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Sábado, 24 de junio 2017

El General está de cumpleaños

Raúl Modesto este sábado llega a los 86 años de edad

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LAS TUNAS, Cuba.- El general Raúl Modesto Castro Ruz, nacido el 3 de junio de 1931 en Birán, zona rural de la antigua provincia de Oriente, perteneciente a la actual provincia de Holguín, hoy sábado cumple 86 años de edad.

“Pienso que 80 años son demasiados años para cumplir funciones de Estado”, dijo Fidel Castro a Tomás Borge en la entrevista titulada Un grano de maíz, en abril de 1992, pero lo cierto fue que el mismo Fidel Castro sólo se distanciaría del poder en 2006, cuando enfermó de gravedad, faltándole sólo 13 días para cumplir 80 años de edad.

“El problema no es que Raúl (Castro) permanece vestido de general y trepado en una tribuna arengando a los cubanos aunque él ya es un anciano de 86 de edad, 47 de ellos como segundo al mando de Fidel (Castro), y ya 11 años gobernando directamente él mismo. El problema es que en Cuba llevamos 58 años de castrismo, de fidelismo o de socialismo, para el caso es lo mismo, porque todavía los cubanos estamos haciendo planes para producir aceite con que freír un huevo, huevo que tampoco existe, pero ya Raúl Castro nos hizo esa historia del aceite hace 56 años, allá en Santiago de Cuba, y lo aplaudimos muchísimo, sí cantidad que aplaudimos ese día”, dijo un santiaguero avecindado en Puerto Padre, luego de ver en la televisión este jueves la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular y escuchar el discurso del general Raúl Castro.

“Los que no tenemos dinero para ir a comprar aceite a las TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas) seguimos aplaudiendo a Raúl Castro y hasta le decimos, feliz cumpleaños, General; esa es la enfermedad de nosotros los cubanos en esta isla, la de en público aplaudir mentiras entre muchos y la de llorar verdades cuando somos pocos y estamos solitos”, agregó.

Intrigado por la historia del santiaguero, y dudando que existiera un discurso donde Raúl Castro prometiera a los cubanos aceite vegetal, como en el famoso discurso del 26 de julio de 2007 en Camagüey, donde el General aseguró que había que “producir leche para que la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche”, busqué, y efectivamente, en Santiago de Cuba se produjo la arenga del aceite como en Camagüey se dio la del “vaso de leche”.

El discurso, “de la grasa (manteca de cerdo) y del aceite”, a decir del santiaguero, fue pronunciado por Raúl Castro en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1961, aparece en Documentos de la Revolución Cubana, 1961, editado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008.

Es una muy extensa alocución sobre “las agresiones económicas” que constituyen “el preludio de nuevas agresiones militares”, y donde Raúl Castro hace una exclamación que quizás nuevamente escuchemos por estos días si sustituimos la palabra “grasa” por pollo u otro producto estadounidenses de los que llegan a la Isla actualmente:

“¡Cuba no cambiará su Revolución Socialista por manteca yanqui!” Luego de la exclamación y al leer “APLAUSOS”, recordé lo dicho por el santiaguero.

Luego Raúl Castro hizo una afirmación que todavía está por cumplir: “Fidel expuso el plan de trabajo de la Revolución para resolver en 18 meses, con la producción nacional, el abastecimiento de grasas de nuestro pueblo.”

Pero ahí no concluían los planes y las promesas. Y luego de referirse a la cría de cerdos “para producir toda la carne y toda la grasa que queremos (APLAUSOS)”, carne y grasas que todavía necesitamos pero no hemos conseguido bajo formas de producción socialista, Raúl Castro hizo una afirmación categórica, que aún hoy, quizás ni él mismo crea posible realizar con todo y las muy analizadas y vueltas a sopesar “Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030”.

“Frente al ataque imperialista sembraremos más maní, soya, girasol y otras plantas que puedan darnos el aceite que necesitamos, siguiendo para estas siembras los planes de desarrollo agropecuario. Alcanzaremos las metas sembrando cada semilla, cuidando cada mata,” afirmó el general Castro Ruz.

Si el lector piensa que las plantas oleaginosas no produjeron aceites porque los campos cubanos fueron invadidos de marabú, como resultado del llamado “sentido de pertenencia” según decir castrista, que rinde lo que la pertenencia sin sentido, en tanto en economía las utilidades se basan en hechos tangibles y no en meras ilusiones, pues no le falta razón a ese lector enterado y, a tal tema, también se refirió  Raúl Castro preguntándose el 26 de julio de 1961:

“Qué serían las granjas y cooperativas convertidas en latifundios; qué serían las fábricas y los centrales (azucareros) hoy dirigidos por sus obreros, en manos de la burguesía parasitaria y de los míster y las compañías que dominaban en nuestro país; qué sería del futuro luminoso que tenemos por delante; y piensen, sobre todo, qué sería aquí otra vez el triunfo de la mentira sobre la verdad, el triunfo del mal sobre el bien.”

Raúl Castro necesitaría 46 años para obtener respuesta a esas interrogantes formuladas por él mismo. Como una paradoja sería otro 26 de julio, esta vez de 2007, cuando ante su vista, llegando a Camagüey no por el aire, sino por “tierra” vería en qué se habían convertido las granjas, las cooperativas y todo lo que había sido expropiado a “la burguesía parasitaria” y a los “míster”:

“…con esta generosidad de las lluvias del pasado año y el actual, aproveché llegar aquí por tierra para ver que todo está verde y bonito, pero lo que más bonito estaba, lo que más resaltaba a mis ojos, era lo lindo que está el marabú a lo largo de toda la carretera, por lo tanto, cualquier incremento de salarios o descenso de precios, para que sea real, sólo puede provenir de una mayor y más eficiente producción o prestación de servicios que permita disponer de más ingresos”, dijo Raúl Castro el ya lejano 26 de julio de 2007 en la Plaza Ignacio Agramonte de Camagüey, y nadie aplaudió, yo estaba allí.

El coronel Héctor Ávila Marrero, un oficial competente, disciplinado,  correcto, e incapaz de meter la mano en el bolsillo ajeno, fue puesto, por orden del ministro del Interior, al frente de los presos-leñadores, y el marabú produce un carbón de excelente calidad, y los “míster” lo pagan bien.

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Acerca del Autor

Alberto Méndez Castelló
Alberto Méndez Castelló

Alberto Méndez Castelló (Puerto Padre, Oriente, Cuba 1956) Licenciado en Derecho y en Ciencias penales, graduado de nivel superior en Dirección Operativa. Aunque oficial del Ministerio del Interior desde muy joven, incongruencias profesionales con su pensamiento ético le hicieron abandonar por decisión propia esa institución en 1989 para dedicarse a la agricultura, la literatura y el periodismo. Nominado al Premio de Novela “Plaza Mayor 2003” en San Juan Puerto Rico, y al Internacional de Cuentos “ Max Aub 2006” en Valencia, España. Su novela "Bucaneros" puede encontrarse en Amazon.

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