¿Qué pasará con los cines de La Habana?

¿Qué pasará con los cines de La Habana?

Firmaron sentencia de muerte mucho antes de aparición de reproductores DVD y de antenas ilegales

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 -¿Acaso el celuloide firmó su sentencia de muerte en Cuba con la venta y alquiler de discos DVD grabados con audiovisuales cubanos o extranjeros?

El primero de enero de 1959, La Habana contaba con 135 cines. La paulatina disminución del tamaño y la cantidad de salas cines en las ciudades es un fenómeno mundial que se produce también en Cuba, pero por diferentes motivos y con características peculiares de nuestro contexto. En otros países, donde los cines son privados, los dueños de los mismos han enfrentado de diferentes formas la crisis provocada por la ausencia de los antiguos clientes, que ahora prefieren ver las películas, en alta definición y con surround sound en las cada vez mayores pantallas de sus televisores.

En Cuba, con la censura que limita las opciones para los espectadores, unida al auge de los reproductores de DVD, los soportes digitales, las antenas satelitales (ilegales) y lo que ahora es el “último grito” en la capital cubana: los cines particulares en tercera dimensión (3D), son cada vez más los cinéfilos habaneros que han dejado de asistir a las pocas y destartaladas salas de cine que van quedando.

La debacle del extinto campo socialista y el llamado Periodo Especial que vino después, se encargaron de acelerar el deterioro de los cines en la capital, todos propiedad del gobierno. El futuro parece incierto para los pocos cines que aún sobreviven al vandalismo y el exiguo presupuesto estatal.

Mientras algunos cuentapropistas se aventuran a abrir “cines” caseros en 3D, el Estado opta por arrendar los ruinosos cines que posee a compañías de teatro, ballet, circo o danza folclórica.

La capital cubana cuenta con cuatro o seis cines por cada municipio, uno de ellos para estrenos, la mayoría en desuso o subutilizados. Municipios como Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón, Cotorro y Guanabacoa, apenas tienen funcionando uno, o ninguno.

“La televisión sacó a la gente de los portales y los parques. Ahora las computadoras y los reproductores de DVD sacan a la gente de los cines”, comentó bajo anonimato uno de los representantes de la compañía folclórica Danza Tradicional, radicada en el antiguo cine Florida, en calzada de Diez de Octubre y Vía Blanca.

El cine Florida dejó de funcionar hace más de una década. Hoy solo cuenta con tres hileras de cinco butacas, ahora aprovechadas por los percusionistas de Danza Tradicional. No existe falso techo y la iluminación es insuficiente.

“Los cines están deteriorados más bien por falta de recursos técnicos, me refiero a los proyectores de 35 milímetros de última generación, equipos de audio, aire acondicionado, incluso lo más insignificante, linternas y baterías para las acomodadoras”, agregó el representante de Danza Tradicional.

A cinco cuadras del Florida, se encuentra otro de los cines más frecuentados hasta la década de los 80, el Apolo, en la esquina de Diez de Octubre y Santos Suárez. Hace diez años, el Apolo era un estacionamiento estatal. Luego, el gobierno cedió el local a la compañía Danza Mágica, cuyos miembros se encargaron de la remodelación, con recursos propios.

“Tuvimos que sacar 17 camiones de escombros para limpiar lo que un día fue cine, y gracias a nuestro trabajo de todo este tiempo, ahora somos un apéndice del CIRCUBA (Circo Nacional de Cuba)”, aseguró uno de los magos fundadores del proyecto.

El Estado también ha transformado algunos cines en pequeñas salas de videos, con alquiler de filmes incluido. Tal es el caso del cine Los Ángeles, ubicado en Juan Delgado, entre Luis Estévez y Lacret. A pocos metros de Los Ángeles, entre las calles Lacret y General Lee, se encuentra en remodelación el cine Mara, ahora perteneciente a una compañía cubana de ballet español.

La lista de cines en extinción es larga: Continental, Alegría, Mónaco, Mantilla, Párraga y otros. Los hay convertidos en discotecas, almacenes o colonias de murciélagos, como el cine Lídice, en el municipio San Miguel del Padrón. Este cine, de apenas 150 butacas, es hoy el almacén de carrozas, muñecones, faroles y otros medios del Carnaval Habanero.

Ni siquiera el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana consigue abultar las taquillas. A paso acelerado, los cines van desapareciendo de nuestra realidad.

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Odelín Alfonso Torna

Odelín Alfonso, La Habana, 1970. Graduado en 1989 en la especialidad de Industria Electrónica, en el antiguo centro tecnológico Eduardo García Delgado. En el año 2004 se inicia en la oposición interna como coordinador en la región occidental del Partido Liberal Ortodoxo, y en la prensa independiente en 2005

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