MADRID, España.- En el actual batey Pepito Tey, en la provincia de Cienfuegos, las ruinas de la antigua industria azucarera contrastan con los recuerdos de quienes conocieron la comunidad cuando el central todavía funcionaba.
El lugar estuvo históricamente asociado al ingenio Soledad del Muerto, nombre con el que se conoció originalmente la zona y la industria azucarera. Con el tiempo, el ingenio pasó a ser conocido como Central Soledad. Después de la nacionalización de la industria azucarera por el Gobierno cubano, fue rebautizado como Pepito Tey, denominación que terminó identificando también al poblado.
Vecinos entrevistados por CubaNet recuerdan una época marcada por el movimiento de la caña, el transporte ferroviario y la actividad que acompañaba cada zafra.
“La vida aquí, cuando el central era bueno, era súper buena”, recuerda uno de los antiguos trabajadores. Según su testimonio, durante la molienda “todo el mundo estaba activo, trabajando” y las familias esperaban con entusiasmo las celebraciones que se organizaban al finalizar la zafra.
“Había otro ambiente, otro mundo”, afirma.
Ese escenario cambió con el cierre del central. Los habitantes aseguran que muchas personas que dependían directamente de la industria tuvieron que buscar empleo fuera del batey, mientras las oportunidades dentro de la comunidad disminuyeron.
“Ahora no hay nada, pasas trabajo, no encuentras nada”, lamenta uno de los entrevistados.
Las imágenes grabadas por este medio muestran antiguas instalaciones industriales deterioradas, edificaciones sin techo o parcialmente destruidas, maleza y estructuras expuestas a la intemperie. Dos altas chimeneas permanecen en pie como vestigios de la actividad azucarera que durante décadas marcó el ritmo de la localidad.
Para los residentes, la falta de empleo afecta especialmente a los más jóvenes.
“El costo de la vida aquí está duro. Aquí no hay futuro ninguno”, asegura un poblador. “¿Qué futuro hay aquí para los jóvenes? Ninguno. No hay trabajo”.
La ausencia de perspectivas también alimenta el deseo de emigrar. Una joven madre entrevistada por CubaNet dice que no ve en la comunidad las condiciones que quisiera para criar a su hija. “Mi sueño es irme de aquí de Cuba, para yo poderle dar un mejor futuro a mi hija”, afirma.
Mientras los mayores evocan las zafras y la actividad del antiguo Central Soledad, las generaciones más jóvenes enfrentan un batey marcado por el desempleo, el deterioro y la incertidumbre.









