No culpen a Irma

No culpen a Irma

El azote del huracán vino como anillo al dedo para justificar el pésimo manejo económico

Un carretillero vendiendo narajas (Foto: AP)

LA HABANA, Cuba.- Las autoridades cubanas cuentan con un largo historial en lo referido a buscar causas no imputables a ellas con tal de ocultar sus propias deficiencias. Por tal motivo no es de extrañar que la culpa de que en los próximos meses escaseen las viandas, las frutas, las hortalizas y demás productos del agro, recaiga en el huracán Irma que afectó a la isla en septiembre pasado.

Sin embargo, hay un renglón de ese sector cuyo declive, si se analiza con un mínimo de seriedad, no admite vincularlo con los estragos ocasionados con el meteoro: la producción de cítricos. Porque a diferencia de los años 70 y 80 de la pasada centuria, cuando Cuba se especializó en suministrar toronjas, naranjas y limones a las naciones comunistas que integraban el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), desde hace varios años la producción citrícola de la isla ha caído en picada.

El quinquenio 2013-2017 ha sido testigo del referido descalabro.  Las cifras emitidas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) dan cuenta de ello: en 2013 se cosecharon 167 mil toneladas de cítricos; en el 2014 solo se obtuvieron 97 mil toneladas; en el 2015 siguió la disminución al obtenerse 51 mil toneladas; mientras que en el 2016 se reportó una ligera mejoría con respecto al año anterior al alcanzarse 64 mil toneladas.

Continúa reportando la ONEI que en el primer semestre del actual 2017, es decir, antes del azote de Irma, la producción de cítricos era la peor entre un grupo de indicadores seleccionados por dichas estadísticas, entre los que se incluían las producciones de viandas, plátanos, tomates, arroz, maíz, frijoles y frutales.  Las 20 mil toneladas de cítricos cosechadas en ese lapso solo representan el 64% de lo alcanzado en igual período de 2016.

Quizás lo más alarmante sean las bajas cosechas que se reportan en las empresas agropecuarias estatales que se especializan en el cultivo de los cítricos. Las citadas cifras de la ONEI, referidas igualmente a enero-junio de 2017, muestran que el Estado produjo únicamente el 8,7% del total nacional, mientras que al sector privado —propietarios, usufructuarios de tierras ociosas, y miembros de las Cooperativas de Crédito y Servicio (CCS) — le correspondió el 83,2%.   Por su parte,  las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA)  lograron un 7% y un 1,1% respectivamente.

Adicionalmente a semejante calamidad estatal, dos de las más importantes entidades gubernamentales dedicadas a la producción citrícola, la Empresa Agroindustrial Victoria de Girón, de Jaguey Grande, Matanzas, y la Empresa Agropecuaria y Citrícola Sola, en Camaguey, reportaron daños en sus plantaciones debido a la furia de los vientos de Irma. En ambos casos, muchas de las toronjas y naranjas caídas de los árboles no se pudieron aprovechar debido a que no llegaban al tiempo necesario para una adecuada recolección.

Más, y vale la pena insistir en ello, que el evento de la naturaleza solo ha sido un episodio dentro de esa gran tragedia cubana de la producción citrícola.

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