El aborto en Cuba (I): Efecto boomerang

El aborto en Cuba (I): Efecto boomerang

El aborto se ha convertido en un boomerang para el castrismo, ya que perjudica a uno de los elementos constitutivos esenciales de todo Estado, su población

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Aborto en Cuba, una tendencia en aumento. Foto tomada de Internet

GUANTÁNAMO, Cuba.-Muchas mujeres defienden el aborto porque lo consideran un derecho. Pero ante esta posición surge una inquietante pregunta: ¿quién defiende el derecho a la vida de quienes están en el vientre materno?

El aborto fue despenalizado en Cuba en 1936, pero entonces sólo podía hacerse bajo las condiciones impuestas por la ley. A tono con el relativismo moral que impuso, el castrismo liberalizó el aborto desde 1965, cuya práctica alcanzó proporciones extraordinarias en las décadas de los años setenta, ochenta y noventa del pasado siglo, un fenómeno que continúa a pesar de que algunos medios oficialistas informan que se aprecia una tendencia a disminuir, aunque tal afirmación puede no ser cierta del todo.

Al eliminar las restricciones legales que existían para la práctica del aborto, el régimen cubano no sólo se apartó de la tradición continental, sino que lo convirtió en algo tan natural como ir al cine. El abuso de lo que muchos catalogan como una conquista de la revolución tiene consecuencias: una conducta sexual irresponsable o la completa ignorancia en cuanto a educación sexual, algo que no parece haber cambiado mucho. A ello también contribuye la pésima situación económica del país, la imposibilidad de que las parejas jóvenes puedan tener una vivienda adecuada, y los altos precios de la canastilla y de otros bienes indispensables para criar dignamente a un bebé, aunque esto último es responsabilidad exclusiva de un régimen económicamente ineficiente.

Como si no estuviéramos ante una situación en extremo preocupante para el futuro del país, muchas personas que ocupan responsabilidades importantes en instituciones estatales relacionadas con este asunto defienden obstinadamente el derecho a abortar, sin tener en cuenta que los seres que van a ser privados de la vida no pueden defenderse.

Un artículo firmado por Liliet Heredero y publicado por BBC Mundo, con el título Cuba: cuando el aborto es una alternativa al método anticonceptivo, asegura que contrario a lo que ocurre en la mayoría de los países latinoamericanos, en Cuba existe una tolerancia social y moral al aborto y su práctica es frecuente.

Según datos registrados por Johnston Archive en el 2015, la tasa de abortos en Cuba está entre las más altas del mundo.

Todo parece indicar que a pesar de la magnitud que ha alcanzado este problema, muchas jóvenes cubanas no tienen un conocimiento real sobre sus consecuencias físicas y psicológicas.

Yindra García  ̶ joven de 28 años y madre de un bebé de un año cuando fue entrevistada por Liliet ̶  afirmó que decidió tener a su hijo porque le daba miedo hacerse otro aborto, pues desde los 20 años hasta entonces se había hecho nueve.

En el 2009 más de la mitad de los casos de infertilidad de las mujeres que fueron atendidas en centros de salud tuvieron como causa las secuelas de uno o dos abortos.

Cifras alarmantes

Aunque algunos artículos relacionados con el tema, disponibles en Internet, citan como fuente de las cifras ofrecidas por el Anuario Estadístico del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), el Anuario correspondiente al 2018 no ofrece ninguna información al respecto.

Según una publicación de Cibercuba, fechada en La Habana el 1 de septiembre del 2017, en el 2016 se hicieron 85 445 abortos a mujeres cuyas edades estaban entre los 12 y los 49 años, lo que ofreció un resultado de 49.1 interrupciones por cada 100 embarazos, la mitad de los que se hicieron en el 2005, según dicha publicación.

Para que se tenga otro referente sobre la magnitud del problema otra noticia, esta vez de la agencia EFE, publicada el 24 de enero de este año con el título Abortos superan a nacimientos en la Isla de la Juventud, en Cuba, en dicho territorio se registraron el año pasado 1 200 abortos frente a 900 nacimientos. Si a la cifra de abortos sumamos los 1 500 casos de mujeres que se hicieron la regulación menstrual, tendríamos que el 70% de estos (1 050) más los casos de abortos, suman 2 250, cifra que supera 2.5 veces la de nacimientos.

La afirmación de que la práctica del aborto en Cuba tiende a disminuir puede resultar engañosa si nos atenemos al testimonio ofrecido por la doctora María Elena Benítez a Cibercuba en el artículo citado. Dicha galena publicó en el 2014 un estudio en el que aseguró que existe una subestimación del nivel de abortos en los años recientes, dado que se considera que el 70% de las regulaciones menstruales interrumpen un embarazo no deseado. La afirmación de la doctora se debe a que el MINSAP no considera la regulación menstrual como una forma de aborto  ̶ y sí lo es ̶ , habilitada en Cuba desde 1989  ̶ aunque otros especialistas aseguran que desde 1987 ̶ . La regulación menstrual resulta menos invasiva pues consiste en aplicar la técnica de aspiración del útero y se realiza a mujeres que no han sobrepasado las seis semanas de embarazo.

Según las cifras aportadas por Liliet Heredero, hasta el 2004 la cifra de regulaciones había ido en aumento, pues en 1989 era de 11 por cada 1000 mujeres en edad fértil y en el 2004 fue de 36.

Las posiciones antiabortistas ganan terreno

Las posiciones antiabortistas están ganando terreno en Cuba, y, aunque están lideradas por diferentes denominaciones religiosas, existen manifestaciones públicas de algunos dirigentes del MINSAP que, ante la magnitud del problema, han alertado sobre sus consecuencias en un momento donde el envejecimiento poblacional aumenta y el crecimiento demográfico pasó de ser bajo a negativo, pues miles de mujeres jóvenes continúan optando por la salida del país.

Y es que el aborto se ha convertido en un boomerang para el castrismo, ya que perjudica a uno de los elementos constitutivos esenciales de todo Estado, su población.

La liberalísima posición del gobierno tuvo un punto de giro después de la visita de Juan Pablo II a Cuba, en 1999. A partir de entonces las autoridades cubanas comenzaron a expresar que el aborto no es un método anticonceptivo.

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