El letargo de la República

El letargo de la República

Cuba no es hoy una República, aunque lo diga la constitución socialista que nos han impuesto

LA HABANA, Cuba, 20 de mayo, 173.203.82.38 -En los últimos días de marzo de 1902, partía rumbo a La Habana, desde su casa en Central Valley, Estados Unidos de América, quien sería un mes más tarde el primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma.

Hace hoy 109 años, se izó por vez primera la bandera cubana sobre los muros del Castillo del Morro, luego de más de cuatro siglos de dominio español.  Nacía así, el 20 de mayo de 1902, la República de Cuba; una nueva democracia que había desmovilizado al Ejército Libertador y quedaba al resguardo de un pequeño cuerpo de 1 604 oficiales y policías.

En los 57 años siguientes, hasta 1959, hubo diez presidentes, tres de ellos con dos períodos de mandato. Durante ese convulso periodo inicial de nuestra nación tuvimos dependencia económica, discriminación racial, corrupción política y administrativa, y hasta periodos dictatoriales, coexistiendo con el auge de los movimientos políticos, sociales y sindicales, de una pujante sociedad civil.

Hubo épocas mejores y peores, no obstante, el país prosperaba y los cubanos vivían cada vez mejor. Ya desde los años 20, con menos de la mitad de la población que tenemos hoy, cada zafra azucarera producía una tonelada de azúcar por habitante. En este mismo período, los más de 15 mil empresarios criollos producían el 45% de los bienes de consumo interno. En la década de los 50, Cuba llegó a ser el primer exportador de azúcar hacia los Estados Unidos.

Ningún otro país de Centroamérica y el Caribe progresó y se modernizó tan vertiginosamente como la Cuba republicana: el comercio, la educación, el transporte ferroviario, la telefonía, las obras urbanísticas, la televisión. El país se auto abastecía de productos como el café y el maíz y el 70% del arroz consumido por los cubanos era de producción nacional.

Los empresarios norteamericanos y criollos contribuyeron –aunque el régimen actual lo niegue- a modernizar la infraestructura y el entorno urbanístico: se construyeron escuelas públicas y privadas, universidades, museos, clínicas, hospitales, hoteles, vías ferroviarias, carreteras, barrios enteros y parques para la recreación.

Lamentablemente, quizás cansada de sus vaivenes, la próspera República se fue, o la fueron, a dormir una larga siesta en 1959. Aún no ha despertado.

Hoy, la realidad es evidente, basta con mirar nuestras ciudades en ruinas, que parecen haber sido bombardeadas, nuestros campos devastados, y nuestro pueblo viviendo en la miseria o en el exilio.

Inquietos y expectantes, 12 millones de cubanos, silenciados por la violencia y la perorata oficial, esperan que la República finalmente despierte de su letargo, no para “salvar al socialismo irreversible” con amañadas “reformas”, sino para salvar a nuestra nación y retomar el camino del progreso que abandonamos aquel fatídico enero de 1959.

Cuba no es hoy una República, aunque lo diga la constitución socialista que nos han impuesto. La verdadera y única República que hemos tenido los cubanos, despierta en el recuerdo cada 20 de mayo, aunque los verdugos de nuestra nación pretendan que la olvidemos.

odelinalfonso@yahoo.com

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