayista cienfueguero Reinaldo García Ramos, exiliado desde 1980, recogió quince de sus ensayos  y comentarios que permanecían olvidados por haber  aparecido  en revistas y publicaciones hoy difíciles de encontrar.

El autor se propuso, según explica en una nota introductoria, “poner al alcance de los lectores lo que durante años he podido asentar en el papel con intenciones de reflexión o esclarecimiento, o simplemente de observación memoriosa y colocar esas ideas dentro de un espacio polifónico, sin buscar un orden cronológico sino más bien un juego intemporal de repercusiones”.

Liliam Moro, que hizo la introducción del libro, ve el cumplimiento por García Ramos de “su responsabilidad ética por poner las cosas en su sitio para que la perversión instucionalizada no salga impune tras la erosión sistemática de nuestro pasado nacional”.

En este libro, luego de hacer la salvedad de que “no hay verdades eternas, bien se sabe, ni siquiera interpretaciones permanentes”, García Ramos hace valoraciones sobre escritores tan disímiles como José Martí, el italo-cubano Orestes Ferrara, José Manuel Poveda y Reinaldo Arenas, como mismo de Serguei Urusevsky, el responsable de la extraordinaria  fotografía del mastodóntico filme soviético Soy Cuba, o de uno de los libros de Guillermo Cabrera Infante publicados póstumamente, del  ideal homoerótico y  la transgresión poética de Jesús Barquet, de los cuentos de Vicente Echerri sobre  la lucha en el Escambray, y de la novela La travesía secreta de Carlos Victoria, a la que considera “posiblemente el caso más genuino y logrado en la literatura cubana del siglo XX de lo que los críticos alemanes llaman una bildungsroman”.

También trata de la censura castrista, de las mutilaciones en el carácter de los cubanos ocasionadas por más de medio siglo de dictadura,  de Ediciones El Puente,  del éxodo de 1980, y  de los tiempos de la revista Mariel, que publicó ocho números  en New York entre 1983 y 1985, y a cuyo consejo de dirección perteneció García Ramos, junto a Reinaldo Arenas, Carlos Victoria, Luis de la Paz, Juan Abreu, René Cifuentes y Roberto Valero.

Destaca, por  su  originalidad y audacia, el ensayo Los niños de Martí en la epopeya delirante. A propósito de La Edad de Oro, y la aspiración de Martí de inculcar principios y conceptos éticos a niños superdotados y de una madurez superior a la correspondiente a su edad,  García Ramos señala: “En esa visión idealizadora, que prefiere desconocer de antemano las limitaciones probables de sus virtuales lectores, se refleja también la tendencia de Martí a desatender en otros planos, como el social y el económico, y por ende, el político, las limitaciones objetivas del país y sus individuos”. García Ramos cita a Luis Ortega quien afirmó que Martí “…por soñar demasiado a Cuba, le encarga tareas imposibles”.

En estos tiempos de distorsiones, olvidos, escurrimientos, fraudes y simulacros, libros como Una medida inexacta y autores como García Ramos, sinceros y sin temor a demonios, se hacen cada vez más necesarios para la cultura y la nación cubana.

luicino2012@gmail.com

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