El Apocalipsis según San Castro

El Apocalipsis según San Castro

Después de regresar de la muerte, Castro asumió el papel de líder apocalíptico

CIENFUEGOS,  Cuba, septiembre (173.203.82.38) – Había regresado de la muerte y se le dio la encomienda de recordarnos lo transitoria que es la vida, sobre todo si el arma nuclear está de por medio.

Fue así que comenzó aquella reflexión a mediados del año 2010, cuando la guerra entre Estados Unidos e Irán parecía inminente. Con la seguridad del que cree que se las sabe todas, nos espetó el desgarrador mensaje: “La guerra nuclear es inevitable,” y para dar un sentido de plena certeza al dictamen enfatizó: “Acontecerá durante la celebración del Mundial de Futbol”.

En pleno trance revolucionario echó cenizas sobre su cabeza, rasgó las vestiduras y anunció: “Las ciudades arderán durante semanas e incluso meses extendiendo una vasta nube de cenizas que pintará el cielo de negro. Los hongos de las explosiones termonucleares elevarán nubes de polvo y humo a altitudes estratosféricas donde permanecerán en suspensión durante años, opacando la luz solar. Las temperaturas de la tierra bajarán drásticamente a las pocas semanas. Tras el desastre emergerá un mundo helado en el que el 90 % de las cosechas se perderán, y la capacidad de generación de energía disminuirá a más de la mitad. Sin medios para calentarse, las ciudades se convertirán en témpanos de cemento abandonados por la fuerte hambruna. Regresaremos a la Edad de Piedra”.

El apocalíptico mensaje conmocionó a no pocos crédulos, fundamentalmente en el interior de la isla, donde la desinformación, sumada a la fama de infalible con que la propaganda siempre nos pintó a Castro, provocó que muchos de mis coterráneos estuviesen a punto de suicidarse para escapar del infierno atómico al que, según el oráculo de la revolución, estaban condenados.

Ha pasado un año de la predicción y nadie la recuerda. El mundo marcha tan de prisa y la carga de necesidades es tan grande que nos agobia, llevándonos a olvidar con facilidad predicciones o actitudes que en su momento nos afectaron. No se recuerda que el mismo Castro recomendó a Nikita Jruschov, durante la Crisis de Octubre del año 1962, acabar con la vida del planeta, asestándole al enemigo imperialista el primer golpe atómico.

La experiencia con el más allá seguramente que nos transforma. De lo contrario no podría explicarse la metamorfosis sufrida por Fidel Castro, quien de apologista de la lucha armada y la violencia se transformó en evangelista, ecologista y pacificador.

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