El infierno de una pareja de lesbianas

El infierno de una pareja de lesbianas

Tuvieron un hijo de un padre alquilado. Pero no tienen empleo para alimentarlo. Solo piden que no las rechacen

Maysú, Thai y Maikol. Fotos VMD

LA HABANA, Cuba -Maykol Orlando León Muy tiene 51 días de nacido. Hijo de un padre de alquiler y la joven lesbiana Maysú León Muy, llora en su cuna ubicada bajo la barbacoa del cuarto. La llovizna de cemento y herrumbre de cabillas que caen del techo, obligó a trasladarlo.

Las paredes agrietadas y la placa hundida y con las cabillas de fuera, más las filtraciones por las que gotea el agua cuando llueve, apenas lo dejaban dormir, y se encontraba en peligro constante de que las habituales caídas de trozos de cemento compacto lo golpearan.

En los casi tres meses de nacido aún no recibe la leche que le corresponde por la libreta de racionamiento, y los culeros, la cuna y el mosquitero fueron “resueltos” por la madre con amigos y algunos familiares. Siempre tiene hambre. Nunca está lejos del peligro de que el techo colapse.

Maysú, de 22 años de edad, y su pareja, Thai de la Caridad Hernández González, de 21, viven solas con Maikol en un edificio en Centro Habana, declarado desde 1967 inhabitable. Venden jugo de naranja y cuanto aparezca para sobrevivir y mantener al bebé.

El cuarto es la sala, la cocina. Fotos Victor M. Domínguez

De acuerdo con Maysú, ella es atleta de alto rendimiento, con participación en eventos internacionales. Es portera del equipo de fútbol femenino sub 23, bajo las órdenes del Director Técnico Elejalde. Se encuentra de licencia deportiva por maternidad.

Su compañera, Thai, es graduada como Educadora de Círculos Infantiles, y por su orientación sexual perdió el empleo. “Algunos padres se quejaron de que no era ético que yo formara a sus hijos, y bajo un pretexto cualquiera, me despidieron del trabajo”, aseguró.

Necesitada de trabajar, comenzó en una cafetería particular, y de allí también fue despedida por lesbiana. No soportaban que Maysú fuera a recogerla cuando terminaba su labor a las dos o las tres de la madrugada. Nadie las ayuda. Vivir del invento es lo que cabe.

Como si fuera poco, añade Maysú, en los primeros meses de los dos años que llevan como pareja fueron rechazadas por el vecindario. “Nadie nos saludaba, hablaban peste de nosotras y hasta llegaron a incidir en que Thai perdiera el trabajo. Pero eso ha cambiado”.

Tendedera colectiva del edificio
El pasaje donde vives. La tendedera colectiva

Sin embargo, en días recientes, Maydelis Caridad León Muy, gemela con Maysú, fue expulsada de los entrenamientos de Taekwondo, porque ésta iba a visitarla y eso podría causar problemas con las otras pupilas del profesor Julio C. Cisneros.

Ni la mediación del Director Técnico de Maysú, Elejalde, y de la entrenadora Yaneisi, lograron que Julio César Cisneros permitiera continuar las prácticas de Maydelis en el Instituto Deportivo Manuel “Piti” Fajardo. Discriminación y expulsiones por orientación sexual.

Cansadas de buscar en vano un espacio, ahora lo que piden es integrarse. Que la sociedad no las rechace. Pero por mucho esfuerzo que hacen, en un país donde se dice que se respetan los derechos de los LGBTI, no encuentra trabajo. Maikol necesita ayuda inmediata.

Por eso, el ritmo de las comparsas y el ondear de banderolas que organiza el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), por el día del orgullo gay, se apaga y son arriadas después de cada 17 de mayo. El efímero paraíso LGBTI vuelve a ser un infierno cubano.

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Víctor Manuel Domínguez

Periodista independiente. Reside en Centro Habana. [email protected]

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