Félix Navarro: “Vivimos el momento más crítico de los últimos 60 años”

Félix Navarro: “Vivimos el momento más crítico de los últimos 60 años”

“Estamos comprometidos con la causa de la libertad y la democracia para nuestra Patria; no abandonaremos el suelo donde nacimos”

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Félix Navarro (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – “Vivimos el momento más crítico de los últimos 60 años. Los representantes del poder dictatorial se juegan la última carta y no pone límites a sus estrategias represivas en contra de quienes se han identificado en contra de sus postulados”.

Así valora el contexto cubano actual Félix Navarro Rodríguez, Presidente del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel Abraham y primer Premio “Solidaridad” (2015) de la Fundación “Konrad Adenauer”.

Para Navarro Rodríguez, muestra de la crisis cubana actual es la escalada represiva de los últimos meses contra las organizaciones disidentes, el arresto del líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), los más de doscientos activistas regulados, así como la escasez de suministros básicos a la población y los salarios insuficientes. “De todo lo cual saldríamos ‒añade‒ si consiguiéramos el fin del sistema político, económico y social impuesto en nuestro país, desde enero de 1959”.

A la causa de la libertad de Cuba, Félix Navarro Rodríguez ha dedicado más de la mitad de su vida; por ello incluso ha estado en prisión en dos ocasiones; la primera en diciembre de 1992, cuando fue sorprendido colocando grafitis con mensajes contrarios a la dictadura de Fidel Castro. Para entonces laboraba como director de la escuela secundaria Crucero Aurora, de Perico, municipio matancero donde reside. Por el delito de “propaganda enemiga” fue condenado a tres años de prisión y,  por “traición a la Revolución”, le fue revocado su permiso de profesor.

“Pude palpar lo tenebroso de una prisión ‒explica‒ pero, por encima de todo, las infrahumanas condiciones en que conviven los prisioneros cubanos; las arbitrariedades y excesos de los militares cubanos; las crueldades a que son sometidos los cautivos y especialmente aquellos que llegan a su interior por oponerse o pensar diferente al oficialismo. Aunque pude poner a prueba mi capacidad de resistencia y comprobé el apoyo y la fidelidad de mi familia”.

Sería liberado unos veinte meses después, en agosto de 1994, en medio de la crisis de los balseros ‒aquel éxodo masivo de cubanos hacia los Estados Unidos‒ quizás “para que aprovechará y me fuera de Cuba. Pero nunca he considerado esa opción”, asegura. Se integra entonces al Partido Solidaridad Democrática hasta el 25 de mayo de 1999, cuando forma parte de los fundadores del Partido por la por la Democracia Pedro Luis Boitel Abraham.

Esta organización recibe su nombre en honor a aquel prisionero de conciencia plantado que murió el 25 de mayo de 1972 en la Prisión de El Príncipe, en La Habana, luego de 53 días de huelga de hambre. Navarro señala que el partido “se enmarca en el centralismo político y adopta las ideas liberales como solución a la problemática que por más de medio siglo tiene sumido a nuestro pueblo en la más crítica pobreza económica, en una aplastante crisis social y carestía absoluta de sus libertades ciudadanas”.

Su activismo lo llevaría a formar parte del Grupo de los 75 prisioneros de conciencia de la Primavera Negra de Cuba ‒detenidos en marzo de 2003‒ y sancionado a 25 años de cárcel. También engrosaría esta lista Iván Hernández Carrillo otro de los principales activistas del Boitel Abraham.

Todos serían reconocidos como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. En prisión, Navarro y otros disidentes protagonizarían una huelga de hambre para exigir sus derechos violentados. Rechazaría incluso la oferta de liberación pues para ello la Seguridad del Estado le exigía la expatriación a España. No sería hasta marzo de 2011 que ‒luego de la muerte del prisionero político Orlando Zapata Tamayo y de la consiguiente mediatizada huelga de hambre de Guillermo Fariñas exigiendo la libertad de los presos políticos enfermos‒ el régimen cubano se vería en la obligación de excarcelar a varios prisioneros de conciencia, entre ellos Navarro y José Daniel Ferrer, siendo ambos los últimos del Grupo de los 75 en ser liberados. Para Navarro, en ello también resultó trascendental la solidaridad internacional y la presión de las Damas de Blanco.

Desde entonces, consolidar la unidad de la oposición a la criminal dictadura castrista ha sido una de las principales metas de Félix Navarro. Con ese fin, en febrero 2013, luego de la fusión del Foro Antitotalitario Unido (FANTU) ‒liderado hasta entonces por Guillermo Fariñas‒ y de la UNPACU, Navarro se integraría como Coordinador General de la organización resultante: la UNPACU; pero pronto surgirían divergencias que la llevarían a desintegrarse. Navarro retoma su cargo frente al Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel.

En 2015 también se integra a la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD), aquella alianza política que ‒con sus avances y retrocesos‒ ha estado encaminada a promover la participación ciudadana para la restauración de la democracia en Cuba; así como a Cuba Decide, iniciativa que propone la realización de un plebiscito en el país.

Las amenazas de ser revocado a la prisión pesan constantemente sobre Félix Navarro. “Hemos sido arrestados ‒explica‒ por varias horas y por varios días en muchas otras oportunidades; he sido golpeado en numerosas ocasiones y se me ha prohibido salir del hogar en determinadas etapas”.

Para Navarro las “principales víctimas de esta historia familiar” han sido su esposa e hija, Sonia Álvarez Campillo y Saylí Navarro Álvarez, respectivamente. “Mi hija sufrió caída del cabello por las constantes acciones represivas, de allanamientos al hogar, citaciones, arrestos ‒relata. Asimismo, añade que, cuando cumplía condena como parte del Grupo de los 75, la expulsaron de la Universidad, cuando cursaba el tercer año de Derecho.

Félix Navarro junto a su hija, Sayli Navarro y su esposa, Sonia Álvarez (foto del autor)

De igual manera, cada vez que a Navarro se le imposibilita salir de su hogar, a ella le extienden la impedimenta, ha sido arrestada e interrogada en varias ocasiones e incluso, desde 2016, engrosa la lista de los regulados ‒cubanos disidentes impedidos de viajar al exterior de la Isla‒ junto a otros 17 del Boitel Abraham.

El propósito ha sido presionarlos para que abandonen el activismo opositor y emigren. “Pero estamos comprometidos con la causa de la libertad y la democracia para nuestra Patria; no abandonaremos el suelo donde nacimos”, asegura Navarro.

Aunque, según reconoce su presidente, el Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel no ha tenido ningún logro relevante, es vital no desistir, y menos en la actual crisis que enfrenta el país. Porque, señala Félix Navarro, “no hemos conseguido lo que con tanto sacrificio y sangre se ha buscado y se busca a través de los años: el fin de la criminal dictadura militar castro-comunista y enrumbar los destinos de una Cuba libre y soberana, con todos y para el bien de todos, de verdad”.

Para este católico ferviente, la familia y la libertad de Cuba es lo fundamental. Por su patria ha sacrificado incluso su profesión. No obstante, ha sabido volcar esa vocación por el magisterio en educar y alentar a los centenares de valientes disidentes que, desde la pequeña localidad de Perico, en Matanzas, evidencian que la grandeza no está en el tamaño, sino en la obra y el legado.

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