Las balas perfectas

Las balas perfectas

“Somos de carne y hueso y hemos sufrido marginación, deportación, difamaciones, años de prisión, amenaza de fusilamiento… Todo por una razón: escribir lo que nos sale del alma, por ser periodistas independientes”

Un vendedor muestra los diarios oficiales en una calle de La Habana, Cuba (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – Perdí la manía de responder a quien padece de vista corta y es sordo de cañón. ¿Para qué? Me pregunté un día y dejé de hacerlo. Las personas mal informadas, ya sea por falta de madurez o frágiles de conciencia, un día chocan con la realidad y todo lo ven con nuevas luces. Preferí esperar eso y me dio resultado. Cada día que pasa la gente en Cuba despierta de la pesadilla castrista, que no es otra cosa que un comunismo fracasado, convertido hoy en opio de los pueblos.

Hace poco, el pasado 5 de noviembre, un tal Rachel Guache Ledesma, estudiante de periodismo de la página digital de Juventud Rebelde, se quiso hacer el bárbaro -quizás sea hijo de algún general que le dictó la crónica- y arremetió contra las redes sociales y en especial contra el periodismo independiente.

Vaya muchacho intrépido que no sabe lo que dice. Por ejemplo, que desde el mismo triunfo revolucionario de Fidel y Raúl Castro, se conoce el término de “fake news” o noticias falsas, gracias a “las campañas difamatorias que sobre cuba y su pueblo se fabricaron desde entonces”.

No sabe Raciel que las “fake news” eran precisamente de la prensa oficial, monopolizada totalmente por el régimen castrista en 1960, -sí, colega: régimen castrista, por su apellido paterno-, donde una prensa independiente lo mismo editaba lo que escribía Fidel Castro en los años cincuenta que lo que escribía el dictador Batista, porque había libertad para todo, hasta para no ser fusilado por asaltar un cuartel militar con decenas de víctimas.

No sabe Raciel que las primeras grandes mentiras las lanzó esa prensa que dirigía el propio Fidel junto con su hermanito, donde se publicó infinidad de veces sobre los veinte mil muertos de Batista, el ojo que le sacó la policía batistiana al joven Abel Santamaría, la mentira que dijo al periodista norteamericano Herbert Matthews con relación al número de sus guerrilleros, las veces que juró en la prensa que sus ideas no eran comunistas, engañando así a un pueblo que nunca simpatizó con esa ideología foránea.

No sabe el joven colega que la prensa donde él escribe jamás aceptó que Fidel y Raúl Castro hubieran fusilado a cinco mil 725 hombres, que a inicios del régimen la prisión política tuviera diez mil “plantados”, que más de 77 956 balseros hayan muerto en el mar, en su afán por huir de Cuba, que más de tres millones de cubanos componen el exilio cubano…

Y mucho, mucho más que eso ignora Raciel, que, si se lo propone, lo descubrirá.

Bien dijo, sin embargo, que “el país vive días complejos por la situación hostil que atraviesa”. Pero no es culpa, colega, “por la acción de algunos oportunistas, minorías remuneradas desde el vecino norteño”. Esas “minorías”, como le dices, siempre han existido. Si el país vive días complejos es porque la verdad está saliendo a flote y al comunismo le está faltando poco para que también sea encerrado en una piedra de 49 toneladas de peso. Imagínate si esa piedra cayera al mar. ¡Qué bueno sería eso¡

Pues sí, Raciel, en ocasiones se nos escapa un poco de odio. Somos de carne y hueso y hemos sufrido marginación, deportación, difamaciones, años de prisión, amenaza de fusilamiento… Todo por una razón: por escribir lo que nos sale del alma, por ser periodistas independientes, porque todos tenemos buena puntería, por nuestras balas perfectas.

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