El Partido Comunista de EEUU viaja a Cuba

El Partido Comunista de EEUU viaja a Cuba

Ha ido a decirles a los cubanos que el comunismo se niega a desaparecer en el vecino del norte

(prensapcv.wordpress.com)

LA HABANA, Cuba.- Emile Schepers es un sudafricano comunista que vive en el estado de Virginia, en Estados Unidos. Se deduce que en días pasados estuvo en Cuba, porque un editor de noticias internacionales, Sergio Alejandro Gómez, lo entrevistó para Granma, aunque nada dice sobre Cuba, a qué vino, ni el tiempo que estuvo en nuestro país.

Pero lo cierto es que vino a decirles a los cubanos que el comunismo se niega a desaparecer en Estados Unidos. Vaya con este empecinado viejito de rostro melancólico y duro de pelar, que llegó a la casa del trompo a querer bailar con las ideas que tienen hartos a los cubanos.

La entrevista que le hace el colega Sergio Alejandro a Emile Schepers, secretario de Relaciones internacionales del Partido Comunista norteamericano (CPUSA) es digna de comentar.

Señala este “comuñanga”, así llaman los cubanos despectivamente en el argot popular a los comunistas trasnochados, que ellos no han dejado de ser optimistas. Y que son optimistas —qué seres tan contradictorios son estos raros especímenes de la viña del Señor—, pese a que su partido, fundado en 1919 (¡hace nada menos que un siglo!), sólo haya podido lograr cinco mil miembros, en un país con más de trescientos millones de habitantes.

Estoy segura de que no cuenta ni con un miembro de origen cubano de los dos millones que llegaron allá.

Seguramente Schepers no sabe que en Cuba se fundó un partido, el Partido Pro Derechos Humanos, el 20 de julio de 1988 y que al cabo de dos meses ya tenía más de seiscientos miembros y que por último, su gente más valiosa fue de cabeza a prisión, porque Fidel Castro dijo que “no quería partidos de bolsillo”.

Así ocurre cuando los que se dicen llamar comunistas, como Emile Schepers, toman el poder: el partido de ellos va al trono y el resto de los partidos prohibidos o encarcelados.

Otro de los detalles que me llamó la atención de la entrevista a Schepers, es que no menciona el nombre del venerado padre de los soviéticos, José Stalin, tampoco el de Trotski, Mao y mucho menos el de Lenin o Fidel Castro y sí varias veces el de Donald Trump, Barack Obama y Bernie Sanders.

¿Qué ocurrirá?

¿Será que para los comunistas optimistas estadounidenses esos animales políticos dejaron de ser importantes?

Según este antropólogo sudafricano, cuentan con un portal en la web que da a conocer las luchas de su partido. A mí me gustaría saber a cuáles luchas se refiere, si a lo largo de un siglo no las conocemos ni siquiera los cubanos en estos años de castrismo, con todos los medios de prensa a disposición del gobierno, el mismo que, supongo, acogió por estos días a Schepers.

Emile Schepers (Granma)

Perdonemos los desvaríos de este viejito con cara de malo y esperemos que algún día estudie a fondo el régimen de terror del llamado comunismo castrista y sus fracasos, si es que conoce los de Stalin o Mao, ya que ni aún así haya dejado de pensar en que podrá haber comunismo en la tierra.

“Es consciente -escribe el colega- de que su país está ‘lejos de una situación prerrevolucionaria’”.

Tan lejos, pero tan lejos, señor Schepers, que pensar en eso no vale la pena. Primero las gallinas parirán elefantes y murciélagos las palomas. Ojalá y nunca tengamos esa desgracia en la Tierra.

A usted le deseo lo mejor. Continúe en ese país donde hay libertad hasta para sus ideas. Así son las verdaderas democracias. Disfrútela a plenitud.

Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y
1983 y en 1992 y 1993, cronicas sobre la historia de China en el
periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

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