¿Provocará el coronavirus otro período especial?

¿Provocará el coronavirus otro período especial?

La merma en los ingresos del turismo podría ocasionar apagones, escasez de medios de transporte y menos alimentos para la población

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Cubanos con mascarillas ante el coronavirus (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – En los años noventa de la pasada centuria Cuba perdió alrededor del 85% de sus ingresos tras la desaparición de la Unión Soviética, y la caída del comunismo en Europa oriental. Los nuevos gobernantes del Kremlin le redujeron los envíos de petróleo a los gobernantes cubanos, de 13 a 4 millones de toneladas al año. Y el castrismo, por supuesto, no contaba con el dinero para adquirir en otros mercados el petróleo que le dejó de mandar Moscú. Ahí mismo comenzó el tenebroso período especial.

Ahora mismo otra caída importante en los ingresos de la nación podría conducir al país a una situación similar o peor que la de los años noventa. Claro que nos referimos a la afectación que afronta el sector turístico de la isla en el contexto de la propagación del coronavirus. Porque ya los hoteles estaban a media capacidad cuando se decidió suspender la entrada de turistas internacionales por un lapso de treinta días.

Para que se tenga una idea de la magnitud del daño a las arcas gubernamentales, basta con traer a colación algunas cifras. De acuerdo con datos suministrados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en el acápite Cuentas Nacionales, durante el sexenio 2013-2018, la venta de servicios, como promedio, alcanzó el 78% de los ingresos obtenidos por el país.

Entre esos servicios descollaron el turismo y los servicios médicos en el exterior. Mas, comoquiera que estos últimos sufrieron una merma nada despreciable con la salida de los médicos cubanos de Brasil, Bolivia y Ecuador, es fácil imaginar que el gobierno confiaba en el turismo para apuntalar su endeble economía. El rápido envío de brigadas médicas a Surinam, Granada, Jamaica,  la Lombardía italiana, y otras regiones afectadas por el coronavirus, sería un esfuerzo de las autoridades por recobrar el terreno perdido, al margen de la dosis de altruismo con que el discurso oficial identifica tal acción.

Y menos ingresos para el país significaría menos petróleo, con los probables apagones y la restricción del transporte público. Y menos ingresos equivaldría a menos dinero para importar alimentos como el pollo, el principal suministrador de proteínas a la población, y causante hoy de colas interminables en tiendas y mercados.

Pero el coronavirus no solo provocará una merma en los servicios turísticos, y limitará importaciones que el país debía realizar con vistas a asegurar el consumo de la población. Además, obstaculizará compras de materias primas que garantizarían importantes producciones. Una situación a la que se refirió el primer ministro Manuel Marrero durante una reciente Mesa Redonda de la televisión cubana, y que igualmente había trascendido durante el balance del Ministerio de la Construcción acerca del trabajo desplegado en el 2019.

Precisamente, en esta última cita se habló de la posibilidad de que la no llegada de esas importaciones afectara el plan de terminación de viviendas en el actual 2020. Un plan que contempla terminar más de 41 mil viviendas en este período. Todo en el contexto de la pretendida recuperación del déficit habitacional en un lapso de diez años, tal y como lo proclama el gobierno con bombo y platillo.

La arrancada, sin embargo, no ha sido nada satisfactoria. Al cierre de enero, cuando aún casi no se hablaba del coronavirus, el plan anual de terminación de viviendas marchaba al 7%, cuando lo planificado era que fuese casi al 9%.

Como vemos, los cubanos debemos preocuparnos por algo más que poseer un nasobuco para proteger nuestras vías respiratorias.

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Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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