Amar a plenitud, otro derecho escamoteado a los cubanos

Amar a plenitud, otro derecho escamoteado a los cubanos

La crisis que golpea con rudeza de Período Especial ha diluido el ambiente en un sentimiento aciago, mezcla de frustración, incomodidad y hastío

LA HABANA, Cuba. – Desde hace muchos años los cubanos esperan el 14 de febrero sin demasiado entusiasmo. Las opciones, al menos para la mayoría, son escasas y bastante limitadas debido a los altos precios, ya sea para comprar regalos o planificar una salida en pareja. Del tema se ha hablado abundantemente y este año no será distinto. La crisis que golpea a Cuba con rudeza de Período Especial ha terminado por diluir el ambiente que precede a la fecha en un sentimiento aciago, mezcla de frustración, incomodidad y hastío.

Nada hay en las tiendas, salvo calor e irritabilidad. Las cenas “especiales” estarán mucho más alejadas de los bolsillos de la gente común y hasta las flores serán algo difícil de conseguir. Pero los protagonistas de cada 14 de febrero recorren las calles de La Habana, y con ellos conversó el equipo de CubaNet, para redescubrir el Día de San Valentín en la memoria de quienes han vivido más, en el imaginario de los jóvenes de hoy y en la esperanza de esos amores difíciles —por diferentes—, que defienden su lugar en la sociedad actual.

Cubanos y cubanas que superan los setenta años de edad, poseen una visión más abarcadora del amor. En el ocaso de sus vidas, con muchas pérdidas acumuladas, sienten que es mayor la necesidad de dar que de recibir; y nada piden a la vida excepto la gracia de abrir los ojos cada mañana. Todos recuerdan que en su tiempo el Día de los Enamorados estaba marcado por el amor y el respeto que se profesaban las parejas, sentimientos que perduraban los 365 días del año, aunque el 14 de febrero fuera la fecha escogida para celebrar u ofrecer detalles fuera de lo cotidiano.

Divina y Pepe compartieron seis años de noviazgo antes de iniciar la prodigiosa hazaña del matrimonio que los ha mantenido unidos durante cinco décadas. Humildes y trabajadores, padres y abuelos de una familia feliz, reconocen que el mejor regalo en el Día de San Valentín es estar junto a la persona escogida para compartir la vida. Su amor ha atravesado los momentos más duros, esos que demandan una solidez de espíritu que es casi imposible hallar en las nuevas generaciones.

Para ambos, las relaciones de estos días son muy volátiles, y no solo por el tan llevado y traído asunto de la promiscuidad. Varios jóvenes entrevistados admitieron la falta de comunicación e intereses comunes en las parejas de hoy. El problema, dicen, no es siquiera la inestabilidad emocional y la falta de compromiso para encarar una relación seria; sino que estas relaciones no suelen ser gratificantes más allá de lo físico, un atractivo que se extingue con rapidez cuando no hay otras cosas que compartir.

Esta falta de compenetración dice mucho de la naturaleza y el carácter de las uniones actuales; un fenómeno que no es privativo de Cuba, pero unido a la tendencia migratoria, el envejecimiento de la sociedad y la insuficiencia del reemplazo poblacional, arroja una perspectiva muy desalentadora de cara al futuro de la Isla.

Para la mayoría de los jóvenes, que deberían sentirse especialmente imbuidos del espíritu romántico que trae San Valentín, la fecha transcurre sin penas ni glorias. Cada vez se hace más difícil encontrar señales de amor en las calles cubanas, y absolutamente normal pasar horas sin ver novios caminar de la mano, prodigándose algún gesto de ternura.

CubaNet conversó con varias parejas LGBTI que no accedieron a salir en cámara, pero reconocieron que el 14 de febrero queda por debajo de las expectativas debido a la fugacidad de los amores de estos tiempos, la estrechez material que deja muy poco margen a la creatividad, y la postergación del derecho de los gais al matrimonio. El rechazo al artículo 68 ha arrojado sombras sobre la realización personal de muchas parejas LGBTI, entre las cuales con frecuencia se halla más amor, lealtad y comprensión que en las uniones convencionales.cuba amor

Pero el problema no radica per se en la exclusión de un acápite legal. Amar a plenitud ha sido otro de los derechos escamoteados a los cubanos. Disponer de opciones, sorprender a la pareja con algún detalle verdaderamente inolvidable, planear una vida en común a corto o mediano plazo, disfrutar de la intermitente felicidad al alcance de los seres humanos, son pequeñeces que hacen posible el amor, todos los días del año.

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Acerca del Autor

Ana León y Augusto César San Martín

Ana León y Augusto César San Martín

Periodistas independientes. Residen en La Habana

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