Gobierno exige más severidad a su policía

Gobierno exige más severidad a su policía

Abundan los policías que aceptan sobornos por aplicar la ley a su conveniencia. El gobierno lo sabe perfectamente y lo silencia

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -Según el periódico Granma, de este 6 de enero, “La actualización del modelo económico cubano demanda de la policía acciones concretas, que garanticen las seguridad de las familias y el orden de la sociedad”. Así lo hizo saber el Ministerio del Interior  en la celebración del 52 aniversario de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

Al parecer las autoridades cubanas están plenamente conscientes de los peligros que encierran la aplicación de sus nuevas políticas. Principalmente la que planea dejar desempleados a 500 mil trabajadores, este trimestre. Hecho sin precedente en la historia de la Revolución socialista, que prometió, inclusive en su constitución estatal,  pleno empleo para todos sus ciudadanos.

La cada vez más difícil situación se evidencia en las calles. “Se agrava el transporte, la comida escasea, los precios se disparan y no hay dinero, no queda más opción que robar”, afirma Pedro, un joven de 38 años, que trabaja por cuenta propia rellenando fosforeras desechables. “Escogí esta actividad porque puedo estar sentado en la esquina, esperando que caiga algún negocio, por lo menos la licencia me sirve para tapar la letra”, comenta”.

Esa es otra realidad que conoce bien el gobierno. Sabe que los nuevos trabajadores por cuenta propia  necesitan del mercado negro y el tráfico ilegal de mercancías, para poder desarrollar sus  actividades económicas. Sólo así podrán conseguir los recursos para mantenerse trabajando y pagar los altísimos impuestos estatales, que la población califica de abusivos, teniendo en cuenta el estado de precariedad de la economía de la isla.

Cuba tiene una población de 11.2 millones, y el Estado, principal y hasta el momento prácticamente único empleador, tiene la capacidad contratar menos de 3.9 millones. Habrá demasiadas personas “inventando” en la calle y la ilegalidad es la fuente principal de supervivencia. Frente a este fenómeno el gobierno aumenta su fuerza represiva, principalmente en la capital.  En julio el Ministerio del Interior graduó casi 600 oficiales y en septiembre, 500 se incorporaron a nuevos cursos.

La policía cubana, para reprimir las actividades del mercado negro, controla las carreteras interprovinciales y despliega operativos en los barrios, a la caza de revendedores ambulantes. Constantemente y sin motivo alguno, los policías detienen a cualquier persona y registran sus pertenencias en plena vía pública, a pesar de que no es la ley la que les da potestad para ello, sino el excesivo poder que deposita el gobierno en este órgano. Es por eso que los policías no escatiman en abusar.

De hecho, la policía decide qué ciudadano será juzgado, o no, por los órganos justicia. El código penal faculta a la policía para imponer una multa administrativa, en lugar de remitir el conocimiento de un hecho (delictivo) al tribunal.

Abundan, además, los policías que aceptan sobornos por aplicar la ley a su conveniencia. El gobierno lo sabe perfectamente y lo silencia.  Advierten: “La ley se aplicará con el máximo de rigor y severidad”. Sin embargo, el Estado tolera la corrupción y los abusos, dando total impunidad a los miembros de los órganos policiales, porque ellos son su principal fuerza de represión y la única que les garantiza el mantenimiento de un sistema que cada día se torna más insostenible.

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