Franklin D. Roosevelt: el Benemérito olvidado

Franklin D. Roosevelt: el Benemérito olvidado

Los cubanos de la época tuvieron una percepción positiva de la actitud de Roosevelt con respecto a Cuba

Franklin D. Roosevelt
Franklin D. Roosevelt

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 –Hoy, 12 de abril, se conmemora el aniversario del fallecimiento en 1945 del presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, quien además fue masón.

Los cubanos de la época tuvieron una percepción positiva de la actitud asumida por Roosevelt con respecto a Cuba, particularmente, durante los años en que se produjo la Revolución del 30.

Cuba debe a Roosevelt, el Tratado de Reciprocidad Comercial (que garantizaba al país la venta de una cuota de azúcar en el mercado norteamericano, a un precio superior al que regia en el Mercado Mundial), la derogación de la Enmienda Platt, y la devolución a la soberanía cubana de la Isla de Pinos (hoy llamada Isla de la Juventud).

Por estas razones, en 1939, el Senado de la República de Cuba acordó conferirle el título de Ciudadano Eminente de América. En el segundo Por Cuanto de la moción, se expresaba “ha desenvuelto una política exterior de buen vecino (…) dentro de un criterio de mutuo respeto y de efectiva interdependencia”.

Este criterio gubernamental, era compartido por la Masonería cubana, la cual sintió el mismo respeto, gratitud y admiración hacia Roosevelt, con la particularidad de que éste era masón. Roosevelt ingresó a la en la Holland Lodge # 8, del Estado de Nueva York en l9ll. En 1929, adquirió el grado 32 del Rito Escocés y cinco años después fue nombrado el primer Gran Maestro Honorario de la Orden Internacional De Molay.

Roosevelt era un masón de total convicción; al respecto, se cuenta que después de haber tomado posesión como Presidente de los Estados Unidos, y vistiendo el traje que utilizó en la ceremonia de toma de posesión, concurrió a Logia Architec Lodge # 519, en la cual uno de sus hijos fue promovido al grado de Maestro Masón. A esta logia pertenecieron también sus dos hijos, James y Franklin Jr.

La Gran Logia de Cuba otorgó a Roosevelt el título Masón Benemérito, que es la más alta distinción que la Masonería cubana confiere a un masón, y es el primero y único masón extranjero a quien se le haya conferido tal honor.

Pero los masones cubanos continuaron distinguiendo a Roosevelt. Apenas a un año de su deceso, se acordó dedicar el 12 de abril de cada año “para que las Logias (…) celebren actos en memoria y en homenaje de tan preclara figura masónica y de extraordinario relieve universal”.

Al año siguiente, en la planta baja del edificio masónico, se colocó una tarja de bronce, para homenajearlo. Desde 1955, ésta se encuentra en el Museo Nacional Masónico.

El 4 de Julio de l947, la Masonería cubana efectuó un acto nacional en el Salón de Actos de la Gran Logia de Cuba, para rendir postrer homenaje a Roosevelt. En dicho acto, el discurso central, estuvo a cargo del etnólogo e historiador, Don Fernando Ortiz, miembro de la logia Unión Latina de La Habana.

Ortiz, después de reseñar la trayectoria política de Roosevelt, concluyó su oratoria haciendo un llamado a los masones cubanos “para que un día, lo más cercano posible, todos los habitantes del planeta, sin exceptuar uno, podamos decir: “Somos libres de conciencia, libres de palabra, libres de miseria, libres de terror”.

Lamentablemente, desde 1985, la Gran Logia de Cuba suspendió el homenaje anual a su único Benemérito extranjero: Franklin Delano Roosevelt.

Acerca del Autor

Gustavo E. Pardo

Gustavo E. Pardo

Gustavo Pardo. La Habana, 1941. Especialista geotécnico. Ingresó en la Masonería en el año 1984, y fue proclamado Gran Canciller del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba 2005-2008. Cumplió sentencia como preso político en las prisiones de La Cabaña, Isla de Pinos y Melena. Desde 2005 es Presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos. Ha publicado Martí masón, El Autonomismo en Cuba, La mujer en la Masonería, Ética y Familia, entre otras.

[fbcomments]