El misterio de una casona abandonada en el Vedado

El misterio de una casona abandonada en el Vedado

Pese a su privilegiada ubicación, amplios espacios y sólida arquitectura, el inmueble, localizado en la calle 17, entre G y H, está deshabitado

Entrada de la casona abandonada en el Vedado (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- A pesar de su privilegiado lugar, amplios espacios y una sólida arquitectura, la casa está deshabitada. Construida a inicios del siglo XX en la calle 17, entre G y H, en el Vedado capitalino, es la única vivienda de la cuadra que languidece abandonada.

En la misma calle, pero en la esquina opuesta, otra mansión corrió con mejor “suerte”. Se trata de la casa que perteneció al banquero Juan Gelats Botet, y que desde 1961, en plena “revolución” castrista, se convirtió en la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Sin embargo, los vecinos no saben con certeza a qué institución estatal pertenece esta otra casa, pintada de verde y columnas de blanco. Unos dicen que es propiedad del Ministerio de Cultura, y otros del Ministerio de Economía y Planificación. La incertidumbre que la rodea y su aspecto sombrío le han dado un toque de misterio.

Pero el hechizo se rompe, y la situación se torna jocosa para el transeúnte cuando descubre el cartel escrito en una de sus paredes externas: “Si usted ve un hombre tratando de correr los cristales para entrar ¡Es un ladrón! Avise”.

Mensaje en una de las paredes del inmueble (Foto del autor)

El anuncio, con letras garabateadas y desgastadas por el paso del tiempo, no ha sido eficaz.

“El cartel es ya innecesario. Los cristales no se pueden correr porque se los robaron. También se han llevado los azulejos, instalaciones eléctricas, las planchas del falso techo y cuantas cosas han podido robar”, asegura a CubaNet Esther, una señora que reside en el edificio de enfrente.

Hasta ahora solo han sobrevivido al saqueo los tubos de lámparas que se mantienen encendidos las 24 horas en un intento fallido para evitar el canibalismo (robo), un hecho común en este país ante el fracaso de la entrega de nuevas viviendas y la escasez de materiales para la construcción.

No hay reportes oficiales sobre el tema; sin embargo, casi a diario es noticia la ocupación de locales estatales abandonados por familias sin hogar.

Entre los casos más sonados este año está el grupo de mujeres residentes en La Habana, amotinadas en un local desocupado propiedad del Estado cubano para permanecer allí ante las malas condiciones en que se encuentra el solar en que vivían.

También fue muy comentada la situación de Arianmis Romero Pérez, embarazada y madre de dos niños a quien las autoridades desalojaron de una oficina de la estatal Empresa Eléctrica, abandonada hace más de dos años en la localidad de San Juan de los Yeras, municipio Ranchuelo, provincia de Villa Clara. Allí vivía la joven a falta de tener un techo donde estar con su familia.

No se descarta que en cualquier momento una situación similar ocurra en esta residencia abandonada en El Vedado.

“Estoy seguro que un día personas necesitadas ocuparán esa casa”, afirma Manuel Valdez, un vecino.

Algo parecida sufren otras viviendas en el Vedado. Tal es el caso de un domicilio perteneciente al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) situado en la calle 4, número 204, entre Línea y 11, la que han intentado reparar en varias ocasiones, pero las obras nunca ha llegado a su fin. En la calle 2, número 353, entre 15 y 17, otra vivienda, también del MINSAP, está cerrada y abandonada, destruyéndose poco a poco.

De acuerdo con datos oficiales, en el país existen 9 823 cuarterías y ciudadelas, con 84 452 viviendas en un estado precario. Se han contabilizado 854 edificios en estado crítico, de estos, 696 en La Habana. La caótica situación afecta a 849 753 personas a nivel nacional.

El déficit de viviendas en Cuba llega a un millón de unidades, una cifra que este año podría incrementarse pues, hasta el cierre del primer trimestre de 2019, solo se cumplió el 8% de lo planificado.

Sin embargo, dentro de la baja cantidad de viviendas entregadas, las autoridades priorizan a simpatizantes del gobierno y destinan más recursos al turismo.

“La mayoría de los que reciben esas viviendas son militares o personas que se encuentran involucradas con el régimen de La Habana”, afirmó el doctor en Ciencias Ángel Marcelo Rodríguez Pita en referencia a miembros de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, funcionarios de los gobiernos municipales y provinciales y militantes con cargos en el Partido Comunista.

En entrevista con Radio Martí, el economista apuntó que la prioridad de las autoridades está en estimular las construcciones en el turismo por medio de las empresas militares y los inversionistas extranjeros.

“Esto ya estaba antepuesto en los lineamientos de la política económica y social del partido, en la actualización de ese modelo y la nueva Constitución. En todos estos documentos el Partido Comunista de Cuba esclareció que va a ver una disminución de los fondos destinados a programas sociales”, explicó.

La política nacional de la vivienda también está frenada por la ineficiencia, la malversación y la burocracia. Así lo reconoció el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el reciente chequeo de los programas estatales priorizados del país.

“Hay un alto nivel de viviendas que se terminaron en el 2018 y todavía no tienen el habitable, lo cual es burocracia. Se supone que si se dio la licencia para que esas viviendas se construyeran, esas viviendas, terminándose, debían tener el habitable”, dijo Diaz-Canel.

Durante la reunión se informó que a más de 600 casas les fue denegada la certificación de habitable por violaciones de proyectos y acciones constructivas incompletas.

El problema de la vivienda en Cuba se agudiza cada vez más, una problemática a la cual el régimen de la isla no ha podido dar solución en 60 años.

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