MIAMI, Estados Unidos ― Manifestantes cubanos se concentraron este jueves 1 de octubre en Pershing Park, en Washington D.C., como parte de una movilización promovida por el presentador Alexander Otaola para pedir a la Administración de Donald Trump acciones por la libertad de Cuba.
Las imágenes de la transmisión publicada en la página de Otaola muestran a participantes reunidos al aire libre y portando carteles. En el video, el presentador explica que la intención es dirigir un mensaje a la Administración estadounidense.
Pershing Park está situado en el centro de la capital estadounidense, sobre Pennsylvania Avenue y entre las calles 14, 15 y E. El espacio forma parte del entorno monumental de Washington y se encuentra junto a Freedom Plaza, en el tramo de la avenida próximo a los terrenos históricos de la Casa Blanca.
La convocatoria fue promovida con una petición dirigida expresamente al presidente estadounidense. Bajo la etiqueta #DoItTrumpDoIt, Otaola planteó la movilización como una forma de respaldar a la administración republicana y, al mismo tiempo, exigirle mayor presión sobre el Gobierno cubano.
“Será de apoyo a la administración y de pedido de: ‘Métanle mano ya a Cuba’”, declaró entonces. La manifestación ha combinado el respaldo político a Trump con una demanda de nuevas acciones hacia la Isla.
La fecha del encuentro había sido anunciada el 12 de agosto. Otaola defendió la elección de un día laborable para trasladar el reclamo a Washington mientras estuvieran funcionando las instituciones federales.
“Tiene que ser cuando estén legislando los senadores, los congresistas y cuando esté la Casa Blanca funcionando”, sostuvo. El presentador reconoció que viajar entre semana requería planificación y pidió organizar con tiempo los traslados y compromisos laborales.
Este jueves Otaola habló en representación «de todos y cada uno de los cubanos, los de la isla y los que han sido desterrados por el régimen y no nos permiten regresar en una Cuba libre».
«Cuba nos pertenecerá a los cubanos y no a una familia de delincuentes que la ha secuestrado», dijo el influencer y activista político.
La opositora cubana Rosa María Payá también participó en el reclamo “Do it Trump, do it”, donde expresó: “Si lo están haciendo adentro, nosotros también lo tenemos que hacer afuera”, afirmó. Payá defendió un cambio de sistema en Cuba y pidió el respaldo de Estados Unidos a ese proceso.
Durante su intervención agradeció el apoyo de Donald Trump y Marco Rubio y los instó a continuar aumentando la presión. “Este es el momento. Cuba lo necesita”, expresó.
La activista también mencionó los casos de Anna Sofía Benítez, Sayli Navarro y Henry Constantin para denunciar la represión en la Isla. “La noche no será eterna”, concluyó ante los manifestantes
La movilización retoma una modalidad de protesta utilizada antes por sectores del exilio cubano. Entre los antecedentes recordados en el anuncio figuran la concentración del 26 de julio de 2021, después de las protestas del 11J en Cuba, y la convocatoria del 28 de enero de 2025 en Lafayette Square. Ambas buscaron llevar demandas sobre la situación cubana hasta las inmediaciones de la sede presidencial estadounidense.
El reclamo de libertad tiene como trasfondo la continuidad de los procesos penales y las restricciones contra opositores y ciudadanos críticos en Cuba. Prisoners Defenders registró 1.339 prisioneros políticos al cierre de agosto de 2026, en un informe publicado el 10 de septiembre. Su listado incluye distintas modalidades de privación o limitación de libertad.
La organización clasificó 807 casos como convictos de conciencia, 495 como condenados de conciencia y 37 como otros presos políticos. Durante agosto incorporó 19 personas y retiró siete por cumplimiento íntegro de condena. Entre los casos registrados había 155 mujeres y 38 personas detenidas cuando eran menores de edad, de las cuales 14 permanecían encarceladas, según el mismo informe.
La ONG denunció también represalias por reclamar agua y electricidad, documentar actuaciones de agentes estatales o denunciar abusos. Prisoners Defenders describió formas de presión que alcanzan a familiares mediante amenazas, vigilancia y sanciones económicas. Entre quienes permanecían entre rejas, la organización reportó 463 personas con patologías médicas graves y 54 con trastornos graves de salud mental.
La represión posterior al 11J sigue siendo otro antecedente de las demandas de libertad. Human Rights Watch recordó el 10 de julio de 2026 que miles de cubanos salieron a las calles en 2021 en medio de las carencias y de peticiones de mayores derechos. La organización señaló que la respuesta del Gobierno profundizó las restricciones contra la disidencia y dejó a numerosos manifestantes sometidos a procesos penales.
Sus investigaciones identificaron condenas por conductas que debían estar protegidas por las libertades de expresión y asociación. También documentaron acusaciones de delitos violentos sustentadas en pruebas poco fiables o sin corroboración, así como penas desproporcionadas. Antiguos detenidos entrevistados por la organización describieron golpizas, aislamiento y falta de atención médica. HRW pidió la liberación inmediata e incondicional de los presos políticos y el fin de la represión del disenso.
En su Informe Mundial 2026, dedicado a los acontecimientos de 2025, HRW describió además la detención arbitraria, el hostigamiento y la intimidación de activistas, periodistas y opositores. Señaló que los críticos del Gobierno no tenían garantizadas audiencias justas y públicas ante tribunales independientes e imparciales, y que las familias de presos políticos sufrían presiones para dejar de denunciar abusos.
Las restricciones también afectaban la comunicación con los reclusos y el acceso a información sobre sus condiciones. El informe documentó obstáculos a las visitas familiares, carencias de alimentación, agua y asistencia médica, y la ausencia de mecanismos efectivos para denunciar abusos. HRW señaló que las autoridades cubanas negaban a organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos el acceso a las prisiones.










