El impune vandalismo ganadero

El impune vandalismo ganadero

El descontrol propicia que los matarifes se den banquete con el escaso ganado del país

LA HABANA, Cuba, noviembre (173.203.82.38) – Al cierre del primer semestre de este año en el país se habían robado y sacrificado 22 mil 960 cabezas de ganado. De ese total, 4 mil 508 fueron vacas, lo cual da una idea de los miles de litros de leche que se han perdido.

El ilegal negocio de la venta de carne de res va en aumento. Las drásticas medidas aplicadas para acabar con los matarifes no han dado los resultados que se esperaban.

Ninguna provincia escapa a la acción de los delincuentes, que cuentan con un grupo de cómplices, que se benefician con la venta ilegal de carne, cada vez más demandada, en parte por los altos precios del producto en las Tiendas de Recuperación de Divisa (TRD).

La masa ganadera  se  estima en 4 millones de cabezas. De ese total, el 60%  es propiedad de  cooperativas y campesinos. Es risible que se hable de un control real, si desde el año 2000  no se efectúa un censo ganadero en Cuba.

El Centro de Control Pecuario (CENCOP) es la entidad responsable de asentar los movimientos de la masa ganadera: los nacimientos, la compra-venta, pérdidas, traslado, conteo físico.

El CENCOP reportó en el primer semestre de este año mil 752 nacimientos en el país, pero como evidencia de su desastroso trabajo, en  un operativo policial se conoció que sólo en el municipio  Guáimaro, en Camagüey, se habían producido mil 500 nacimientos.

Los directivos del CENCOP alegan que por no tener cubierta la plantilla de inspectores, ocurren estas graves negligencias. Ponen de ejemplo a Camagüey, la mayor provincia ganadera  de Cuba, donde la plantilla de inspectores asciende a 40, para controlar a más de 11 mil propietarios.

Esta situación está dando lugar a turbios manejos y componendas, de los que salen beneficiadas muchas personas. El descontrol  permite a los delincuentes actuar a sus anchas, sin que nadie pueda detener el lucrativo negocio.

Muchas empresas pecuarias  reportan el traslado de un elevado número de vacas hacia lecherías ficticias, sin que nadie denuncie estas violaciones,  propiciando la impunidad de los matarifes.

Las provincias no disponen de recursos para supervisar su masa ganadera. Por ejemplo, en Pinar del Río miles de reses están  fuera de control. Algo similar ocurre en Sancti Spíritus, que reporta la misma situación.

El desconocimiento del número real de cabezas de ganado por parte de las empresas pecuarias, las cooperativas y los campesinos, alienta a los traficantes que lucran con el robo y sacrificio de ganado.

La provincia de  Camagüey reportó el pasado semestre pérdidas por 46 mil dólares por el  robo y sacrificio de ganado. No obstante, esa cifra insignificante si la comparamos con los 120 mil dólares perdidos por la muerte de reses, debido a la negligencia de  las empresas pecuarias, que no  previeron su alimentación  durante la sequía que  se extendió por 7 meses.

ramsetgandhi@yahoo.com

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