El día en que la Unión Europea denunció al régimen cubano

El día en que la Unión Europea denunció al régimen cubano

¿Acaso pretendían Fidel Castro y su hermano Raúl hacer borrón y cuenta nueva a los crímenes del comunismo soviético y a los suyos propios?

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Bruno Rodríguez y Federica Mogherini (Foto: ACN)

LA HABANA, Cuba. – Los que conocen la historia de este mundo en que vivimos y, sobre todo, la historia del comunismo soviético y cubano, amanecieron aquel 20 de enero de 2006 con una noticia que no los sorprendió: El Partido Comunista de Cuba, el único que existía -y existe- en la isla caribeña del entonces Comandante en Jefe Fidel Castro, rechazó enérgicamente un proyecto de resolución de la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo, cuyo propósito era -y es- “denunciar a los regímenes comunistas totalitarios que funcionaban en Europa central y oriental el siglo pasado y que aún existen en varios países marcados, sin excepción, por violaciones masivas de los Derechos Humanos”.

¿Acaso pretendían Fidel Castro y su hermano Raúl hacer borrón y cuenta nueva a los crímenes del comunismo soviético y a los suyos propios? El documento de diez páginas –que especifica casos y víctimas- fue llamado por ellos “cruzada anticomunista”, “con el propósito -dicen- de excluir a las organizaciones comunistas de toda participación en la vida política de Europa”.

Y agregaron que la comparación entre el comunismo y el nazismo “solo puede ser explicada por el odio acérrimo de sus autores contra la existencia de una ideología que supone una alternativa al predominio del capital”.

Pero el Proyecto del Consejo de Europa hizo oídos sordos ante los ataques furiosos del régimen de Cuba. Continuó levantando trincheras con mayor decisión, con el fin de construir un mundo de libertad que sólo es posible con la democracia.

Hoy, en Europa, parece poco posible el surgimiento de gobiernos totalitarios. Mientras, en América Latina, surgen más gobiernos enemigos de las dictaduras  que repudian las dictaduras estilo Cuba y Venezuela.

También cabe señalar que los movimientos guerrilleros latinoamericanos están en vías de extinción, tras haber sido demostrada su amplia participación en el narcotráfico.

Es una realidad ver cómo la herencia de las antiguas dictaduras, ya desmoronadas, no es fuente de inspiración para ningún país que lucha por el desarrollo para una sociedad nueva.

Para la redacción del Proyecto del Consejo Europeo se tuvo en cuenta el fin de la guerra fría, que ha permitido el primer estudio de las represiones del régimen soviético entre 1921 y 1953 en su “Gran Purga del Terror”. Luego, entre 1937 y 1938, el resultado de una gran hambruna y la historia del Gulag y sus cárceles, con sus 20 millones de fusilados, más los que murieron en presidio y los 600 mil campesinos que deportó Stalin de sus propios pueblos, confiscándoles sus propiedades.

Una historia que se repitió en Cuba bajo las órdenes de Fidel Castro y Raúl, luego de cambiar de un plumazo la Constitución Cubana de 1901, donde se contemplaba en su Artículo 14 que la pena de muerte “no podría imponerse en ningún caso por delitos políticos” y además en la de 1940, que abolía en su Artículo 25 la pena de muerte, con la excepción de casos de delitos militares en circunstancias especiales. Todo esto abolido para perpetuarse en el poder y sembrar el terror en quienes no aceptaban el comunismo.

De esa forma, ambos dictadores hermanos fusilaron a cinco 5 725 hombres, con un total de 41 695 víctimas, entre hombres y mujeres. Por tal razón, Cuba rechazó en 2005 el Proyecto del Consejo Europeo para condenar los crímenes del comunismo.

Fuente: El libro negro del Comunismo, Editorial Planeta, 1998, España

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