Entregan a Marcos Urbay Premio Nacional de la Música cubana 2018

Entregan a Marcos Urbay Premio Nacional de la Música cubana 2018

Desde hace treinta años Marcos dirige la Banda de Conciertos de Caibarién, agrupación con 110 años de existencia

SANTA CLARA, Cuba.- Marcos Antonio Urbay Serafín (21-10-1928), maestro de muchas generaciones de músicos sinfónicos, oriundo de Caibarién, donde todavía se entrega a la docencia con sus 90 años y continúa al frente de la Banda Municipal de Conciertos, recibió telefónicamente la noticia de su Premio Nacional de la Música, en voz del jurado presidido por la profesora Digna Guerra e integrado por otros 4 músicos de renombre entre los que figura el también docente Pancho Amat. De una propuesta de 10 candidatos, Urbay se alzó imparable, como su batuta.

Desde hace treinta años Marcos dirige la Banda de Conciertos de Caibarién, agrupación con 110 años de existencia de la que su padre, Roberto Urbay Carrillo, fue fundador, primer trompeta desde 1949 hasta 1990, y director de por vida.

En 1926, cuando el remediano Alejandro García Caturla inauguró con su banda el Teatro Cervantes, hoy en absolutas ruinas, su progenitor tocó en la orquesta un memorable solo de trompeta. Así trasmitió al primogénito sus delirios por los instrumentos de viento, para los cuales, el hijo, compuso más tarde un método complementario de aprendizaje que aún se considera insuperado dentro de las cortes académicas.

Marcos vivó largos períodos de su juventud en La Habana, donde recibió e impartió instrucción, ejecución y solfeo, integró la orquesta Riverside como solista excepcional entre 1952 y 1956, y conformó finalmente el trío de trompetistas de la orquesta Sinfónica Nacional durante 30 años sucesivos.

Su especialidad fueron los ejercicios de flexibilidad, emisión, estacato, cromatismo e intercalados, los que luego transcribió para que no se perdieran como suelen extraviarse las partituras.

Regresó al terruño cuando los años duros del período especial hicieron abandonar la capital a multitud de cubanos que apenas encontraron recursos decorosos con qué sostenerse ni trasportarse.

Volvió el errante a su ciudad natal con los empeños manifiestos de ganar el tiempo restante en formar lo que muchos consideran hoy su más hermosa obra: La Banda Infantil de Conciertos, integrada por niños y adolescentes de toda la región central del país, a los que insufla veneración por los instrumentos, además de vientos.

En 2015 le fue entregado el premio Ser Fiel, que otorga el Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) en Villa Clara, inspirado en la figura del folclorista Samuel Feijoó, por el trabajo de toda la vida.

Marcos Urbay en el parque La Libertad de Caibarién. Foto cortesía del autor

Agobiado, como todo cubano de a pie, declaró al periodista Lenir Rivero en una crónica suya que publicaría la revista OnCuba aquel mismo año:

“Yo, por ejemplo, como director de la banda gano unos 500 pesos [CUP]: compro dos paquetes de pollo, la sazón para cocinarlos, una libra de viandas y ¡se fue el salario del mes! Pero en los cuatro años que estuve con la Riverside, nunca salimos del país, y nunca dejamos de querer lo que hacíamos. Créeme, en estos tiempos, viviríamos afuera.

Son épocas distintas, y lo comprendo. Un par de viajes al exterior y ganan más que yo en todo el año. Pero el amor por la música, la motivación, deberían permanecer intactos. Ahí tiene que trabajar Cultura, para hacer sus mejoras económicas, porque el dinero también importa, aunque no sea lo primero”.

[fbcomments]